6 consejos para sobrevivir en la temporada de bodas

9/11/18
ESCRITO POR: Libby Russell
FOTO POR: Ben Rosett, Matthieu Joannon, Tom Pumford, Brooke Lark

¡Vaya!

Las bodas son cosas gloriosas y hermosas. Un fin de semana dedicado a tus amigos que están enamorados y con suerte que sea de ti de quién alguien esté enamorado es algo muy especial.

Los viajes caros, las crisis de atuendos tras de crisis de atuendos, los movimientos de baile vergonzosos, y aparte de las resacas que te matan, las bodas son uno de mis tipos favoritos de fiestas. Te encuentras con tonterías a nivel de cuando estabas en el bachillerato, champán, chismes nocturnos, desenfreno en forma de gritos, canciones y gente sin camisa en la pista de baile. También con iglesias calurosas y malolientes, y campos luminosos y soleados. También con mejores amigos llorando lágrimas de felicidad en una esquina, y encuentros incómodos con fantasmas de citas pasadas. Siempre hay guerras de apuestas por las camas de los hoteles e incluso los ocasionales colchones de aire desinflados. Es decir, ¿a quién no le encanta eso?

Todavía me quedan dos bodas este otoño, con dos felizmente finalizadas y gozadas. Así que, de ninguna manera, soy una profesional, pero creo que he entendido bien de qué se trata todo el estilo de vida de la “invitada de bodas con diabetes tipo 1”.

Estos son 6 consejos para sobrevivir a la temporada de bodas:

Consejo #1

Invierte en un bolso que se adapte a tu atuendo y a tus suministros

En él quizás necesitarás lo siguiente:

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  • un set de infusión de reemplazo (u Omnipod)
  • hisopo con alcohol
  • botella de insulina
  • pluma de glucagón
  • kit de prueba
  • barra nutritiva (en caso de que la comida sea mala, ya sabes)
  • bolsa con 15 a 25 g de carbohidratos
  • lápiz labial
  • perfume o aceite esencial

Mi bolso este otoño es de un lugar local de Brooklyn llamado Article Article & Article, $86.

Consejo #2

¡Configura algunas alarmas!

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Tengo la tendencia a dejarme llevar en las bodas: me pongo a bailar en la pista de baile con la convicción de ser la última mujer parada, lo que significa que las horas pueden pasar sin que me dé cuenta. Además, sé que algunos de ustedes eligen no hacerlo, pero yo tomo alcohol, por lo que generalmente al final de una boda, hay más de una copa de vino en mi sistema. Por no mencionar que si te reúnes conmigo en el lobby del hotel para la fiesta posterior, el esposo de mi mejor amiga probablemente ya habrá pedido pizza.

No hace falta decir que entre las 6 de la tarde y la 1 de la madrugada todo se vuelve borroso. En mi vida normal, no bailo durante horas y horas, sino que estoy sentada en mi escritorio. Tampoco soy de las que pide pizza a altas horas de la noche (ya no) porque me gusta dormir demasiado como para estar toda la noche tratando de convencer a mis números para que vuelvan a donde deberían estar. Pero las bodas son todo sobre excepciones a las reglas, y en las dos bodas en las que he estado este otoño, ha habido baile y pizza. Montones, y montones de baile y pizza.

Así que aquí es cuando me apoyo un poco en la tecnología para ayudarme a ser un poco más responsable.

Primero probé este sistema hace un tiempo cuando tuve una pelea extraña con niveles altos nocturnos, y funcionó muy bien. Todo lo que tienes que hacer es configurar algunas alarmas en tu teléfono que te llamen desde el otro lado de la sala para controlarte antes de que todo se arruine y especialmente para que puedas reagruparte antes de irte a dormir y potencialmente encontrarte con algo peligroso. Esto es mejor que esperar a que algo suceda y luego tener que luchar. Confía en mí sobre esto.

Consejo #3

Elige tus bebidas sabiamente

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No hace falta decir que el alcohol afectará tu nivel de azúcar en la sangre.  Eso es lo básico de la diabetes tipo 1. Pero ¿sabían ustedes que cierto alcohol, como el vino, por ejemplo, en realidad puede bajar los números? Sííííííííp. Los baja. El vino es lo que yo busco, pero es importante recordar que con el vino vienen los bajos, así que es importante comer mientras lo tomo. La otra estrategia que tengo es “apegarme a una cosa”. No te pases el día tomando sorbos de cerveza IPA en la cervecería local, mejor toma gin-tonics, brinda con champán y termina la noche con vino tinto. Esa es la ruta del tren expreso a vomitoland, y eso no se ve muy lindo. No hay de qué avergonzarse por medirte y atenerte a lo que ya conoces, e hidratarte entre tragos.

Consejo #4

Si tu cita no es tu media naranja de largo plazo, recuérdale lo que hay que hacer

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Con suerte habrás elegido a un compañero encantador para que vaya contigo a la boda de alguien. Pero es posible que todavía no te conozca bien y que sea nuevo para captar las señales que hay que buscar si tu nivel está bajando. Quizás te sientas con la comodidad de decirle, o al menos a alguien más en la boda, sobre alguno o todos los síntomas y alertas para cuando hay asuntos urgentes de azúcar en la sangre. Mi novio incluso ocasionalmente lleva mi pluma de glucagón en su saco, lo que me hace sentir mejor cuando estamos en la pista de baile y sé que está muy cerca de mí. Apoyarte en tus amigos, tu familia o tu cita, también puede quitarte un poco del peso de tus hombros. La gente está más que dispuesta a ser útil y afectuosa, todo lo que tienes que hacer es pedirlo. A menos que el nombre de tu mejor amiga sea Maddy y, no puedes, bajo ninguna circunstancia, hacerle saber dónde están tus reservas de ositos de gomita para los niveles bajos. Ella los encontrará y se los comerá. Ten la seguridad de que he cambiado a tomar cajas de jugo cada vez que ella está cerca.

Consejo #5

Come lo que sea bajo en carbohidratos.

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Nueces, verduras, queso y carne son cosas que normalmente están disponibles para comer en una boda. Y mientras menos carbohidratos comas durante uno de estos eventos locos y exigentes, más pequeña es la ventana de riesgo que se abre para los números en montaña rusa. Si te preocupa que la situación alimentaria te afecte por completo, prepárate unos bocadillos con poco o nada de carbohidratos para llevar si en algún momento te da hambre, y no te dé mucha seguridad administrarte un gran bolo. Al igual que los suministros para niveles bajos, es dudoso que vayas a necesitar esto, pero te da una gran tranquilidad. Con eso en mente, si al final de la noche, después de horas de sudar en la pista de baile, quieres comer pastel… ¡CÓMETELO!

Y, lo más importante, Consejo #6

Tómalo con calma. Diviértete.

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Las primeras bodas a las que fui, estaba muy nerviosa de que mis números pudieran interrumpir algo. Especialmente cuando era dama de honor. Pero debes tener en mente que tus números van a fluctuar en una evento de 3 largos días, donde otras personas te dan comida, donde duermes menos de lo habitual, y para el que haces un largo y agotador viaje. Y eso está bien. Si eres relativamente responsable, come al menos algunas de las cosas correctas, trata de dormir un poco, y no seas un borrachín empedernido; las bodas son una gran oportunidad para pasar un buen rato, disfrutar de tus amigos y familiares de una manera increíble y en un ambiente positivo, y dejar que tu mente divague en otra parte que no sea tener diabetes. Se supone que las bodas son un momento para celebrar el amor y las personas en tu vida. No son para estar pegados a un gráfico de Dex cada segundo puntualmente. Te mereces un fin de semana como ese. Todos lo merecemos.

Libby Russell

Libby es redactora en Vaynermedia en Nueva York, una ciudad en la que nunca pensó que sería capaz de caminar lo suficientemente rápido como para vivir. Sin embargo, ella parece estar bien, ¡e incluso rebasa a la gente en las aceras estos días! La diabetes Tipo 1 ha sido una acompañante constante para Libby durante 11 años, y se le diagnosticó en su tercer año del bachillerato. En la universidad, sintió un enorme vacío en recursos emocionantes, divertidos o incluso remotamente realistas para las personas con diabetes de su edad. Entonces, después de graduarse, decidió hacer algo para romper la frustrante barrera de comunicación entre la diabetes y los veinte y tantos con el lanzamiento de su blog, I Have The Sugars (Tengo los azúcares). Libby ahora vive en Brooklyn con su príncipe azul barbudo, y la puedes encontrar haciendo lo que mejor sabe hacer: no quedarse quieta y tomarse extraños selfies en el sitio de infusión para su Instagram, @ihavethesugars.