6 cosas que debes saber para los días de enfermedad en la universidad si vives con diabetes Tipo 1

8/14/18
ESCRITO POR: Bonnie O´Neil

Pregúntale a cualquier padre o madre de un niño pequeño con diabetes Tipo 1 a qué es lo que más le teme mientras esperan el futuro de tu hijo, y es probable que escuches la misma respuesta: el día en que envía a mi hijo con diabetes Tipo 1 a la universidad. No hay duda al respecto, enviar a un hijo con una enfermedad crónica a la universidades aterrador. Era mi mayor temor cuando mi hijo todavía estaba en la escuela primaria, y continuó siendo mi mayor temor al cruzar al pasar los días que llevaban directo a su partida hacia la universidad como estudiante de primer año.

Nuestros miedos son normales. El comienzo de la universidad marca el final de nuestro cuidado vigilante 24/7 para nuestros hijos y el fin de nuestra ilusión de control. Los riesgos potenciales de hipoglucemias nocturnas, fluctuaciones del azúcar en la sangre por el consumo de alcohol y cetoacidosis diabética debido a una enfermedad nos tenían estancados en el miedo por el bienestar de nuestros hijos.

Pero no tenemos que permanecer estancados en el miedo. Me he dado cuenta que el mejor remedio para el miedo es la acción. Este es mi consejo sobre las 6 cosas que debes saber para los días de enfermedad en la universidad de tu hijo con diabetes Tipo 1

Hay algunas cosas que puedes hacer para que se prepare para las inoportunas hipoglucemias.

  • Consigue un MCG (medidor continuo de glucosa) si tu hijo aún no tiene uno. Un MCG es una herramienta esencial, especialmente para detectar esas hipoglucemias nocturnas cuando los padres ya no están disponibles para las mediciones de sangre durante la noche.
  • Las tabletas de glucosa y las cajas de jugos de 4 onzas se pueden pedir en línea y se entregan directamente en el buzón del campus de tu hijo. Asegúrate de que tu hijo sepa cómo ordenar estos artículos.
  • Y, por supuesto, habla con tu hijo sobre los efectos del alcohol en el azúcar en la sangre (más información).

Y ahora, pongámonos activos preparándonos para las enfermedades.

1 – Prepárate con poder notarial médico y tenlo en archivo en la universidad de tu hijo y también en el hospital local.

Algunas escuelas pueden decirte que no lo necesitan, pero el hospital local requerirá un poder notarial médico si tu hijo alguna vez ingresa a la sala de emergencias y deseas hablar con el equipo médico.

Infórmate más sobre presentar un poder notarial médico para el archivo aquí.

2 – Haz que tu hijo se vacune contra la gripe.

A veces, los establecimientos académicos tienen una clínica para la gripe donde administran las vacunas, y cuando lo hacen, generalmente les notifican a los padres por correo electrónico las fechas y horas, por lo que es fácil recordárselo a tu hijo. Si tu hijo no se vacunará contra la gripe en la escuela, asegúrate de que reciba una cuando esté en casa en el descanso de otoño o durante las festividades del Día de Acción de Gracias.

Lee  sobre la vacuna contra la gripe.

3 – ¡SIEMPRE haz que se mida las cetonas cuando esté enfermo!

Esta es una de las cosas más importantes que tu hijo necesita saber. A todos nos enseñan a medir las cetonas cuando la glucemia es superior a 240 mg/dl, pero ¿sabías que las cetonas también pueden estar presentes con niveles normales o bajos de azúcar en la sangre? Las infecciones u otras enfermedades pueden hacer que el cuerpo produzca niveles más altos de ciertas hormonas, como la adrenalina y el cortisol, que contrarrestan el efecto de la insulina y aumentan el riesgo de una cetoacidosis en el cuerpo.

¡Asegúrate de enseñarle a tu hijo que cada vez que tenga una enfermedad, la medición de cetonas es obligatoria, sin importar el nivel de azúcar en la sangre!¡Asegúrate de que tu estudiante universitario sepa que debe tomar de 10 a 12 onzas de líquidos sin azúcar por hora para ayudar a eliminar las cetonas, y asegúrate de que sus tiras de cetonas no estén EXPIRADAS!

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4 – ¡SIEMPRE debe tener a mano su glucagon!

Lo que pasa con las emergencias es que son inesperadas e impredecibles. Aquí es donde tomar medidas con anticipación para estar preparados es de suma importancia. Siempre debe tener 2 inyecciones de glucagón sin EXPIRAR. Debe mantener una a la vista, como en un escritorio o una cómoda, y una en la mochila o bolso que lleve consigo.

Es muy importante tener acceso rápido al glucagón en caso de emergencia. Si tu hijo pasa el día fuera del campus, como en la montaña, en la playa, esquiando, en cualquier lugar que esté a más de 30 minutos de donde viva o de un hospital, asegúrate de que lleve su glucagón. Los vómitos, por intoxicación alimentaria o por un virus, pueden aparecer muy rápidamente, y si comienzan poco después de una comida acompañada de una gran dosis de insulina, los niveles de azúcar en la sangre pueden descender tan rápidamente que es posible que se necesite glucagón.

Si bien con suerte nuestros hijos están familiarizados con el uso de las tiras de cetonas, es muy probable que no tengan práctica con el uso de un glucagón. Antes de enviar a tu hijo a la universidad, haz que mezcle y prepare un glucagón expirado en una jeringa para practicar. Es posible que necesite administrarlo él o ella misma un día o que tenga explicarle cómo usarlo a un amigo.  

5 – Vómitos 411

A nadie le gusta pensar en vomitar, y mucho menos hablar sobre eso. Pero algunos consejos pueden ser útiles. Asegúrate de incluir algunas botellas pequeñas de Coca Cola o Coca Cola de dieta en los suministros de emergencia de tu hijo para la universidad. Recuérdale, o enséñele por primera vez, cómo alternar los sorbos de una u otra dependiendo de los niveles de azúcar en la sangre. Recuérdale que no se trague el refresco, sino que tome sorbos. El objetivo es evitar la deshidratación, sin tomar tanto como para inducirse más vómitos.

A los que usan bombas de insulina también se les enseña a reducir su insulina basal para elevar su nivel de azúcar en la sangre lo suficiente como para darse una dosis correctiva de insulina. Cuando se hace de manera efectiva, esta práctica puede ayudar a prevenir la cetoacidosis diabética. Si te interesa, solícitale a tu equipo médico que te proporcionen pautas sobre cómo hacerlo antes de que tu hijo se vaya a la universidad.

Y, sobre todo, dile a tu hijo que no se avergüence de llamar al 911 si está vomitando y tiene cetonas. Antes de que mi hijo se fuera a la universidad, le recalqué una regla simple: si vomitas, te vas al hospital.Me alegré mucho de que él me escuchara, porque cuando tuvo un virus estomacal en su primer año y estuvo vomitando toda la noche, no dudó en llamar al 911 en el momento en que descubrió que tenía cetonas “altas”.

6 – La comunicación es clave

Controlar la diabetes ya es bastante difícil en el mejor de los días. Cuando se está enfermo, se puede gastar más energía mental de la que nuestros hijos pueden juntar. Alienta a tu hijo a comunicarse contigo a la primera señal de una enfermedad para que pueda ser otro par de “ojos” desde lejos. También anima a tu hijo a pedirle a alguien que tenga fácil acceso a él (un compañero de dormitorio, un compañero de salón, etc.) que lo visite cada dos horas. ¡Y asegúrate de tener los nombres y números de teléfono de los amigos de tu hijo!

Es cierto que un poco de preparación ayuda de gran manera. Por lo tanto, toma medidas suficientes para estar seguro de que tu hijo está preparado para la aventura que le espera, y luego descansa en la confianza de que le has enseñado a mantenerse firme con sus propios pies.


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Bonnie O´Neil

Al crecer con una hermana a quien le diagnosticaron diabetes tipo 1 a los 16 años, y sabiendo que antes de su nacimiento tuvo un hermano que no sobrevivió al diagnóstico de diabetes tipo 1, la diabetes ha marcado algunos de los primeros recuerdos de infancia de Bonnie. Dado que el hijo de Bonnie, Austin, fue diagnosticado con diabetes tipo 1 a la edad de 5 años, ella ha trabajado incansablemente con la JDRF (Fundación para la Investigación de la Diabetes Juvenil, por sus siglas en inglés) para recaudar fondos para la investigación y la concientización sobre la enfermedad. A Bonnie le encanta viajar y ha vivido tanto en París como en Londres. Bonnie escribe sobre encontrar esperanza y alegría en las temporadas difíciles de la vida en su blog, This is the Day, que se puede encontrar en www.bonnieoneil.com, en Instagram @bonjourbonnieo y Facebook: Bonnie Woods O'Neil