Abi, Cada Vez Más Independiente

5/8/20

 

 

 

Mi nombre es Abigail, tuve la bendición de crecer en una familia que ama a Dios, con valores, donde nunca tuvimos falta de nada. Soy licenciada en Administración de Empresas, Contaduría y gestión empresarial, tengo tres hijos, Abigail y dos varoncitos Diego y David.

Conocí a mi esposo durante una clase en la universidad, el era tan extranjero, y me enamoré a primera vista. Nos hicimos novios y me casé con el después de graduarnos. 8 años y dos títulos universitarios después, decidimos que era hora de iniciar una familia, siempre me imaginé en una linda casa con un jardín muy grande y dos bellos niños.

Abigail, nació como una niña normal.

Cuando tenía un año y tres meses de vida estuvo al borde de morir debido a una cetoacidosis severa. Abi estuvo en coma durante 4 días y  fue diagnosticada con diabetes Tipo 1, una enfermedad entonces desconocida para nosotros, solo sabíamos por dicho de los médicos y enfermeras, que no tenía cura, que era para toda la vida, que Abigail nunca mas sería normal, y una serie de sandeces, que es mejor no repetir.

Pero jamás en toda nuestra vida, acepté un dicho como si se tratara de una verdad absoluta, o una sentencia. La información recibida por parte de los médicos era escasa, como un rompecabezas al que le faltan piezas.

Al fin expertos en estrategias, nos propusimos entender su nueva condición de vida, ¿qué era la diabetes Tipo1?, ¿de qué modo supondría un cambio en su vida?, ¿hasta dónde cambiaría la nuestra? Y ¿qué podríamos hacer para que eso no nos afectara a largo plazo?

Además de Abigail, nuestro hijo Diego tenía dos meses de nacido, por lo que decidimos hacer una pausa en nuestros trabajos a fin de poder estudiar, y atender a nuestra familia. Nos llenamos de literatura, artículos, publicaciones, videos, asistimos a cursos, seminarios, tanto en México como en el extranjero, fuimos parte de asociaciones, grupos de padres con niños que vivían con diabetes Tipo 1, donde participábamos activamente, y de todo aquello relacionado con el tema.

Aprendimos, conocimos.

En el lapso de un año aprendimos bastante, conocimos gente derrotada, en victoria, conformista, guerrera, y de todos ellos aprendimos algo, ahora podíamos estar seguros de hasta dónde llegaban nuestros límites, y ambos teníamos la misma respuesta. ¡No hay limites que nos detengan!

Eliminamos todo aquello negativo que vimos en los grupos de padres. Nosotros jamás trataríamos a nuestra hija como a una enferma, eliminamos la palabra enfermedad, de nuestro vocabulario, y la sustituimos por una palabra que aprendimos en un seminario “condición de vida”.

Pusimos todo de nuestra parte para que ella no se sintiera excluida, la dieta de todos nosotros cambió por una más sana, al día de hoy, tenemos una rica variedad pero el mismo menú para todos en cada una de nuestras comidas.

El autocuidado fue una de nuestras prioridades, sabíamos que Abigail tenía solo dos años, pero también que ella era una niña muy inteligente, y comenzamos a enseñarle a su nivel lo que era la diabetes, que era la insulina y cada uno de sus insumos. Como cualquier niño, ella tenía dudas, y fueron respondidas a su nivel conforme fue creciendo.

Así como cualquier padre, le enseña a sus hijos a cepillarse los dientes, a lavarse las manos para comer, a bajarle al excusado, a levantar sus juguetes, nosotros enseñamos a nuestra hija a conocer sus números en el medidor de glucosa, y después a medir su glucosa, a preparar su insulina, y posteriormente a inyectarse, en caso de una hipoglucemia administrarse una tableta o gel de glucosa, beber jugo, y sobre todo a ser agradecida, por tener la bendición de vivir.

Desde primer grado se hizo cargo de inyectarse sola su insulina, en casa y en el colegio, aveces se preparaba sola su merienda o su colación contando los carbohidratos.

Cada vez más independiente

Sus convicciones respecto a su condición de vida son firmes, tiene un fuerte carácter para defender sus creencias, no es una niña que se quede callada, es muy parlanchina, si no tienen cuidado la escucharán por horas. Desde muy pequeñita le dimos la confianza, el apoyo, le hicimos ver que nada la podría detener, la alentamos en cada decisión que ha tomado, le animamos a intentar cosas nuevas, y eso ha dado sus frutos.

A ella no le gusta contarlo, es muy modesta, y posiblemente se moleste un poco conmigo pero, ella obtuvo menciones de honor desde el jardín de niños, diploma de primer lugar en aprovechamiento desde el primer grado de primaria, y a sido consecutivo hasta el quinto grado, ahora mismo pelea por el desempate del primer lugar, con una compañerita de su mismo grupo, es parte de la escolta de bandera en su colegio, ha logrado varios premios en concursos de matemáticas. Su pasión es el violín, y le verán tocando a todas horas, ha participado con algunas orquestas filarmónicas infantiles, practica Jazz, natación, tenis, y toma hasta clases de golf.

Juega con sus muñecas, ama a los bebés, le fascina aprender, y una faceta que no le conocíamos, es que le gusta enseñar. No le cuesta nada hacer amigos, es muy cariñosa con sus hermanos y con otros niños. Es una niña muy despierta, alegre, divertida, sarcástica, aún no comprende muy bien porque en el mundo pasan cosas malas, también es inocente en muchos sentidos, pero estamos a su lado para protegerla.

Y atención, ella odia que le llamen “Princesa” ¡Porque ya no tengo 4 años! Será su respuesta, deberán ver su cara cuando alguien le escribe y le llama de ése modo, es algo muy divertido de ver.

Ella es nuestra niña, dulce, amable, la que no tenía esperanzas de ser normal, la que nunca podría hacer lo que los demás niños hacen, la que tenía su vida arruinada, la que siempre sería dependiente de los demás, la que arruinaría a nuestra familia, la que sería infeliz, la que estaría siempre depresiva, sin ánimos de vivir.

Pero que una tarde decidimos que podíamos cambiar su estrella, y cambiar su debilidad, en una fortaleza.
Abigail nació como una niña normal, y al día de hoy sigue siendo una niña normal, solo que más grande, más sabía, mas bella, y con muchas ganas de vivir.


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