Adolescentes con diabetes Tipo 1 + depresión

Es posible que ya sepas que la depresión y la diabetes están relacionadas y que además, los adolescentes con diabetes Tipo 1 pueden ser particularmente susceptibles a la depresión. De acuerdo a la Encuesta nacional de SAMHSA (Administración de servicios para el abuso de sustancias y la salud mental, por sus siglas en inglés) sobre la salud y el consumo de drogas este último año, adolescentes entre los 12 y 17 años de edad con diabetes Tipo 1 o diabetes tipo 2 experimentan un episodio depresivo mayor, a diferencia de otros adolescentes de la misma edad que no padecen esta enfermedad. Experimentar episodios depresivos mayores es diferente a experimentar la angustia relacionada con la diabetes y es importante distinguir entre ambos temas, con el fin de abordar mejor los problemas de salud mental en los adolescentes con diabetes.

Identifica los síntomas

“[Las investigaciones] son preocupantes, porque la depresión puede afectar no sólo tu estado de ánimo y tu nivel de energía, sino también la forma en que te cuidas a ti mismo. Esto incluye cuidar la diabetes”, dice Molly L. Tanenbaum, doctora en Filosofía (Ph.D., por sus siglas en inglés). Molly es profesora en el departamento de pediatría de la facultad de medicina de la Universidad de Stanford. “Puede ser difícil identificar las razones detrás de los síntomas de la depresión. Si tratamos la diabetes como la primera razón, perdemos la oportunidad de aprender qué está pasando y ofrecer el apoyo que el adolescente necesita”.

Los síntomas de la depresión se pueden identificar a través de un cuestionario de revisión PHQ-9 y estos pueden ser:

  • Estado de ánimo depresivo.
  • Falta de energía.
  • Falta de interés o placer por hacer cosas.
  • Dificultad para dormir o dormir demasiado.
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
  • Falta de apetito o comer demasiado.
  • Sentimientos de desesperanza.
  • Pensamientos suicidas.

Estos síntomas duran dos semanas o más y varían dependiendo la persona. Si crees que estás experimentando síntomas de depresión o pensamientos autolesivos, infórmalo al equipo de médicos especialistas en salud mental de inmediato.

“Dos personas podrían tener el mismo puntaje en un cuestionario; uno podría sentirse angustiado y desanimado por tener diabetes y el otro podría sentirse deprimido y tener problemas en la escuela, pero la diabetes no es realmente la razón principal de sus problemas”, dice la Dra. Tanenbaum. “Además, puede ser que no se trate de una situación en la que el paciente padezca de una u otra cosa, porque alguien que está deprimido, también puede sentir un desgaste emocional por tener diabetes. Por lo tanto, es importante evaluar los síntomas y los factores estresantes que se presentan para ayudar a determinar cuál sería nuestro plan de tratamiento y en qué tendría sentido enfocarse”.

Se necesita un ejército para hacer la tarea

La diabetes no solo afecta a la persona que vive con ella. ¿Qué pueden hacer los médicos, los padres y los grupos de apoyo para las personas con diabetes para ayudar a los adolescentes que luchan contra la depresión?

Joe Solowiejczyk, enfermero diplomado (RN, por sus siglas en inglés), maestría en Trabajo Social (MSW, por sus siglas en inglés) y educador certificado en diabetes (CDE, por sus siglas en inglés) es el fundador de A Mile in My Shoes (una milla en mis zapatos), una empresa que ofrece a los pacientes y sus familias los recursos para prosperar mientras viven con diabetes. Joe ha tenido de diabetes tipo 1 por más de 50 años y dice que es importante que los médicos reconozcan lo difícil que es vivir con diabetes.

“Hacer comentarios como, ‘No es tan difícil’, es insensible y totalmente irrelevante. Es importante que los cuidadores y los médicos escuchen el subtexto de las conversaciones con los adolescentes”, dice Joe. “Lo que es difícil para los adolescentes con diabetes es que tienen que aceptar el hecho de que su cuerpo se ha dañado de alguna manera”. Son cosas existenciales: siendo un niño con diabetes, tienes que aceptar tu mortalidad a diario”.

La Dra. Tanenbaum está de acuerdo en que es importante descubrir la raíz de cualquier problema que parece estar presente. “Me gustaría alentar a los cuidadores a que eviten sacar sus conclusiones demasiado rápido que la diabetes y los números de alguien son los culpables de su mal humor. Podrían haber muchas razones para un mal humor, como algo que sucedió en la escuela o algún problema con un amigo”.

Las conversaciones en persona pueden ayudar a diagnosticar correctamente la depresión. “Creo que quizás es más difícil distinguir entre la angustia relacionada con la diabetes y la depresión, si solo haces que la persona complete un cuestionario acerca de la depresión, pero si se les habla personalmente es más sencillo, porque la persona te puede decir si y cómo la diabetes está contribuyendo a lo que le está sucediendo.

“La esperanza es que, en un futuro cercano, haya más profesionales de la salud mental con capacitación especializada para trabajar con personas con diabetes”, dice la Dra. Tanenbaum.

Lee la guía para encontrar un médico especialista en salud mental para la diabetes.

Desarrollar resistencia

“La dinámica familiar también afecta la forma en que un adolescente maneja los esfuerzos que implica tener diabetes. El marco mental de una familia que trata con la diabetes Tipo 1 se forma el día del diagnóstico”, dice Joe. “Desde el principio los médicos son fundamentales para apoyar la reacción emocional de los padres de un hijo recién diagnosticado y esto puede afectar la actitud de la familia hacia cómo manejar la diabetes en el futuro”.

“Si los padres no establecen los límites de cómo se tratará la diabetes, tienes la posibilidad de padecer un afrontamiento emocional y psicológico disfuncional. La forma en que los padres abordan el diagnóstico inicial y el sentimiento de impotencia de no poder evitar la enfermedad, tendrá un impacto directo en la experiencia personal de un hijo con diabetes”.

Los padres y cuidadores tienen muchas opciones para ayudar al niño a encontrar el apoyo que necesita, pero no deben olvidar pedir ayuda para ellos mismos. “Pide ayuda o algún consejo a alguien más, tal vez a otro padre de un adolescente con diabetes o tal vez a los médicos especialistas en salud mental”, aconseja la Dra. Tanenbaum. “Si es posible que tu hijo haga contactos con otros adolescentes con diabetes durante un campamento o eventos locales, ese apoyo también puede ser realmente importante”.

“En el camino”, dice Joe, “es importante para los padres mantener un sentido de perspectiva. Si como padres tratan todos los aspectos del manejo de la diabetes con sus hijos adolescentes como tratarían cualquier otro problema de comportamiento, entonces los hijos tienen una gran probabilidad de estar bien. Aunque luego terminan escuchando la frase [que dice] ‘cae mal pero tienes que hacerlo’”.

 

Cómo hacerle frente

Si eres un adolescente con diabetes Tipo 1 y crees que puedes estar sufriendo de depresión, debes saber a dónde puedes acudir en busca de ayuda. Recuerda que la depresión es tratable. Confía en tu mamá o papá u otro adulto y habla con los médicos especialistas en salud mental sobre cómo te sientes. Reconoce cuando tengas algún problema y debes saber que está bien sentirte como si pudieras desmoronarte debido a todas las dificultades de una enfermedad crónica. Si sientes el peso de la angustia relacionada a la diabetes, sé compasivo contigo mismo y no trates de autocriticarte.

Joe dice: “El concepto erróneo es que, si no estás capacitado para sentirte mal, entonces de alguna manera has hecho algo mal. Ya que es todo lo contrario. Se necesita valor para desmoronarse. No he conocido a ninguna persona en mi vida con diabetes, incluyendo adolescentes, que no se desmoronen de vez en cuando, ellos necesitan saber que está bien”.

Joe es muy conocido en la comunidad de personas con diabetes por su reacción: en sus días de depresión relacionada con la diabetes. Joe se permite quejarse, preocuparse y sentirse abrumado por todos los sentimientos asociados con las dificultades de esta enfermedad.

“Es importante exagerar y hacer que sea tan tonto y excesivo como sea posible, para que se produzca la curación. Es como si curaras la herida con el mismo dolor; así tienes el permiso para decirte: ‘Maldición. Puedo vivir con eso’. No se puede escoger”.

“De alguna forma, eso me ayuda a regresar al camino correcto, además de tener mis días de depresión por la diabetes, además de haber ido a ver a un psicólogo y además de toda la indignación, furia y frustración que me ha conllevado vivir con esta enfermedad durante 56 años”.


REFERENCIAS

PHQ SCREENERS: PATIENT HEALTH QUESTIONNAIRE – 9 (CUESTIONARIO DE SALUD DEL PACIENTE – 9)

American Foundation for Suicide Prevention.  “RISK FACTORS AND WARNING SIGNS.” (FACTORES DE RIESGO Y SEÑALES DE ADVERTENCIA).


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