ANDY AND THE BEATS — UN MUSICAL ORIGINAL SOBRE LA DIABETES


 

¿Diabetes? ¿Un musical? ¿Realmente puedes cantar sobre eso? La respuesta es SÍ. Los musicales van absolutamente más allá de la diabetes Tipo 1, pero antes de profundizar en lo bueno y lo malo sobre cómo la historia de mi diabetes Tipo 1 se ha convertido en una canción, debemos empezar desde el principio (¿puede alguien poner música?). A mi hermana mayor le diagnosticaron la enfermedad cuando tenía 9 años, después de lo que al parecer fue un largo año de síntomas aparentes, así como períodos de crecimiento acelerado. Ella es fuerte, increíblemente graciosa y tiene la habilidad de convertir cualquier tipo de drama en una comedia. Siempre ha sido mi héroe y recuerdo haberme sentido tan frustrado porque ella debía enfrentar sola la enfermedad. Realmente no sentía que pudiera ayudar, pero en realidad no sabía cómo se sentía tener diabetes Tipo 1. No tenía idea de cómo cambiaría eso.

Ocho años más tarde, en el verano antes de mi segundo año de secundaria en el calor de lo que mi vecindario llama “Fun Fest”, una celebración comunitaria que dura una semana con música, comida y una carrera de 8 km que ayudó a develar algunos de los síntomas iniciales. Mi diagnóstico fue rápido; recuerdo estar totalmente bien hasta que surgieron las sospechosos habituales: micción frecuente, sed excesiva (recuerdo que tomé tres latas de soda antes de tocar mi cena, solo para saciar mi sed) y debilidad extrema. Después de participar en la carrera de 8 km, vomité en la línea de meta… ¡no era el final de la foto esperado! El día que realmente me diagnosticaron, intentaba cortar el pasto del patio, pero me sentía demasiado débil para arrancar la podadora. Le dije a mi papá lo que estaba sucediendo y revisamos mi azúcar inmediatamente. Con el monitor de mi hermana, vimos la palabra temida: “ALTA”. Después de una mejor calibración en su oficina, la lectura de mi azúcar en sangre fue de 964.

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Ahora, pasó a mi último año de la universidad en la Universidad de Tennessee, donde obtuve un título en Bioquímica y especialización en teatro (una combinación extraña, pero pertinente que condujo a la creación de mi musical original sobre la diabetes). Después de un largo recorrido por el río Tennessee, estaba pensando sobre el año que me faltaba en mis estudios de pregrado y cómo podría aplicar algunas de las cosas que había aprendido sobre la marcha. Mi mejor amigo había terminado un proyecto independiente de bioquímica, por el que recibió crédito para trabajar en un laboratorio. Sabía que estas oportunidades abundaban, pero esta idea nunca me llamó la atención. Yo era una contradicción andante: llevaba a cabo procedimientos de química orgánica en el día y por la noche interpretaba en producciones de teatro musical.

Mi personaje de Jekyll y Hyde finalmente me condujeron a la idea de escribir un musical sobre la diabetes como un proyecto independiente para mostrar mis dos pasiones: la música y la medicina. Combinar mis dos pasiones me ayudó a crear una plataforma para revelar la profundidad emocional detrás de un estado de enfermedad muy clínico. Se me ocurrió un proyecto sobre cómo podría abordar este proyecto y ejemplificar ambas divisiones y campos de estudio aparentemente opuestos de la Facultad de Ciencias y Artes. Le presenté mi caso a mi asesor y al jefe del departamento de Bioquímica; con su aprobación y con mi promesa de respaldar el musical con un extenso trabajo de investigación, surgió el musical Andy and the Beats.

Andy and the Beats inicia con the Beats, un grupo ficticio “doo-wop” que narra la historia de Andy, el protagonista de 13 años de edad que no recibe atención en el mundo cuando es diagnosticado con diabetes Tipo 1, y las semanas posteriores a ello. A veces la gente erróneamente cree que la diabetes Tipo 1 es una enfermedad sin complicaciones “que se resuelve rápido”, sin saber que la diabetes Tipo 1 es una batalla diaria en la que hay que controlar los niveles inestables de azúcar en sangre. Vemos los obstáculos diarios que Andy enfrenta con su madre, compañeros de clase y otros personajes de fantasía, como los virus y el páncreas, lo cual permite comprender los aspectos sociales de vivir con diabetes Tipo 1. La educación intencional, aunque subliminal, que se difundió en la obra permite que los miembros de la audiencia conozcan los impedimentos fisiológicos, así como las dolencias sociales de vivir con diabetes Tipo 1 a través de canciones, bailes y mucho sentimiento. Andy and the Beats realmente es algo especial porque le da un impulso a la situación de la enfermedad, un escenario a la sala de exámenes y un nombre y cara al paciente de la gráfica. No importa cuál sea tu conexión con esta enfermedad, un transeúnte inocente sin afiliación, un hermano amoroso de una hermana con dolor o un participante activo con la esperanza de encontrar una cura— esta obra inevitablemente instará a tomar acciones por la diabetes Tipo 1.

¿Qué hacemos para encontrar la cura? Nos educamos a nosotros mismos y a otros sobre los hechos y conceptos erróneos de la diabetes Tipo 1, dejamos espacio para la frustración y dolor, y luego expulsamos esas emociones negativas con agradecimiento por lo que han logrado los avances médicos, y esperamos un futuro mejor cuando esta enfermedad sea erradicada indefinidamente. Sé que llegará ese día, pero llevará tiempo. Por esta razón no podemos correr a la meta final ni podemos ser víctimas de la actitud negligente para encontrar una cura. Mi trabajo con Andy and the Beats es un constante recordatorio de lo que les enseñó a los niños para lidiar con la diabetes Tipo 1. Me esfuerzo con este musical, como lo hago para buscar una cura: un paso a la vez. Considero que Andy and the Beats llegará a los niños y familias que luchan con el diagnóstico de diabetes Tipo 1 y que los conectará con otros miembros de nuestra pequeña, pero fuerte comunidad. Veo esta obra como un medio para darles voz a los niños de todo el mundo que quieren compartir su historia de una enfermedad que nos encierra en este purgatorio mudo en el que estás enfermo, pero no lo suficientemente enfermo… Falta mucho por hacer, pero mi visión queda clara cada día conforme sigo puliendo el musical y trato de convertirlo en algo mucho más grande, mejor y más hermoso de lo que alguna vez pude imaginar.

 

ESCRITO POR ANDY ROGERS, PUBLICADO 05/26/16, UPDATED 06/12/18

Andy Rogers, nativo del este de Tennessee, es graduado de Bioquímica y de teatro de la Universidad de Tennessee; actualmente trabaja como asistente de programa del departamento de Fibrosis Quística del East Tennessee Children's Hospital en Knoxville, Tennessee. El próximo año, él continuará sus estudios de maestría en Estudios de asistente médico en la Universidad de Mercer en Atlanta, Georgia, con la esperanza de trabajar en el campo de la endocrinología pediátrica. Andy and the Beats ha sido reproducido múltiples veces en conciertos de lecturas dramatizadas y obras educativas de la escuela. Él ha vivido con diabetes Tipo 1 durante casi 12 años; tiene una hermana que ha vivido con diabetes Tipo 1 durante 20 años (y tiene un cachorro de rescate muy lindo llamado Todd).