APRENDIENDO A HABLAR DIABETES

9/3/17
ESCRITO POR: Carol Stephanie Gómez

Honduras- Tiff fue diagnosticada un 31 de Mayo cuando ya comenzaba vacaciones. Un día antes del fin del ciclo escolar, ella y sus compañeros fueron invitados a un desayuno ya que casi sería su graduación del colegio.

Una semana antes ya habíamos notado algunos cambios en ella. Observábamos que había perdido mucho peso, que tomaba tomaba mucha agua y que orinaba con mucha mucha frecuencia.

En casa pensábamos que se trataba de alguna infección en vías urinarias pero yo ya me estaba empezando a preocupar. El día del desayuno al momento de alistarla para que se presentara a su escuela  la miramos decaída , ojerosa, sin ánimos, por lo que decidimos llevarla con el pediatra para que la revisar.

Después de un par de exámenes de laboratorio , la pediatra muy preocupada de su glucosa ya que el resultado había arrojado +++ tres cruces. La doctora nos explicó entonces que podría tratarse de diabetes, y ya que el examen no se había hecho en ayunas decidió hacerle otros exámenes el día siguiente. Esa noche se nos hizo eterna.

Mi esposo y yo no pudimos dormir casi nada y le pedimos tanto a Dios que se tratara de algo sin importancia y que los exámenes que le practicaran al día siguiente resultaran a nuestro favor.

Me sentía muy triste y me hacía miles de preguntas. Quería llorar,  tenía nervios por todo mi cuerpo, sabía que estaba algo mal con mi niña. Miraba a mi esposo como nunca antes lo había visto, tenía lágrimas en sus ojos y estaba muy desesperado. Mi trabajo era intentar ser positiva por él y por mi pequeña. Aún así sabíamos que se nos venía algo grande encima.

Llegó entonces el miércoles 31 de mayo y los resultados de glucosa en ayuno de mi hija Tiff fueron de 322 mg/dl y una lectura de 585 mg/dl postprandial. De inmediato, la pediatra nos indicó que era necesario internar a mi hija y que nos alistáramos para estar varios días en el hospital.  

Tiffany hacía miles de preguntas ¿por qué alistas maletas mamá? Apenas a sus 6 años es una niña muy madura y muy valiente. En menos de una hora , preparé mis cosas y las de mi hija.

Mi esposo llamó a uno de sus mejores amigo quien nos llevó hasta el hospital , llegamos y cuando presentamos el diagnóstico que la pediatra había hecho , fuimos atendidos de inmediato pues todo parecía indicar que mi hija cursaba por un cuadro de cetoacidosis diabética. Ahí empezó lo peor para nosotros como padres y para mi pequeña ya que tenían que hacer pruebas exámenes casi cada media hora. Tiff se veía hinchada de tanto llorar, estaba adolorida de tanta aguja y aun así siempre sonreía y pedía a Dios que la sanara.  Yo tenía que mostrarme fuerte, por ella y por mi familia.  Y así pasamos esa noche en la sala de emergencia. ¡Nunca habíamos pensado siquiera en esa posibilidad! Tiff había sido siempre una niña muy sana así que no comprendíamos lo que estaba pasando. Dos días más tarde fuimos visitados por un médico endocrinólogo para explicarnos todo lo que conllevaba la diabetes tipo 1 . Esa visita son de esos recuerdos que jamás podré olvidar. Ese día sentía como mi corazón se aceleraba tan rápido. Abracé fuerte a mi esposo y lloré. Tenía miedo de como madre no poder sobrellevar todo esto.

A partir de ese momento empezamos a leer mucho sobre diabetes tipo 1, nos dedicamos a buscar información. ¡Queríamos saber todo sobre la condición! Esa noche me llené de preguntas al mismo tiempo que le preguntaba a Dios ¿por qué a mi hija? , ¿qué habíamos hecho mal? , ¿cómo lo va tomar Tiff cuando se lo expliquemos? Nosotros como padres pensábamos que no queríamos que sufriera, no queríamos verla triste y tampoco verla sentirse distinta a los demás, no queríamos que nunca nadie la lastimara debido a su condición. No queremos que nadie nunca la mire con lástima por vivir con diabetes. Mi cabeza daba vueltas.

Tiff estuvo internada 13 días en el hospital con hiperglucemias y hipoglucemias de 221 a 56 mg en nuestra estadía en el hospital aprendí un nuevo idioma para mi con palabras extrañas como “hipo ,hiper glucómetro” estaba un poco más preparada para cuando pudiéramos volver a casa.

Tiff me demostró tanto esos 13 días que estuvimos en el hospital. Ella es una niña valiente, ella es una niña guerrera, una niña noble de corazón. La fuerza que puede tener un niño es increíble, no dejan de demostrarnos lo grandes que son siempre con una sonrisa en su rostro.

El 12 de junio fuimos dados de alta. Di gracias a Dios y a los médicos por la vida de mi hija , me sentía muy alegre por volver a casa con mi pequeña pero sentía miedo ¿cómo se comportará cuando mire a otros niños comer cosas que ella no puede comer ? ¿cómo haremos para cuidarla en el colegio?

Tiff es una niña brillante muy madura. Le gusta enseñar a otros cómo de su glucosa. Le gusta hablar de su condición. Hemos tratado de que  sea una niña independiente segura de sí misma de que sea feliz , de que pueda hacer todo lo que le gusta ,lo que le apasiona ,como cualquier otro niño que sea siempre positiva y que nunca permita que alguien le diga que no puede. Siempre he creído que Dios hace todo con un propósito y creo que tiene grandes cosas preparadas para mi pequeña y para nuestra familia.

En nuestro país lastimosamente son pocas las oportunidades no hay algún tipo de seguro que cubra todo lo necesario. La situación en nuestro país y en sus hospitales es crítica. Quienes viven con diabetes no reciben educación en diabetes. Es por eso que quiero empoderarme y educarme junto con mi familia para algún día poder ayudar a muchas familias de nuestro país.

No me imagino cómo otras familias hacen para salir adelante. Vivir en Honduras es difícil, pero lo es más con una condición crónica sin tener recursos ni oportunidades.

Gracias a Dios contamos con un súper Papá, que lucha día a día con mucho esfuerzo por darle lo mejor a nuestra pequeña.

Desde ese 31 de mayo comenzamos esta aventura con frecuencia estresante. Muchas veces no la lograremos comprender pero estamos aprendiendo a vivir de la mano con ella.

Carol Stephanie Gómez

Carol Stephanie Gómez es mamá de Tiffany. Ellos nos escriben desde Honduras. Carol se define a sí misma como “ ????catracha”. Carol tiene 24 años y es apasionada al deporte. Se dedica 24/7 a su pequeña hija. Antes del diagnóstico de Tiff ella pensaba seguir la universidad y obtener un grado en psicología o nutrición. Espera algún día cumplir ese sueño. También busca la oportunidad de viajar para una mejor condición de vida a mi hija , ya que en su país no cuentan todavía con tecnología ni avances que brinden la calidad de vida que ella merece.