PHOTOS BY Alfred Sarpeh

Ari tiene el “azúca”


 

Tenía 16 años de edad y era una novata con la enfermedad de la diabetes, cuando mi tía abuela de Carolina del Sur visitó a mi abuela. A diferencia de la mayoría de mi familia, ella no tenía conocimiento de mi nueva enfermedad. Yo había tomado mi medidor para revisar el azúcar en la sangre cuando ella me interrumpió, “Ari, ¿tienes el azúca’?…”

Helen, una persona con diabetes tipo 2, habló como si ella fuera el líder de una organización exclusiva dispuesta a recibir su legado. De su suave tono de voz, parecía como si ella estuviera ofreciendo una eternidad de dulces beneficios reservada únicamente para miembros. La forma en que “azúca” salió de su boca, uno podría asumir que la diabetes era algo deseable, una enfermedad que es fácil de atender y controlar. Pero, yo sabía que no era así. Yo sabía que la diabetes no era ni compasiva ni agradable.

Cuando fui inicialmente diagnosticada con diabetes Tipo 1, a un mes de mis 16 años, mi abuela (la hermana de mi tía abuela) estaba en su vigésimo año de luchar contra la diabetes tipo 2. En ese punto, mi abuela ya había perdido su visión en un ojo y tenía que someterse a diálisis semanales. Me desalentó a seguir su ejemplo. Tratando de ocultar su pesar, ella enfatizó la importancia de seguir diligentemente un régimen, revisando el azúcar en la sangre de forma regular y tomando todos los medicamentos como fueran recetados. En el hospital, los miembros de la familia también me llenaron con advertencias y miedo.

Conforme reflexiono en la clasificación inofensiva de mi tía abuela sobre la diabetes, me cuesta entender el cautivador sobrenombre “azúca”. Soy una mujer afrodescendiente quien ha visto a esta “azúca” arruinar comunidades de color. Aunque la diabetes es la séptima causa principal de muertes en estadounidenses, es la quinta causa principal de muerte en afrodescendientes y asiáticos estadounidenses y la cuarta causa principal de muerte en nativos estadounidenses.[1] Además, los afroamericanos no sólo están más cerca del doble de posibilidad de ser diagnosticados con diabetes que los blancos no hispanos, sino que también tienen el doble de posibilidad de morir a causa de ello. Estas estadísticas, aunque desalentadoras, son ampliamente conocidas. [3]  Considerando la generalización de estos números, siempre me ha perturbado la ausencia de comunidades de color en plataformas para personas con diabetes.

En vista de lo anterior, he creado Just a Little Suga’ (Solo un poco de Azúca), un blog personal que detalla mis reflexiones sobre la vida con diabetes complicada por la raza, la cultura y la familia. Mi propósito es dirigir la atención a las historias de salud de personas de color y emerger como un modelo de luz para quienes lo necesiten.

El nombre de este blog, Just a Little Suga’, es intencional y sirve para un doble propósito. Para aclarar, no estoy sugiriendo que el azúcar causa diabetes, porque no es así.

  • En su lugar, estoy presentado principalmente la noción que la vida con diabetes no es terrible. Sorprendentemente puede ser dulce. La diabetes no es una sentencia de muerte segura; sin embargo, hace que uno valore la vida mucho más. Aún con sus dificultades, vivir con diabetes puede fomentar coraje, resiliencia y altos valores para el cuidado personal.
  • Mi segunda intención con este título es dirigirme con amor a aquellos en mi comunidad que intentan suavizar la diabetes y descartar la diabetes como un acontecimiento común de la vida. Con las palabras Just a Little Suga’ (Solo un poco de Azúca), estoy aceptando la inhabilidad de algunos de tomar seriamente los efectos dañinos de la diabetes hasta que es demasiado tarde y los conceptos erróneos y lamentables en relación a la gravedad de esta enfermedad (¡la diabetes es un asesino silencioso!)

De modo que sí, estoy buscando el lado positivo, la vida con diabetes puede ser dulce. Sin embargo, en la búsqueda de controlar esta enfermedad de forma efectiva, también he aprendido que es crucial no minimizar ni malinterpretar las implicaciones de esta enfermedad.


Referencias:

[1] “DEATHS: LEADING CAUSES FOR 2013″ (MUERTES: CAUSAS PRINCIPALES EN 2013), NATIONAL VITAL STATISTICS REPORT, 65(2) HTTP://WWW.CDC.GOV/NCHS/DATA/NVSR/NVSR65/NVSR65_02.PDF

[2] “DIABETES AND AFRICAN AMERICANS” “DIABETES Y AFRICANOS  AMERICANOS”, HTTP://MINORITYHEALTH.HHS.GOV/OMH/BROWSE.ASPX?LVL=4&LVLID=18;

“MUERTES: DATOS FINALES EN 2013”, NATIONAL VITAL STATISTICS REPORTS, 64 (2) HTTP://WWW.CDC.GOV/NCHS/DATA/NVSR/NVSR64/NVSR64_02.PDF, NATIONAL DIABETES STATISTICS REPORT, 2014.

[3] ESTAS FIGURAS NO HACEN DIFERENCIA ENTRE DIABETES TIPO 1 Y DIABETES TIPO 2.

ESTA HISTORIA FUE PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL BLOG DE ARIEL JUST A LITTLE SUGA’ (SOLO UN POCO DE AZÚCA).

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LEE: DIABETES Y DISCIPLINA: MI BATALLA DIARIA POR ARIEL LAWRENCE.

 

 

 

ESCRITO POR ARIEL LAWRENCE, PUBLICADO 01/27/17, UPDATED 06/19/18

Ariel ha vivido con diabetes Tipo 1 por 10 años. Ella es una bloguera de la diabetes en Just a Little Suga’ (Solo un Poco de Azúca) (www.justalittlesuga.com), un blog personal con un enfoque expansivo, en el que se busca difundir luz en experiencias de personas de color y comunidades marginadas afectadas con la diabetes.