Cómo dejé el amor por la comida chatarra a cambio de una obsesión por la nutrición

7/18/17
ESCRITO POR: SAMANTHA NORTHCOTT

 

Nota: Al brindar un lugar para que la comunidad comparta experiencias de la vida real, esperamos que encuentres inspiración y nuevas formas de pensar en el manejo de la enfermedad. Te animamos a abordar estas opciones como lo harías en un buffet: revisas las opciones, quizá pruebas algunas cosas nuevas y regresas por lo que mejor te funcione. ¡Bon Appetit! Visita nuestra biblioteca de recursos sobre los Alimentos.


Trabajé muchos años en la industria de la hospitalidad. Quienes también lo hayan hecho entienden que trabajamos arduamente, pero nos divertimos incluso con más fuerza. Pasaba mis fines de semana sobreviviendo con Lift + Mamá y McDonalds, y en mis días libres del trabajo bebía y comía delicioso en varios restaurantes y bares.

Soy originaria de Hawkes Bay, Nueva Zelanda, que también es conocida como la región central de vinos de Nueva Zelanda. Me crié alrededor de viñedos y deliciosos restaurantes, y esta es la razón por la que mi familia está llena de chefs, y el resto de nosotros somos AMANTES de la buena comida. Todo lo que sucede en mi familia gira en torno a la comida. Si no estamos comiendo, hablamos de comida o creamos recetas que tenemos que probar. Los eventos familiares giran en torno a qué comida va a llevar cada uno.

Ser diagnosticada con diabetes Tipo 1 ha hecho que mi perspectiva hacia la comida cambie por completo, pero lo que definitivamente no ha cambiado es mi amor por ella.

 

Al principio estaba molesta y decepcionada por toda la comida que ya no iba a poder comer. En lo único que podía pensar era que nunca más iba a poder comer hamburguesas, o disfrutar del chocolate y la comida chatarra. Yo empeoraba las cosas al fijarme en los alimentos ‘inadecuados’ en el supermercado. Tenía la adicción secreta de esconder paletas en la carreta del supermercado y comérmelas en el camino a casa. Me convertí en una consumidora a escondidas de comida chatarra. El problema me hacía sentir culpable, por lo que aumentaba mi consumo de comida chatarra para sentirme mejor.

El sistema de salud en Nueva Zelanda no contribuyó a mi situación. Debido a que aún me consideraban joven cuando fui diagnosticada, pude aprovechar al máximo los servicios gratuitos para diabéticos, los cuales incluían citas con un nutricionista. En lugar de abordar mi problema o aconsejarme que minimizara los alimentos poco saludables, me dijeron “Sólo asegúrate de inyectarte de acuerdo con los carbohidratos que ingieras, y puedes comer lo que quieras”. Seguí comiendo comida chatarra siempre que podía.

 

Finalmente tomé la decisión de que necesitaba resolverlo. Acababa de ser diagnosticada con diabetes Tipo 1, pero no le estaba dando a mi cuerpo la oportunidad de acostumbrarme a la insulina, ni me estaba permitiendo entender cómo usar la insulina adecuadamente. Casi nunca revisaba mis niveles de azúcar en sangre, y me inyectaba sólo cuando tenía los niveles altos.

 

Pagué por ver a un nutricionista que me dio una dieta baja en carbohidratos. Empecé a investigar por mi cuenta y busqué alternativas bajas en carbohidratos que no subieran mis niveles de azúcar, pero que fueran igual de sabrosas. ¡Mis ojos fueron abiertos a un mundo completamente nuevo!

 

Ahora estoy completamente obsesionada con la comida saludable. Me he convertido en una de las personas de quienes me burlaba. Ahora les digo a mis amigos que deberían comer puré de coliflor, voy a los mercados de productores en busca de los productos más frescos y reemplazo todo lo que lleva un pastel de chocolate para que sea libre de gluten, productos lácteos, soya y nueces.

 

El día en el que fui diagnosticada recibí una bendición inesperada; sólo tuvo que pasar un poco de tiempo para que me diera cuenta de que tener diabetes Tipo 1 no significa que tengo que limitarme y dejar de comer aquello que me encanta. En cambio, me ha enseñado un mundo completamente nuevo de cocina, repostería y de crear alternativas para todas mis comidas favoritas.

 

 

SAMANTHA NORTHCOTT

Samantha fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 en Agosto de 2015. Siempre le ha gustado todo lo relacionado con la comida, pero recientemente cambió una mentalidad poco saludable al estudiar la nutrición integral. Ella tiene un blog de nutrición y estilo de vida destinado a ayudar a otras personas que padecen de diabetes Tipo 1 puedan descubrir alimentos increíbles que pueden comer sin perjudicar su salud. En Facebook e Instagram la conocen como noneedforscales.