Proporcionando Cuidado de la Salud Culturalmente Sensible para la Comunidad LGBTQ + con Diabetes


 

Nota del editor: este artículo se refiere a varios estudios sobre la atención hechos dentro de la comunidad LGBTQ+. La redacción sobre género y sexualidad se toma directamente de cada estudio.

2021 rompió el récord como el año por tener una cantidad astronómica de leyes anti-LGBTQ, algunas de las cuales afectan la atención médica para las personas LGBTQ.

Por ejemplo, en abril, Arkansas aprobó la Ley Save Adolescents From Experimentation (SAFE (Salvando a los Adolescentes de la Experimentación, por sus siglas en inglés)), una ley que prohíbe la cirugía de confirmación de género para personas menores de 18 años y prohíbe a los médicos proporcionar bloqueadores de la pubertad o terapia hormonal para jóvenes transgénero. Arkansas es solo uno de los muchos estados que aprobaron o introdujeron leyes anti-trans, lo que se suma a la gran cantidad de barreras que ya impiden que las personas LGBTQ tengan acceso a la atención médica, especialmente a la atención médica para la diabetes LGBTQ+ culturalmente sensible.

Kyle Branks, fundador y director ejecutivo de Kyle Cares, una fundación sin fines de lucro que proporciona fondos para la tecnología para niños y adultos con diabetes Tipo 1, le dice a Beyond Type 1 que, aunque ha tenido experiencias principalmente positivas con el sistema de salud, sus amigos no. “Muchos amigos que se identifican como LGBTQ+ no sienten que los escuchan, sienten que sus proveedores de atención médica no los ven como seres humanos completos”, dice Kyle.

Según un estudio, el 39 por ciento de las personas transgénero enfrentan acoso cuando buscan atención médica. Ejemplos de tal acoso incluyen comentarios degradantes, retener información y hacer bromas inapropiadas.

Experimentar estigma, discriminación, violencia y rechazo por parte de la familia y los miembros de la comunidad (un estudio encontró que dos años después de que un niño se declara lesbiana, gay o bisexual, muchos padres todavía dicen que les fue moderadamente o muy difícil adaptarse a las noticias) también puede llevar a una falta de acceso seguro a recursos, como seguros e ingresos, para las personas LGBTQ.

Un estudio de investigación encontró que el 7.5 por ciento de casi diez mil participantes de minorías sexuales (no heterosexuales) no trabajaban y el 4.9 por ciento no tenía seguro. Según el estudio, estas tasas eran aproximadamente el doble de las tasas de desempleados y no asegurados entre las personas heterosexuales. El motivo del desempleo se debía a una enfermedad o discapacidad, mientras que se desconocía la falta de seguro.

Según los resultados de una encuesta representativa a nivel nacional de 2017, los encuestados LGBQ (los datos de los encuestados transgénero se enumeran por separado a continuación) que habían visitado a un médico el año anterior informaron que un médico u otro proveedor de atención médica se negó a verlos debido a su orientación sexual real o percibida (ocho por ciento), un médico u otro proveedor de atención médica se negó a brindar atención médica (seis por ciento) y un médico u otro proveedor de atención médica usó un lenguaje hostil o abusivo cuando los trató (nueve por ciento).

Para los encuestados transgénero, el 29 por ciento dijo que un médico u otro profesional de la salud se negó a verlos debido a su identidad de género real o percibida, el 12 por ciento se negó a brindarles atención relacionada con la transición de género y el 23 por ciento confundió su género intencionalmente. Como resultado, el 6.7 por ciento de los encuestados LGBTQ informaron que evitaban los consultorios médicos por temor a la discriminación.

Además, muchos proveedores ni siquiera saben que sus pacientes se identifican como LGBTQ. La investigación muestra que la barrera más importante para la divulgación de la identidad LGBTQ fue que el proveedor no le preguntara al paciente. Si bien algunos pacientes han experimentado estigma, discriminación o incredulidad después de revelar su identidad LGBTQ, aquellos que expresaron una mayor satisfacción con los proveedores de atención médica porque pudieron revelar abiertamente su identidad de género u orientación sexual experimentaron tasas más altas de exámenes preventivos de rutina, vitales para una salud óptima y detectar posibles problemas de salud mayores.

Un ejemplo de la importancia del conocimiento de los proveedores de atención médica sobre la identidad LGBTQ son las pruebas de detección de cáncer preventivas. Por ejemplo, las mujeres lesbianas tienen múltiples factores de riesgo de cáncer de mama, que incluyen tasas más altas de tabaquismo, niveles más altos de obesidad y un mayor consumo de alcohol. El conocimiento del proveedor puede llevar a la detección temprana, el diagnóstico y el tratamiento adecuados.

Los adultos jóvenes con frecuencia informaron no haber tenido una reacción a la divulgación de su identidad LGBTQ, destacando la oportunidad perdida para que los proveedores establezcan conexiones y ofrezcan apoyo a sus pacientes y una brecha en las iniciativas actuales para crear entornos positivos e inclusivos para las personas LGBTQ. Se ha demostrado que la atención médica que afirma el género reduce la ideación y los intentos de suicidio entre las personas transgénero, ya que los jóvenes LGB tienen cinco veces más probabilidades de haber intentado suicidarse en comparación con las personas heterosexuales, según el Proyecto Trevor.

Junto con las barreras mencionadas anteriormente, las personas LGBT tienen dificultades para encontrar proveedores que puedan brindar atención culturalmente sensible y que conozcan sus necesidades, según un informe titulado You Don’t Want Second Best Anti-LGBT Discrimination in US Health Care (No se quiere cuidado de la salud mediocre con discriminación anti-LGBT en los Estados Unidos). Esto se debe a que el tratamiento de las personas transgénero no se enseña en los planes de estudio de las escuelas de medicina, y pocos médicos tienen conocimientos ni capacitación. Como resultado, puede hacer que las personas LGBT retrasen o renuncien a la atención.

Factores de riesgo

Las personas LGBT tienen retos de salud únicos que aumentan sus riesgos de diabetes. Por ejemplo, fumar aumenta directamente el riesgo de resistencia a la insulina, lo que puede hacer que la dosis de insulina sea más difícil para quienes ya viven con diabetes, o puede provocar diabetes Tipo 2. Entre los jóvenes LGBT, las tasas de tabaquismo han oscilado entre el 38 y el 59 por ciento. Para los adultos, la tasa ha oscilado entre el 11 y el 50 por ciento. Un estudio encontró un mayor uso de mentol entre los adultos LGBT (36.3 por ciento en comparación con el 29.3 por ciento de los adultos heterosexuales). Si bien no existe una causa única de la alta prevalencia del tabaquismo, las causas potenciales incluyen el estrés y la discriminación en el proceso de salir del armario.

La obesidad también es un factor de riesgo en la diabetes, que contribuye a la resistencia a la insulina en todos los tipos de diabetes y aumenta el riesgo de diabetes Tipo 2 para quienes aún no viven con la enfermedad. En comparación con las mujeres heterosexuales, las lesbianas tienen tasas más altas de sobrepeso y obesidad debido a trastornos alimentarios, menos preocupaciones por la imagen corporal cuando salen con mujeres en comparación con hombres y menores niveles de ejercicio.

Otros factores de riesgo de diabetes entre las personas LGBT incluyen angustia psicológica, uso de sustancias, depresión y demora en el surtido de medicamentos recetados. Las barreras y los factores de riesgo subrayan la importancia de brindar una atención de la diabetes adaptada a la cultura.

Proporcionando cuidado de la salud culturalmente sensible para la comunidad LGBTQ + con diabetes

En 2010, Theresa L.Garnero, enfermera registrada de práctica avanzada, certificada en manejo avanzado de la diabetes, master en ciencias de la enfermería, educadora en diabetes certificada, profesora clínica asistente y directora del programa de certificación de manejo de la diabetes en el Benerd College de la Universidad del Pacífico, describió consejos para proveedores para proporcionar atención culturalmente sensible a las personas LGBTQ con diabetes en un artículo titulado Brindando atención y educación culturalmente sensible a la diabetes para la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transgénero (LGBT).

Aunque se publicó hace casi una década, las recomendaciones de los proveedores todavía se aplican en la actualidad. Theresa le dice a Beyond Type 1 que la atención culturalmente sensible comienza primero con el examen de las percepciones y los prejuicios personales.

Debido a que las personas LGBTQ experimentan estigma, discriminación y falta de acceso a un seguro médico, su atención puede retrasarse. Sin embargo, la atención de la diabetes de Tipo 1 y Tipo 2 requiere atención de rutina para manejar adecuadamente la diabetes, lo que subraya la importancia de una atención culturalmente competente.

La atención médica para la diabetes LGBTQ+ culturalmente sensible puede aumentar y reconstruir la confianza entre el paciente y el proveedor, aumentar la participación y la intervención en los problemas de salud, reducir las disparidades en la salud y reducir la cantidad de visitas médicas perdidas. La investigación también sugiere que el conocimiento cultural contribuye a la satisfacción y experiencia general del paciente.

Otras formas en que los proveedores y los médicos pueden brindar atención de la diabetes culturalmente sensible a la comunidad LGBTQ es haciendo que su oficina y espacios sean más inclusivos para las personas LGBTQ. “Otra cosa que puede hacer un proveedor es poner revistas que se adapten a la comunidad LGBT en la sala de espera o algo que sea fácilmente reconocible como la bandera del arco iris”, explica Theresa.

Theresa dice que las personas pueden brindar atención de la diabetes culturalmente competente incluyendo la orientación sexual y la identificación de género en los formularios de admisión. La inclusión de la identidad LGBTQ en los registros médicos electrónicos también puede disminuir la carga de los pacientes de revelar información varias veces a los proveedores y en múltiples entornos de atención médica. “Nuestro papel como proveedores de atención médica es demostrar que nuestras prácticas son inclusivas para todos”, dice Theresa.

Cuando se trata de materiales de apoyo para la diabetes, muchos de los materiales asumen la heterosexualidad. “Los formularios de admisión dirán estado civil. ¿Qué pasa con las personas que no quieren casarse porque les preocupa una respuesta negativa?”, pregunta Theresa. Agrega que tener opciones como preferir no responder puede ser más inclusivo para las personas LGBTQ y abrir un diálogo entre el paciente y el proveedor.

“Entonces, permitir que las personas digan cosas como, prefiero no responder, o simplemente abrir el diálogo para que el proveedor pueda decir, oh, veo aquí que marcaste que prefieres no responder. Solo quiero saber que sea cual sea tu situación, estoy aquí para ayudarte”.

Como hombre gay negro con diabetes Tipo 1, Kyle dice que la atención culturalmente sensible le permite manejar mejor su diabetes. “Deben tenerse en cuenta las diferencias culturales. Desarrollar un plan de acción para cuidar a personas con diferentes antecedentes culturales hace una gran diferencia”, dice Kyle. “Y reconocer estas diferencias marca la diferencia en los resultados de salud”.

Recursos

 

 

ESCRITO POR Kayla Hui , PUBLICADO 08/25/21, UPDATED 08/25/21

Kayla Hui es la reportera de salud de Beyond Type 1 que cubre la diabetes, las enfermedades crónicas y las inequidades en la salud. Recibió su Maestría en Salud Pública en la facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston. Kayla ganó una beca de Pulitzer Center y un premio de la Fundación Slants en 2020 por su proyecto sobre la salud mental de los conductores de camiones inmigrantes chinos. Su trabajo publicado se puede encontrar en Healthline, Verywell Health, Pulitzer Center y más. Fuera del trabajo, a Kayla le gusta escalar, hornear y comprar plantas que no necesita. Puedes seguir a Kayla en Twitter en @kaylanhui.