Cuidado Intermedio y Cuidado mínimo. Una investigación en seis países.


 

Cuando hablamos sobre el manejo de la diabetes Tipo 1 no podemos hablar exclusivamente de alimentación y ejercicio. De hecho son pocas veces en las que, en los distintos tipos de diabetes podemos hablar de una intervención absolutamente exitosa con sólo alimentación y ejercicio. El manejo de una condición tan compleja como la diabetes tipo 1 necesita de varios elementos entre los que se encuentra la alimentación, el ejercicio, la educación en diabetes, los diferentes tipos de insulina y herramientas para la medición de glucosa (entre muchos otros elementos y piezas distintas).

En muchas regiones del mundo no se proporcionan hoy en día todos estos elementos que se leen en los lineamientos y recomendaciones formales debido a un tema económico. Por lo tanto, el cuidado que se ofrece a quienes viven con esta condición, si es que se ofrece, es el que conocemos como mínimo. Como sabemos ya bien, esta intervención incompleta donde no se garantiza el manejo óptimo de los niveles de glucosa en sangre de una persona se verá traducido en complicaciones que pongan en peligro la vida a muy temprana edad.

En repetidas ocasiones hemos leído y escuchado a los expertos decir que la inversión que realizarán los sistemas sanitarios se vería traducida a la larga en ahorros significativos pues el costo de la atención de muchas de estas complicaciones es abrumador. Sin embargo en la realidad poco se logra abarcar y así de poco también tiene que ver con la persona que vive con esta condición sino con los recursos que le son otorgados.

La investigación y los grupos de análisis

El grupo de investigadores creó un modelo de cuidado de 30 años donde se observó la aparición de complicaciones, mortalidad, costo financiero y discapacidad en años de salud y niveles de hemoglobina glucosilada como dato clínico. Se realizó un comparativo entre estas características entre grupos poblacionales donde se proporcionaba una intervención o cuidado de nivel mínimo (que incluía insulina humana una o dos veces por día, dos jeringas por semana, cuidado clínico y admisión hospitalaria sin proporcionar seguimiento para análisis de complicaciones) y otro grupo donde se proporcionaba una intervención o cuidado de nivel intermedio (esquema de insulinas bolo – basal, tres mediciones de glucosa por día, HbA1c, análisis para identificación y detección oportuna de complicaciones, datos clínicos como peso, talla, revisión de pies, lípidos, educación en diabetes).

Esta investigación se llevó a cabo en Mali, Tanzania, Parkistán, Sri Lanka, Bolivia y Azerbaijan. Algunas de las características económicas y sociales de estos países pudieran ser similares a la de muchos otros países de latinoamérica pudiendo ser ejemplo a considerar en la toma de decisiones relacionadas al uso de recursos en salud.

Los resultados

Quizá el resultado más impactante fue confirmar que las tasas de mortalidad estandarizadas para cuidados intermedios de DT1 con un nivel de hemoglobina entre 8.5% y 9.0% fue de 4.4 y 5.3 mientras que para aquellos que llevaban un tratamiento mínimo y una hemoglobina cercana a 12% fue prácticamente el doble.

La supervivencia al proporcionar tratamientos intermedios donde el costo a largo plazo resultará menor es innegable. Y son entonces este tipo de estudios los que serán útiles para que nuestros sistemas de salud hagan los cambios necesarios en la forma en la que proveen tratamientos en tiempo y forma para quienes vivimos con diabetes. Esta es la información que podría utilizarse para justificar la inversión en tratamientos completos como lo leen prácticamente todas las normas y lineamientos oficiales.

Sobre las complicaciones

Si bien conocemos ya que hay más riesgo de desarrollar complicaciones a mayor tiempo de diagnóstico y mayor hemoglobina glucosilada pero hablamos poco sobre discapacidad y también esta tiene un impacto en nuestro entorno y la economía del país que habitamos. En este estudio se puso en evidencia la utilidad de los tratamientos intermedios en disabilidad expresada en años de vida.

Este estudio puso en evidencia información que ya poseíamos. En muchos países no se cuenta con los recursos para proveer tratamientos completos y puntuales.

Como resultado, muchos adolescentes y niños desarrollan complicaciones a temprana edad lo cual, además, limita la posibilidad de ser adultos social y económicamente productivos que pudieran generar recursos al estado para el manejo de la diabetes y sus complicaciones por parte de la seguridad social. Dentro de los muchos datos arrojados por este estudio pudimos leer que a pesar de que proveer cuidado de nivel intermedio durante treinta años redujo de forma importante el costo en la atención de complicaciones a largo plazo existe aún la presencia de estas lo cual tiene un impacto no solo en la economía de quien vive con diabetes sino en el sector salud. Atender complicaciones va más allá de los costos e implicaciones económicas, el estigma, la carga social y emocional es algo que también se requiere considerar al hablar de los niveles de cuidados de la diabetes porque pudiera limitar las actividades de un adulto joven o incluso inhabilitar teniendo impacto no solo en su círculo familiar sino a nivel global.

El estudio demuestra, una vez más, la reducción importante en complicaciones de diabetes Tipo 1 y mortalidad y cómo esto puede lograrse en países con menos recursos que aquellos en primer mundo cambiando la intervención y nivel de cuidado mínimo a un nivel intermedio.

Un punto importante que es necesario recalcar es que, más allá del esquema de insulina empleado y el seguimiento de posibles complicaciones la educación en diabetes pudiera ser un gran diferenciador en el tratamiento, la prevención de complicaciones e incluso en la mortalidad.

Los recursos son fundamentales para el manejo de la diabetes, el seguimiento y el cuidado de la misma pero si las personas que viven con diabetes no cuentan con la educación mínima necesaria para hacer mejor uso de los recursos, estos pudieran ser utilizados de forma errónea o no ser considerados importantes.

Esta es solo una de muchas publicaciones donde la labor de Life for a Child sirve como evidencia para que se trabaje en cambios en nuestros sistemas de salud para tener impacto en la vida de todos nosotros pero, particularmente en las poblaciones jóvenes.

ESCRITO POR Eugenia Araiza/ Mariana Gómez, PUBLICADO 03/11/21, UPDATED 05/03/21

Eugenia Araiza es Licenciada en Nutrición especializada en Diabetes y Educadora en Diabetes. Ella fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 hace 25 años, es creadora de Healthy Diabetes. Disfruta mucho estudiar y ayudar a otros en el manejo de sus diferentes tipos de diabetes. Ama el estudio, el manejo de la diabetes Tipo 1 y la nutrición. Disfruta escribir especialmente sobre el impacto de la diabetes en su vida. Vive rodeada de amor en una familia compuesta por Luis Felipe, quien vive con diabetes tipo LADA y su hijo adolescente Índigo. Mariana Gómez es psicóloga y Educadora en Diabetes. En 2008, Mariana comenzó un blog donde comparte su experiencia de vida con otros y comenzó con labores de abogacía a través de las redes sociales. Mariana trabajó con la Federación Mexicana de Diabetes como Gerente de Comunicación y en otros esfuerzos para ayudar a construir y empoderar a la comunidad de diabetes en línea en México. Hoy en día es Directora de Mercados Emergentes en Beyond Type 1. Es mamá de un adolescente.