De los problemas de mi bolso y los conciertos.


 

 

No soy terriblemente sociable. Reconozco mis defectos humanos y sé, que con frecuencia, no soy amigable y que doy mi opinión aunque no se me pida. Tengo los mismos amigos desde hace más de 15 años, y aunque son pocos, es gente que ha sabido apreciarme como soy y yo a ellos con todos sus demonios. Es tradición de este grupo asistir juntos a eventos musicales. Somos adictos a los eventos musicales. Algunos somos músicos, a otros solo les gusta escuchar buena música.

Y así fue como este año, al igual que los anteriores, decidimos asistir al Corona Capital. Este es un evento de dos días donde tocan diferentes agrupaciones. Este año teníamos que asistir pues la agrupación favorita de mi esposo  estaría presente.

Siempre es complicado intentar ingresar a un evento de estos con una bolsa como la mía. Yo llevo insumos necesarios y extra por cualquier cosa que pudiera presentarse. Estar 12 horas en el mismo sitio y no llevar lo necesario podría ser muy peligroso, sobre todo si se trata de diabetes tipo 1 y su cuidado detallado.

Comprendo que el mundo es un lugar distinto hoy, que estamos preparados para emergencias, que debemos evitar riesgos pero…también reconozco que nos hace falta con frecuencia utilizar el sentido común.

Todo iba perfecto. Estábamos muy emocionados, llegamos con tiempo de sobra para comer algo en el camino antes de entrar y que yo pudiera medir mi glucosa e inyectarme la dosis perfecta de insulina para no tener que hacerlo caminando hacia alguna de las zonas de concierto.

Al llegar a la zona de seguridad una oficial amablemente me pidió que sacara todo lo que contenía mi bolso. Al llegar al medidor me indicó con mucha seriedad “ábrelo y muéstramelo”. Yo, con toda la calma del mundo, saqué lo que pedía y abrí cuidadosamente mi medidor. Le expliqué qué era y para qué lo necesitaba. Ella insistía en abrir el bote donde guardo las tiras reactivas y le expliqué nuevamente que si era necesario podía hacerlo pero que prefiería no hacerlo porque podrían ensuciarse o caerse. Hizo muecas y la verdad es que preferí ignorarlas, le dije bromeando que tenía que llevarlo conmigo pues una mala toma de decisiones podría hacer que cayera yo muerta en el Corona Capital y que eso no sería buena publicidad.

La historia no terminó ahí aunque le pareció gracioso. A continuación encontró mi pluma de insulina “¿Y eso qué es?” me preguntó con una absoluta cara de enfado “Ah mira, es insulina, soy diabética tipo 1, necesito utilizar insulina varias veces al día, sobre todo si como algo”.

Antes de que te sorprenda leerme escribir  “diabética tipo 1”, por eso de que yo JAMÁS uso ni usaría esa terminología, debes saber que cuando me enojo se me bota la canica y regreso a la prehistoria cuando todavía usábamos el término.

“No, eso si no pasa, está controlado”. En ese momento sentí que ya estaba perdiendo compostura. “Toma en cuenta que eso sería violar mis derechos humanos.” le contesté “Tengo derecho a proteger mi salud y a llevar conmigo lo que necesito para mantenerme de pie”.

En ese momento se acercó un oficial, como si yo estuviera intentando ingresar a Corona Capital con drogas. Me habían pedido salir de la fila así que ese momento media fila ya me miraba. A mi no me importa ser mirada, soy un adulto, soy vocero de diabetes, puedo defenderme con las herramientas que tengo pero estoy segura de que no todo mundo puede hacerlo.

Cuando empecé a molestarme hice mención de mis derechos humanos. El policía me miraba sin ninguna expresión y al retirarse comentó en voz alta “Ay si, sus derechos humanos”. ¿Se estaba burlando de mis derechos humanos? ¿Estaba burlándose acaso de que tengo que discutir con gente que no entiende de qué les estoy hablando cómo una inyección de insulina me mantiene de pie? ¿Se estaba burlando de mi?

La historia termina bien, logré ingresar luego de hablar con 4 personas distintas. Tengo gran parte de esta trama en un video pero es una pena pues me hicieron pasarla mal y me sentí agredida y ofendida.  Yo exagero mucho, claro lo sé, nací exagerada. Pero es que a mi edad uno está harto de ser tratado de forma distinta por tener algo que además no eligió tener.

En su defensa, y en la de mi salud mental, tengo algunos consejos para ti por si llegas a perder la calma, como yo.

 

1. NO ES SU CULPA:  En realidad no es culpa de nadie o quizá es culpa de todos. Esta gente, incluidos los paramédicos de naranja, evidentemente NO han tenido acercamiento JAMÁS a un medidor de glucosa o una pluma de insulina. No es su culpa no haber recibido instrucción. Sin embargo, en México existen más de 6 millones de personas con diabetes. ¿Será enserio que ninguna de esas seis millones ha intentado ingresar a un festival musical? Yo no lo creo.

 

2. DE SER ABSURDO HASTA LOS DOBLES ESTÁNDARES: Yo respeto, generalmente a todos. No entiendo muchas cosas como las drogas, ni tengo interés en entenderlas. Tengo claro qué cosas hacer y qué cosas no y respeto las decisiones de los otros pero, en muchos festivales musicales hay sustancias prohibidas. ¿Porqué resulta más dramático que alguien intente ingresar con una pluma de insulina que con alguna sustancia ilegal? De verdad que no lo entiendo. Pero ya no voy a intentar entender, estoy cansada de intentar entender.

 

3. DEFIENDE NO ES LO MISMO QUE OFENDE: Quien me conoce sabe que soy poco tolerante. Más si se trata de defender un punto. Me enojo y pierdo la calma, a veces hasta la compostura. Explicar, con voz firme pero fuerte con frecuencia ayuda. No usé ninguna palabra altisonante, ellos no tienen la culpa de tener tan poco sentido común. De verdad creo que no es su culpa.

 

4. EAT, SLEEP, RAVE, REPEAT: Recuerda que tienes tanto derecho como los otros miles de asistentes a pasarla bien y divertirte. Los festivales musicales son todo un tema que necesita preparación y cuidado. Llevar todo lo necesario y estar listo para comer poco o, en su defecto cosas que normalmente no acostumbras necesita planeación.

En realidad, los oficiales hicieron bien su trabajo y estuvieron atentos a mis explicaciones. Al final más preocupados que enterados me reiteraron amablemente que había ambulancias a mi disposición en caso necesario. Quien hizo esa declaración era alguien que en cuanto vio la pluma supo de qué se trataba. De experiencias como estas en las que alguien como yo exagera es que aprendemos y observamos la falta que hacen campañas adecuadas.

Por favor, señores oficiales, intenten ser amables y empáticos. Afortunadamente para ti, señor oficial que se moría de risa con el tema de “derechos humanos” no sales en mi video. Mis amigos te escucharon, la fila te escuchó y a nadie le pareció gracioso.

Quizá para la próxima no burlarse de este tipo de cosas será una mejor estrategia. Nos vemos el año que entra Corona Capital.

ESCRITO POR Mariana Gómez Hoyos, PUBLICADO 07/19/17, UPDATED 11/15/18

Mariana fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 en el verano de 1985. Ella es psicóloga y educadora en diabetes. En 2008, Mariana comenzó un blog donde comparte su experiencia de vida con otros. Ella es una vocero por la diabetes tipo 1 en América Latina. Mariana trabajó con la Federación Mexicana de Diabetes hasta 2012. Ella es mamá de un jugador de fútbol americano de 12 años. Vive en la Ciudad de México y ama los unicornios.