Depresión, Alcohol y la Noche en la que Casi Muero.


 

 

 

Cuando pienso en los últimos 13 años en los que he padecido diabetes Tipo 1, pienso en todas las experiencias de vida que he tenido y todas las lecciones que he tenido que aprender. Me ha obligado a madurar y a tener responsabilidades desde la edad de 12 años, algo que la mayoría no tiene que enfrentar a diario. Agradezco sinceramente estar viva hoy. No soy una persona con diabetes que ha tomado siempre decisiones correctas cuando se trata de mi salud y en muchos casos he tenido que aprender por las malas.

La diabetes no me ha dado mucho lugar para cometer errores. Requiere mucho sacrificio, trabajo duro y planificación. A diferencia de muchos, crecí con falta de apoyo familiar. Mi familia nunca se tomó el tiempo para entender mi diabetes, educarse o buscar realmente la ayuda que necesitaba. Ahora que soy mayor, me doy cuenta de que ya no puedo mantener ese resentimiento. Esta es mi responsabilidad y esta es mi vida. Pero al recordar el pasado, muchas veces quería rendirme y tirar la toalla. Desde mis años de adolescencia hasta mi juventud, estaba completamente perdida.

He sufrido depresión la mayor parte de mi vida. Ahora ya me acostumbré a la misma; he aprendido formas de lidiar con ello. No creo que la diabetes sea totalmente culpable, pero tiene mucho que ver eso. Solía sentir pena por mí y por el hecho de que no podía identificarme con mis compañeros. No podía ser honesta y contarle a la gente esta parte de mi vida que me costaba manejar. Mi familia, mis amigos y todos los que conocían se sentían frustrados porque yo no quería escuchar y solucionar el problema. Al saber lo que sé ahora, me doy cuenta que soy la única persona que puede cambiar mi vida. La diabetes afecta a todos los involucrados, pero es la persona con diabetes quien tiene que tomar el control de sí misma.

Hace años, cuando me estaba convirtiendo en una adulta con la nueva capacidad para beber, abusé del alcohol para hacerle frente a mis emociones.  Era mi manera de evitar la realidad de mi vida, no querer aceptar lo que no podía cambiar. Creo que admitir ahora que he cometido esos errores me pone nerviosa, pero también es algo que cambia la vida. Para mí, la parte más difícil de esta enfermedad es tener el coraje de hablar y compartir mi historia.

El “incidente diabético” más importante sucedió cuando tenía 22 años. Una mañana, después de una noche de beber alcohol, me fui a la cocina a tomar mi insulina de acción prolongada (pluma) y equivocadamente tomé la de acción rápida. Al inicio no sabía qué había hecho, pero cuando me recosté un poco, comencé a sudar profusamente y entonces supe que había tomado la insulina equivocada. Volví a la cocina para tomar algo rápido, pero estaba desorientada y confundida. No podía concentrarme en lo que estaba haciendo. Mi novio en ese tiempo (ahora esposo) llegó a la cocina para ver qué estaba haciendo. Trató de hablarme, pero no respondí.

Luego, terminé sufriendo una fuerte convulsión. Afortunadamente, mi esposo estaba allí para sostenerme y no me dejó caer. Convulsioné en sus brazos, y le gritó a su madre para que llamara al 911. Lo siguiente que recuerdo es despertar en la sala de emergencias. No recuerdo haber sufrido una convulsión, lo único que sabía es que me quedé con una lengua lesionada por morderme muy fuertemente. Tengo suerte de estar viva hoy; pude haber caído en coma… o, peor aún, haber muerto.

Ahora, soy una madre de tres niños pequeños. Mis hijos me salvaron la vida. He cambiado totalmente mi vida para mejor; tengo 26 años y estoy terminando mi educación. Hago ejercicio y como saludable. Recientemente también me involucré en la comunidad de diabetes en línea. He creado y escribo en el blog The Diabetic Journey (Las experiencias con la diabetes), donde comparto mi experiencia con la diabetes. Mi propósito para hacer esto es que otros sepan que no están solos. He pasado por momentos de alarma, y he logrado sobrevivir. Cuento mis bendiciones todos los días y definitivamente creo que tengo un ángel de la guarda. Tengo un propósito en esta vida, y haré todo lo que está a mi alcance para cumplirlo.

Es importante para mí crear conciencia sobre la salud mental. Para quienes luchan con esta enfermedad todos los días. Quiero crear una comunidad donde otros puedan expresar sus pensamientos y emociones sin prejuicio alguno. Debido a la falta de apoyo que recibí mientras crecía, quiero ayudar a otros para que lo tengan. Cada viaje es único y diferente; se debe escuchar cada historia y cada una de las voces. Quiero hacer una diferencia en este mundo, y espero estarlo haciendo.


Lee: Cómo impacta la diabetes tu salud mental del  Dr. Mark Heyman

 

ESCRITO POR BRITTANY GILLELAND, PUBLICADO 05/23/16, UPDATED 05/20/19

Brittany Gilleland ha vivido con diabetes Tipo 1 durante más de 13 años, desde la edad de 12 años. Ella es esposa de un militar, madre y bloguera en The Diabetic Journey. Ella es una chica de playa que actualmente vive en las montañas. En su tiempo libre, a ella le gusta salir a correr y pasar tiempo al aire libre. Aspira a crear conciencia sobre la diabetes y ayudar a otros con apoyo e inspiración. Síguela en Twitter @thediabjourney o Instagram @thediabeticjourney.