Diabetes Tipo 1 en la selva- un día en la vida

7/4/17
ESCRITO POR: CARTER CLARK
FOTO POR: Carter Clark

Como fotógrafa de un instituto de sostenibilidad autosuficiente en una selva panameña, mi vida no es muy fácil de explicar. De nuestra falta de muros a las conversaciones radicales, nuestros días de ríos perezosos hasta todas las misiones nocturnas de producción de biodiesel, ni siquiera estoy segura de que mi madre entiende cómo es mi vida. Tener diabetes tipo 1 aquí es sólo otra interesante adición a la mezcla. Sin embargo, una cosa es segura: puedo prosperar aquí. Cada vida, independientemente de lo salvaje que sea, puede ser acoplada con un gran control si los esfuerzos correctos se ponen en ella. Sabiendo esto, el mundo es nuestro para explorar y para encontrar nuestras pasiones. Este es un vistazo a mi día, con el control de la diabetes al estilo de la selva incluido.

Mi mañana comienza con el sol y el sonido de monos aulladores. Durante este tiempo, si mi nivel de azúcar en la sangre es superior a 120, tomo insulina inmediatamente para combatir el fenómeno del amanecer.

Cuando hay un desayuno azucarado en el centro de la ciudad, mis compañeros de habitación y yo nos quedamos en nuestra plataforma y hacemos huevos. Esto mantiene mi nivel de azúcar en la sangre controlada y a ellos les quita el bajón de energía al terminar la mañana.

Mis mañanas nunca son lo mismo, pero a menos que sea un día de edición, ando paseando con uno de nuestros programas académicos con mi cámara. Esto podría ser cualquier cosa desde una caminata con nuestro programa de biología, construyendo una pequeña casa con nuestro equipo de pensamiento de diseño, o enseñando de inglés a los alumnos de segundo grado en la vecina San Miguel con nuestro equipo de educación. Lo único consistente es que todavía no hay tiempo para sentarse.

Para mantenerme alejada de los niveles bajos cuando estoy constantemente en movimiento, como fruta o tomo jugos durante todo el día. La mayoría de las veces, no tengo que tomar insulina con estos alimentos. Es un delicado equilibrio, pero prestar atención a la necesidad de estos bocadillos hace que la dosificación de las comidas y el control sean mucho más fáciles y me ahorra tiempo al final. Por no mencionar que los cocos y fruta de la pasión ocasionales no se deben de dar por sentados. Los trópicos deben ser los mejores lugares del mundo para los azúcares naturales de acción rápida.

Todas nuestras comidas son preparadas por nuestro equipo culinario de la granja a la mesa, lo que significa que no soy parte de preparar o planificar ninguna de ellas. Tuve que aprender muchos diferentes conteos de carbohidratos al mudarme aquí, además de saber que las actividades de mis tardes y lo que pasa en mis mañanas controla la mayoría de mis dosis.

 

Cuando la programación para nuestros estudiantes termina en la tarde, el valle está abierto para explorar con mucho menos planificación. Hoyos de agua para nadar, juegos de voleibol y conversaciones entre hamacas son partes constantes de la vida. La libertad diaria para vagar por aquí me da un fuerte incentivo para mantener mi azúcar en la sangre bajo control.

Las noches siempre han sido el punto decisivo de mi control de la diabetes. Saber cómo van las tendencias de mis números después de la cena es el gran determinante para saber si voy a participar en una caminata por la noche hasta el tributario o si va a ser una noche lenta en la plataforma jugando juegos de mesa.

Esta vida es mucho más de lo que yo imaginaba que sería la edad adulta cuando era joven. Viene con un montón de obstáculos, pero las recompensas son mucho mayores que lo que jamás pensé que la vida podría ofrecer.


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CARTER CLARK

Carter Clark fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 en 1996 y a los 23 años disfrutó de haber encontrado su voz en esta próspera comunidad de diabetes Tipo 1. Ella cree en la importancia de buscar cosas que nos hagan sentir más vivos. Viviendo un estilo de vida nómada durante los últimos dos años, actualmente es fotógrafa profesional para un programa de educación sostenible en Panamá.