Abordando las Disparidades en el Tratamiento de la Diabetes Pediátrica en Filadelfia


 

 La Cobertura de las Sesiones Científicas de la ADA es presentada por ADA x BT1 Collab.

Desde tasas más altas de cetoacidosis diabética hasta una menor utilización de la tecnología de la diabetes que salva vidas, como los monitores continuos de glucosa (MCG), los niños de color se enfrentan de manera desproporcionada a disparidades en el tratamiento de la diabetes pediátrica.

“Los datos sobre el riesgo de mortalidad en los niños negros con diabetes varían de tres a nueve veces mayor que el de los niños blancos”, Terri H. Lipman, PhD, enfermera especializada registrada y certificada, miembro de la Academia Estadounidense de Enfermería, enfermera especializada en pediatría de la División de Diabetes y Endocrinología del Hospital de Niños de Filadelfia (CHOP, por sus siglas en inglés), dijo en el simposio ‘Racismo sistémico y disparidades en el manejo de la diabetes pediátrica’ (Systemic Racism and Disparities in Pediatric Diabetes Management) en las 81ª Sesiones Científicas de la Asociación Estadounidense de Diabetes.

Los niños negros no hispanos tienen niveles más altos de HbA1c, más visitas al departamento de emergencias, hospitalizaciones y es menos probable que sean tratados con bombas de insulina o MCG. Aunque la terapia con bomba ha tenido como resultado una reducción de la hipoglucemia grave y una reducción sostenida de la hemoglobina A1c, los niños blancos tenían significativamente más probabilidades que los niños negros de usar bombas de insulina.

La pobreza también exacerba las disparidades en salud. Filadelfia, donde Terry realiza su investigación, tiene la tasa de pobreza más alta de las diez ciudades más grandes de Estados Unidos. En 2019, los residentes negros y latinos de Filadelfia se encontraban entre los más pobres. Terry dice que la pobreza puede afectar la capacidad de una familia para pagar insulina, mediciones de glucosa en sangre y bombas de insulina estándar.

Para abordar las disparidades raciales en el Hospital de Niños de Filadelfia, Terry ha centrado sus iniciativas de investigación en los determinantes sociales que afectan el acceso a la atención de la diabetes para los niños de color.

“Hace unos años, hicimos grupos focales con familias blancas y negras. Una de las preguntas que hicimos es de dónde se consigue la información sobre diabetes más confiable”, dice Terry.

Cuando se les preguntó a las familias blancas, sus respuestas incluyeron enfermeras practicantes o un médico en el centro de diabetes. En el caso de las familias negras, se informó que los extraños brindaban información más confiable sobre la diabetes, comparte Terry.

“Históricamente, ha habido injusticia en el cuidado de la salud. La desconfianza médica (falta de confianza o sospecha en la atención médica que tiene sus raíces en las experiencias pasadas negativas de un paciente) proviene de un historial de atención poco confiable a las poblaciones de color. Por lo tanto, no es sorprendente que las poblaciones de color confíen más en la información que proviene de miembros de la comunidad que comparten una experiencia de vida o una experiencia de vida similar”, dice Terry.

Terry enfatiza que parte de mejorar la confianza con las comunidades de color se puede lograr por medio de una iniciativa de trabajadores de salud comunitarios (TSC) y tejiendo ese marco en el tejido de la atención de la diabetes para niños con diabetes.

Terry realizó un estudio para examinar la integración de los TSC en el cuidado de niños con diabetes mal manejada. Los datos preliminares mostraron que las familias que trabajan con TSC habían mejorado significativamente la HbA1c a los seis meses. “Lo más interesante es que nuestros TSC no brindan educación en diabetes ni atención para la diabetes”, dice Terry. Los TSC se centraron únicamente en los determinantes sociales de la salud.

Los TSC reciben capacitación especializada que se enfoca en los determinantes sociales, como mejorar el acceso a los medicamentos, reducir la inseguridad alimentaria y de vivienda y promover la educación en salud, mejorar los resultados de los niños con diabetes Tipo 1 o que están en riesgo de tener diabetes Tipo 1.

Los TSC tienen una sólida comprensión de la comunidad a la que sirven y pueden cerrar la brecha entre los servicios médicos y comunitarios para ayudar a las familias a manejar la diabetes Tipo 1 de sus hijos. Las investigaciones han demostrado que los TSC redujeron las hospitalizaciones y el total de días de hospitalización.

Abordar el racismo sistémico y las disparidades en el manejo de la diabetes pediátrica requiere más que un marco de TSC. Según Terry, un cambio de paradigma requiere examinar los sesgos e iniciativas internas. “¿Estamos preparados para examinar nuestros propios prejuicios? ¿Qué podemos hacer para cambiar las desigualdades sociales? Y qué recursos debemos proporcionar para apoyar la provisión de tecnología para la diabetes y la sustentabilidad para los niños de escasos recursos”, se pregunta Terry.

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ESCRITO POR Kayla Hui , PUBLICADO 07/14/21, UPDATED 08/31/21

Kayla Hui es la reportera de salud de Beyond Type 1 que cubre la diabetes, las enfermedades crónicas y las inequidades en la salud. Recibió su maestría en Salud Pública en la facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston. Kayla ganó una beca de Pulitzer Center y un premio de la Fundación Slants en 2020 por su proyecto sobre la salud mental de los conductores de camiones inmigrantes chinos. Su trabajo publicado se puede encontrar en Healthline, Verywell Health, Pulitzer Center y más. Fuera del trabajo, a Kayla le gusta escalar, hornear y comprar plantas que no necesita. Puedes seguir a Kayla en Twitter en @kaylanhui.