Dormir Lejos de Casa: Dormir con Diabetes en la Universidad

3/17/20
ESCRITO POR: Makaila Heifner

Este contenido es posible gracias al apoyo de Medtronic Diabetes.


 

“¿Estás lista?” Mi tía me preguntó antes de embarcarnos en un viaje de 12 horas a California. No estaba segura, aunque sentía que me había preparado toda mi vida para este mismo momento: ir a la universidad.

Eso fue hace más de 2.5 años, y todavía no estoy segura de si estaba o alguna vez estaré “lista”.

La universidad está conformada por muchas cosas. Es la primera vez que la mayoría de la gente está fuera de casa, viene con muchas experiencias y oportunidades, es hermosa, y está llena de libertad y maravillas recién descubiertas. Sin embargo, no importa cuánto nos preparemos, nunca podremos saber qué traerá la universidad o cómo nos afectará hasta que la vivamos.

La diabetes Tipo 1 en el campus

Para muchos de nosotros que vivimos con diabetes, el cambio a la vida universitaria es un golpe fuerte. En casa, sabía que siempre podía despertar a mis padres si tenía un nivel bajo de azúcar en la sangre. En casa, sabía casi exactamente cómo se vería mi línea de MCG todas las noches. Pero en la universidad, las cosas cambiaron. Uno de los mayores cambios para mí fue mi tiempo de sueño.

Dormir es una de las necesidades que más se pasan por alto en la vida. Me gusta pensar que puedo funcionar perfectamente bien con solo dormir algunas horas, pero sé cuánto mejor estoy cuando duermo 8 horas completas. La universidad crea muchos obstáculos para descansar toda la noche. Todo, desde escribir un documento de 10 páginas con fecha límite del día siguiente, hasta salir de fiesta con un amigo, da como resultado un horario de sueño bastante loco (si es que se le puede llamar horario).

A pesar de lo difícil que fue ajustarme, he reconocido la importancia de tratar de mantener un horario de sueño constante para cuidar mi salud mental y mi diabetes. En los días en que no duermo tanto, tiendo a tener niveles más altos y generalmente me siento peor.

Necesidades

En el caso de un nivel bajo o alto de azúcar en la sangre por la noche, es importante tener tus suministros cerca. Recomiendo mantener un bote de tabletas de glucosa (o tu tratamiento para niveles bajos favorito) en la mesita de noche o escritorio. Nunca es divertido despertarte con un nivel de azúcar en la sangre fuera de rango, por lo que es vital poder tomar tus suministros rápidamente en lugar de tener que buscar lo que necesitas. Personalmente, casi siempre opto por las tabletas de glucosa; son una solución fácil para un nivel bajo y sé que cuatro es la cantidad perfecta para mí.

Saber cómo la falta de sueño afecta el cuidado de la diabetes también es vital, así que presta atención cuando no estés funcionando 100 por ciento bien. Desafortunadamente, los estudiantes universitarios no siempre pueden descansar toda la noche, y cuando esto sucede es importante estar preparado para un día anormal de diabetes. Tiendo a tener niveles más altos cuando mi cuerpo se queda sin combustible, por lo que trato de evitar las comidas altas en carbohidratos y tener especial cuidado en asegurarme de que estoy hidratada.

Estás rodeado de gente nueva cuando llegas a la universidad, y no debe darte pena aprovechar a los que están cerca. En mi caso, mi compañera de cuarto es un componente importante de mi sistema de apoyo para la diabetes. Hemos vivido juntas desde el primer año, y ahora es una experta en qué hacer cuando necesito ayuda. Incluso me ayuda a manejar mi nivel de azúcar en la sangre y me llama por la mañana para asegurarse de que me estoy cuidando. La comunicación es un paso vital para garantizar que todos estén seguros y felices. Vivir juntas puede ser difícil, pero la diabetes no debe hacerlo más difícil.

En algunas universidades, las personas con diabetes tienen la opción de vivir en una habitación individual (lee más sobre cómo recibir acomodaciones a través de los servicios para personas con discapacidad en tu universidad aquí). Debido a todas las diferentes alarmas, pitidos, el sonido de masticar tabletas de glucosa y otras cosas que suenan en la noche, esto obviamente puede ser muy molesto para un posible compañero de cuarto. Puedes hablar sobre la posibilidad de recibir una habitación individual con tu oficina de discapacidad en el campus, pero ten en cuenta los peligros de vivir solo. Independientemente de lo que elijas, siempre asegúrate de coordinarte con tu equipo de atención de la diabetes.

La universidad es difícil, pero dormir no debe serlo. ¡Ten dulces sueños en el futuro!


El testimonio anterior relata una historia de la experiencia de una persona que usa un dispositivo Medtronic. La historia es genuina, habitual y documentada. Sin embargo, la experiencia de esta persona no proporciona ninguna indicación, guía, promesa o garantía en cuanto a la respuesta o experiencia que otras personas puedan tener al usar el dispositivo. La experiencia que otras personas tienen con el dispositivo podría ser diferente. Las experiencias pueden variar. Habla con el médico sobre tu condición médica y los riesgos y beneficios de los dispositivos Medtronic. T

 

Makaila Heifner

Makaila fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 con solo 16 meses de edad. Ella creció y luego trabajó en varios campamentos de diabetes, incluidos Camp Leo, Gales Creek y el campamento de la Fundación Juvenil de la Diabetes (DYF, por sus siglas en inglés). Ahora, ella es una estudiante en la Universidad de California en Berkeley que trabaja para recibir una licenciatura en Estudios Globales y Políticas Públicas. Makaila es fan de la sopa, la radio pública y la música en vivo.