“DYF TOMA EL MONTE WHITNEY” — LA CIMA MÁS ALTA EN EE. UU.

5/4/16
ESCRITO POR: LAWSON NAVARRO

 

Sobre la cumbre del monte Whitney, un bullicioso grupo de 13 personas posaban para una fotografía. Cada uno de ellos sacaron pequeños dispositivos de sus caderas y orgullosamente los mostraron la desconocida que sujetaba la cámara. Para alguien externo se habría visto como que ellos estaban sacando un buscapersonas o un reproductor de mp3. Para nosotros, estos dispositivos son tan familiares como lo es un iphone (eran nuestras bombas de insulina). Cuando la desconocida preguntó quiénes eran, el grupo orgullosamente le dijo que que estaban haciendo una excursión de 80 millas a través de Sierra Nevada hasta la cumbre, el monte Whitney. Y lo más importante de todo, todos ellos con diabetes tipo 1.

En el verano del 2015, fui lo suficientemente afortunado para no solo ser testigo de esa escena en la cima del monte Whitney, sino también de ser parte de ella.

Este viaje es realizado por Diabetes Youth Families (Diabetes, Juventud y Familias – DYF), una organización sin fines de lucro que provee campamentos educacionales y recreacionales y programas para familias afectadas por la diabetes tipo 1. Desde 1998 DYF ha organizado “DYF toma el monte Whitney”, un programa que lleva a los adolescentes con diabetes tipo 1 a través del bosque hasta la cumbre del monte Whitney, la montaña más alta de los Estados Unidos, a 14,505 pies de altura.

Unas semanas antes de que el programa se reuniera en el parque Kings Canyon, llamé a DYF. Sabía que ellos todavía necesitaban a un consejero, así que me entrevisté e inscribí para cumplir mi deseo de tomar una decisión espontánea. Particularmente una que involucrara el aire libre.

Nuestros otros dos líderes del viaje, Holly y Patrick, tenían diabetes tipo 1 y compartían la experiencia en los viajes de mochileros. Nuestra enfermera, Ashley, trabajaba en la sala de emergencias de Stanford.

Y luego estaba yo.

En mi último viaje de mochilero, utilicé una mochila marca Jansport con mi saco de dormir medio amarrado al zipper. La semana antes del viaje, busqué consejos y equipo de mis amigos y compre una nuevas botas y no tuve tiempo de moldearlas.

Este grupo eléctrico de líderes de viaje, guiarían a 9 adolescentes a la cima del monte Whitney. Independientemente de la experiencia en viajes mochileros, el viaje era una oportunidad para nosotros poder inspirar a adolescentes en las etapas más duras del control de la diabetes. Al llevar la diabetes a la naturaleza y ayudarles a llegar a la cumbre, les compartimos la esperanza de que ellos nunca volverán a ver la diabetes como un obstáculo que les impida alcanzar sus objetivos.

Todos ellos fueron entrevistados por Holly meses antes para asegurar que ellos estaban mentalmente y físicamente preparados para el reto. Mientras nos sentamos en círculo presentándonos a nosotros mismos y repasando las reglas y el protocolo de la diabetes, todos nos percatamos el serio compromiso que iría a ser el viaje.

Revisamos tres veces para asegurarnos que cada persona tenía abundantes inyecciones y suministros para las bombas de insulinas, el doble de la cantidad de cubitos de azúcar para tratar niveles bajos y abundante insulina para 10 días en el sendero. Hay un riesgo inherente al llevar a un grupo grande de personas con diabetes como este, así que todo tiene que ser planificado a la perfección.

Solamente dos días después de haber conocido a nuestros campistas, nuestro chofer nos dejó en el inicio del camino del valle Mineral King.

Ofrecía una vista de una hermosa cordillera verde. También nos recibió con truenos y rayos, osos negros en el camino y niveles bajos de azúcar. Se podría decir que las cosas estaban lejos de ser un gran comienzo.

En los siguientes días, el viaje nos dio mucho más por enfrentar. Se nos dio a la distancia, nuestra primera vista del monte Whitney, el cual parecía increíblemente lejos. Me sentí como Sam y Frodo de El Señor de los Anillos buscando a través de Mordor en el monte Doom. Tuvimos corridas con serpientes cascabeles, niveles altos y bajos de azúcar, noches frías y días calurosos.

También tuvimos mucho por apreciar a lo largo del viaje. Fuimos a las aguas termales de Kern Hot (las aguas termales naturales más remotas en todos los Estados Unidos. Holly, adecuadamente nombrada la “Mamá del camino” nos cocinó pizza desde cero y brownies sin  gluten por medio de un milagroso esfuerzo. Jugamos “charadas” alrededor de la fogata. Lo más importante, cada campista se volvió proactivo en nivelar su diabetes y el estrés del camino. Ellos trabajaron con nosotros y entre ellos para averiguar sus patrones y la mejor manera de cuidar de ellos mismos.

Una fría y seca temperatura de 40 grados nos recibió en la madrugada oscura a las 3 a. m. del día que llegaríamos a la cumbre. Mantuvimos un paso lento en la subida de 2,500 pies. En tan solo unas cuantas horas, el valle que estaba debajo se comenzó a llenar gradualmente con luz del amanecer. La adrenalina corrió por nuestro sistema una vez que vimos el monte Whitney adelante, distrayéndonos de los malestares causados por la altitud.

A medida que nos acercábamos a la cima, vimos por el lado oeste, la montaña en donde habíamos estado caminando a lo largo de los 8 días anteriores. Después de sobreponernos a los malestares causados por la altitud, el cansancio por el sueño, cansancio por el calor, niveles altos y bajos de azúcar en la sangre, las revisiones de azúcar en la sangre a la medianoche y a las 3 de la mañana, ampollas, quemaduras de sol, entre otros, fue un alivio y una sorpresa estar en la cima.

Después de un largo viaje para bajar por el lado este de la montaña, conocimos gente que recién acababan de terminar el sendero John Muir y otros que habían subido la montaña en un día desde el lado este. Cada una de nuestras historias y logros eran admirables en sí mismos.

Después de ser recogidos por los choferes de las vans, todos admiramos la vista que se desvanecía del monte Whitney a medida que nos alejábamos y reflexionábamos del viaje. Al alcanzar la cumbre, yo, junto con mis campistas y líderes de viaje, nos dimos cuenta que la diabetes es y siempre puede ser dura, pero es perfectamente controlable, aún bajo las circunstancias más extenuantes.

“DYF Takes Mount Whitney” (DYF Toma el Monte Withney) me brindó una de las experiencias más memorables de mi vida y que podré contar por muchos años. La vida con diabetes en la naturaleza es más aterradora de lo que cualquiera pueda imaginar, pero si podemos manejar eso, entonces la vida y la diabetes en el diario vivir se sentirá como un paseo por el parque.

 

 

LAWSON NAVARRO

Lawson Navarro es un voluntario temporal y un asistente en varios programas de DYF. El creció atendiendo programas de DYF como campista y puede dar fe del impacto positivo que el campamento de diabetes tiene en la confianza y la salud de aquellos que asisten. Fuera de DYF, Lawson disfruta tomar fotos, hacer videos y tocar con su banda, Los Hermanos Sequoia. Para más información: www.lawsonnavarro.wordpress.com