EL AÑO QUE FUI DIAGNOSTICADA… ¡Y EMPODERADA!

6/26/15
ESCRITO POR: BRITTANY COMPSTON

Cada año parece tener un gran evento que se destaca: en 2012 me gradué de la universidad. En 2013 me casé con mi novio de secundaria. En 2014 ¿Me… compré una casa? ¿Tuve un bebé? No. El evento que cambió mi vida en 2014 fue ser diagnosticada con diabetes tipo 1.

En caso que no lo sepas, la diabetes tipo 1 o la diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en donde las células beta de producción de insulina son destruidas. Solo del 5% al 10% de las personas con diabetes tienen diabetes tipo 1. No puede ser prevenida y no puede ser curada.

Unos meses después de mi boda supe que algo estaba extraño. Siempre he sido delgada, pero de repente todos me estaban diciendo que estaba incluso más delgada de lo normal. La gente me preguntaba si había estado comiendo y mi respuesta era “¡Sí! ¡Cualquier cosa y de todo!” Y esa era la verdad. Mi apetito de pronto se había vuelto loco. Siempre tenía hambre. Podía comer y comer y nunca sentirme llena. Extrañamente, no estaba ganando peso sino perdiendo y no debía perder. Encima de todo esto, estaba sedienta todo el tiempo. Sin importar qué, mi cuerpo siempre necesitaba más.

Un día me di cuenta que enseñarles a mis estudiantes del jardín infantil parecía más cansado de lo normal. Llevar las compras por las escaleras hasta nuestra puerta se sentía como toda una tarea. Me dolían mis piernas. Era temporada de invierno así que por un tiempo lo pasé por alto atribuyéndolo a que quizá no tenía suficiente vitamina D. También siempre he sido una corredora. La gota que rebalsó el vaso fue que un día fui a correr, y ni siquiera había pasado un minuto y tuve que parar. Supe que algo no estaba bien. Llamé a mi doctor y programé una cita.

El 17 de febrero de 2014, me dijeron que tenía diabetes. El doctor vino con una aguja y un vial de insulina y me preguntó cómo me sentía sobre inyectarme a mí misma, ¡como si tuviera opción! La vida con la diabetes tipo 1 fue una locura al inicio. Saber que necesitaba insulina para vivir por el resto de mi vida fue una píldora muy difícil de digerir. Sabía que las cosas nunca volverían a ser las mismas. Pero pronto, encontré a un fabuloso endocrinólogo que me hizo ver las cosas más manejables. Pronto, me sentí segura de que podría descifrar esta locura.

Estoy agradecida de decir que soy 100% saludable. Mi cuerpo simplemente no produce insulina. Así que depende de mí (con la ayuda de mi bomba de insulina), controlar mis niveles de azúcar en la sangre de la mejor manera que pueda para mantenerme saludable.

Tener diabetes tipo 1 afecta todo lo que hago. Desde mis ejercicios hasta mi día laboral. Tengo que asegurarme de estar preparada para lo que sea que el día traiga. Tengo que hacer tiempo para interrupciones como revisar mi azúcar en la sangre, bajar un nivel alto de azúcar, comer o arreglar una bomba de insulina que ha fallado. Al ser una maestra de jardín infantil, tengo muchos pequeños ojitos viéndome mientras hago estas cosas todos los días.

A ninguna persona con diabetes tipo 1 le gusta tener que cargar con una enfermedad encima del estrés del trabajo y la vida en general. Sin embargo, saber que puedo controlarlo, sobre todo lo demás, me ha probado que es completamente fortalecedor para mí.

La  diabetes tipo 1 no me ha frenado, ni lo hará, de probar nuevas cosas. No me ha frenado de amar mi vida. Que es algo que espero que todas las personas con diabetes tipo 1, jóvenes y viejos, sigan.

BRITTANY COMPSTON

Brittany de 25 años es una maestra de kindergarten de Ashland, Kentucky y fue diagnosticada con diabetes tipo 1 en el 2014. Tiene una maestría en Educación Primaria de la universidad de Kentucky (¡Go Cats! [Hace referencia a los equipos deportivos de la universidad de Kentucky, los Gatos Monteses]) Y está casada con su esposo Travis, con quién ha estado desde los 17 años. Ellos tienen a su perra, Lola, ella es su bebé peludo y aún no sabe que en realidad es un perro. A Brittany le encanta hornear, también las noches de verano, las cosas amarillas, el fútbol y correr. Le encantan los retos y probar cosas nuevas. Este año inició su nuevo pasatiempo, participar en competencias de obstáculos y cree que es justo decir que ¡se ha vuelto adicta! La cita favorita de Brittany es de Ralph Waldo y dice así “Lo que se encuentra detrás de nosotros y lo que está delante de nosotros son asuntos pequeños en comparación a lo que se encuentra dentro de nosotros”. Ella cree que empezó a vivir de esta manera cuando la diagnosticaron con diabetes tipo 1. Brittany toma su diagnóstico como si la vida lanzara a nuestro camino muchas cosas locas y maravillosas, ¡pero lo único que en realidad importa es lo fuertes que somos por dentro para resistir las adversidades!