El lado emocional de las complicaciones


 

 

Se nos ha educado, tal vez hemos recibido advertencias o incluso “amenazas” de las complicaciones de la diabetes desde que nos diagnosticaron. A muchos de nosotros se nos ha hecho pensar que si desarrollamos alguna complicación (no digamos más de una), es una señal de fracaso: que no cuidamos nuestra diabetes, que no seguimos lo que nos dijo nuestro médico y que somos “malos diabéticos” que no nos cuidamos. El estigma relacionado con las complicaciones de la diabetes todavía prevalece hoy en día, aunque sabemos mucho más sobre ellas (por ejemplo, la genética juega un papel importante) que lo que sabíamos hace 30 años.

A muchas personas con diabetes se les ha educado para que mantengan su glucosa en la sangre lo más cerca posible de su rango objetivo para evitar o retrasar el desarrollo de complicaciones. Pero se nos advierte que incluso si cuidamos diligentemente nuestra diabetes, podemos desarrollar complicaciones de todos modos; no hay garantías. Esto hace que muchas personas se sientan desesperadas e indefensas porque no tienen el control sobre el desarrollo de las mismas.

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Esta carga y preocupación de desarrollar complicaciones relacionadas con la diabetes, además de las exigencias de la diabetes, que ya son de por sí abrumadoras e interminables: múltiples dosis de medicamentos o insulina; automonitoreo de la glucosa en la sangre o medidor continuo de glucosa (MCG); manejo de otras condiciones de salud, embarazo, resfriados o gripe o complicaciones relacionadas con la diabetes; comer sano o contar carbohidratos; realizar actividad física con regularidad; manejar nuestro estrés para que no afecte nuestra glucosa en la sangre; mantenernos al día con todas nuestras citas médicas y exámenes de detección recomendados; facturas médicas agregadas; sin mencionar las responsabilidades de la vida (es decir, trabajar, pagar facturas, tener una vida amorosa, familia, amigos, etc.), deja a muchas personas con “síndrome de burnout” y sin motivación para cuidar su diabetes.

Por lo tanto, no es raro que las personas con diabetes tengan el doble de probabilidades de experimentar angustia comparación con las personas que no viven con diabetes.1 Se ha descubierto que la depresión está significativamente relacionada con las complicaciones de la diabetes, incluidas las enfermedades de los ojos, los riñones y los nervios, así como las complicaciones macrovasculares y la disfunción sexual.2 La depresión, la ansiedad y otros trastornos que causan angustia psicológica grave están relacionados con una mala calidad de vida y funcionamiento físico. Además, estos factores psicológicos y emocionales también pueden tener impacto en el manejo de los niveles de glucosa y las conductas de automanejo de la diabetes (adherirse a un tratamiento para la diabetes).2,3,4,5 Esto puede aumentar aún más el riesgo de que una persona desarrolle complicaciones o contribuir a la progresión de las complicaciones existentes (debido a un mayor nivel de glucosa en la sangre).

Desarrollar una complicación puede afectar la capacidad de una persona para ser independiente y eso causa que le preocupe ser una carga para su familia. También podría sentir dolor y su imagen de sí misma puede cambiar debido a sus nuevas limitaciones. A las personas les preocupa ser tratadas de forma distinta, se preocupan por la pérdida o el cambio de las relaciones, se preocupan por el costo de los medicamentos o los tratamientos adicionales, se preocupan por la seguridad o los prospectos laborales. También existe un prejuicio y un estigma en torno a las complicaciones de la diabetes que hacen que las personas se sientan avergonzadas, abochornadas o culpables. También pueden experimentar culpa asociada con tener complicaciones: culpa de la familia, culpa de sus proveedores de atención médica y se culpan a sí mismas, lo que alimenta aún más la angustia psicológica.6

El costo emocional y las consecuencias físicas de las complicaciones tienen efecto en todos los aspectos de la vida de una persona. Las experiencias emocionales y psicológicas descritas anteriormente son muy comunes; estos sentimientos, preocupaciones y reacciones son muy normales. De hecho, si una persona no tuviera ninguna de estas reacciones, sería fuera de lo normal. Debido a que las complicaciones tienen un impacto enorme en la vida de una persona, las personas pueden necesitar apoyo y comprensión adicionales.

Salud Mental como Pilar Escencial en el Cuidado de la Diabetes

Se ha descubierto que abordar los aspectos sociales, emocionales y psicológicos de la diabetes y sus complicaciones desempeña un papel tan importante en la salud y la calidad de vida de las personas con diabetes, que la Asociación Americana de Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) lo ha convertido en un estándar de atención que todos los médicos deben seguir. Recomiendan que “la atención psicosocial debe integrarse con la atención médica colaborativa y centrada en el paciente y debe brindarse a todas las personas con diabetes…” Además, la ADA destaca específicamente que los proveedores de atención médica deben hablar con sus pacientes para ver si están experimentando algún síntoma de depresión, ansiedad o diabetes, angustia ante la aparición de complicaciones o progresión de las mismas. Recomiendan que los médicos continúen monitoreando a sus pacientes y ofrezcan ayuda cuando sea necesario.6

Vivir con diabetes es abrumador y no debe pasarse por alto el estrés y la preocupación adicionales de desarrollar complicaciones o el desánimo de que las complicaciones progresen. Es importante que te comuniques con familiares y amigos comprensivos, hablar con tus proveedores de atención médica sobre lo que sientes y lo que te preocupa y consultar a un proveedor de atención de salud mental. Aunque en muchas culturas buscar apoyo o acudir a un proveedor de salud mental se considera “débil” y, con frecuencia, tabú. Sin embargo, en momentos de estrés y cuando las personas tienen dificultades para afrontarlo, necesitan ayuda y apoyo adicionales. Las personas con diabetes que sufren angustia emocional y psicológica tienen peores resultados: tienen más dificultades para cuidarse a sí mismas, tienen más hospitalizaciones, mayores costos de atención médica, peor calidad de vida e incluso muerte prematura. Por lo tanto, es de suma importancia no solo cuidar tu salud física, sino también tu salud emocional y mental.


[1] Centers for Disease Control and Prevention. Serious psychological distress among persons with diabetes–New York City, 2003. MMWR. Morbidity and mortality weekly report. 2004, 53(46): 1089.

[2] Polonsky, W. H. Emotional and quality-of-life aspects of diabetes management. Current diabetes reports. 2002, 2(2): 153-159.

[3] De Groot, M. Anderson, R., Freeland, K.E., Clouse, R.E., & Lustman, P.J. Association of depression and diabetes complications: A meta-analysis. Psychosomatic Medicine. 2001; 63: 9-630.

[4] Gonzalez, J. S., Peyrot, M., McCarl, L. A., Collins, E. M., Serpa, L., Mimiaga, M. J., & Safren, S. A. Depression and diabetes treatment nonadherence: a meta-analysis. Diabetes care. 2008, 31(12): 2398-2403.

[5]  Hendriks, S.M., Spijker, J., Licht, C.M. et al. Disability in Anxiety Disorders. Journal of Affective Disorders. 2014; 166: 227-233.

[6] Young-Hyman D, de Groot M, Hill-Briggs F, Gonzalez JS, Hood K, Peyrot M. Psychosocial Care for People With Diabetes: A Position Statement of the American Diabetes Association. Diabetes Care. 2016 Dec; 39(12):2126-2140. doi: 10.2337/dc16-2053.