ÉL ME AMA A MI…Y A MI DIABETES


 

 

 

Conocí a Ricardo en agosto de 2016. Bueno, en realidad nos conocimos en el 2006 en mi fiesta de 15 años, pero yo casi no me acordaba de él. Sus papás han sido amigos de los míos desde hace muchos años, pero yo no había vuelto a coincidir con él sino hasta ahora que yo tengo 26 años y el 24. Sí, soy mayor que él, lo admito.

Llevamos 1.2 años de novios. Se ha convertido en mi mejor amigo, mi aliado, mi acompañante, mi confidente y, hasta ahora, la persona que más tiempo ha dedicado a conocer mi diabetes.

Respeto y discreción

Recuerdo cuando, una vez, antes de ser novios, fuimos al teatro y, al terminar la función, me invitó a cenar. Fue la primera vez que me vio ponerme una inyección de insulina. Yo no sabía si él estaba al tanto de que yo tenía diabetes Tipo 1, o siquiera si él se imaginaba lo que yo estaba haciendo. Yo simplemente hice lo que debía hacer antes de comer y, como me pasa muchas veces, sin dar explicaciones ja.ja.  Continuamos platicando normal. Valoré mucho su respeto y discreción.

Pocos meses después, nos hicimos novios. Me encantaba, y aún lo disfruto, responder sus dudas y curiosidades acerca de la diabetes y mi diabetes. Me conforta su interés, sus ganas de aprender para cuidarme. En realidad, él sabe que en estos 7 años que he vivido con diabetes Tipo 1, he sido capaz de cuidar bien mi salud y confía en que lo seguiré haciendo, pero él quiere participar, quiere cooperar, sobre todo, quiere hacerme más ligera la carga y que yo me sienta acompañada.

Mi apoyo de todos los días

Me sorprende todo lo que ha investigado sobre diabetes y cómo sigue actualizándose cuando algo le llama la atención. Cuando se lo pido, está pronto a participar en la preparación de mis jeringas de insulina, poniéndome alguna inyección o contando carbohidratos. Siempre que se puede, me acompaña a mis consultas médicas, a comprar mis insumos o me apoya en las actividades de la Asociación de Diabetes a la que pertenezco. Él es mi apoyo de todos los días.

Ricardo, me ha rescatado de hipoglucemias, a pesar de mi terquedad. -Ya saben ustedes cómo nos ponemos-. “Cuando tengas hipoglucemia, yo mando” dice.

Me sorprende cómo le atina al conteo de carbohidratos -La práctica hace al maestro-.

Me enamora cuando prepara lentamente el glucómetro para no fallar -repitiendo los pasos en voz alta-.

Me hacer reír cuando cuenta los carbohidratos de su propia comida -y los relaciona con unidades de insulina-.

Me siento bien cuando me premia con un beso en la frente después de ponerme una inyección para comer -o para corregirme-.

Es empático, comparte conmigo mis mejores cifras de glucosa -pero también es comprensivo durante mis hipos e hipers-.

Como novio que me ama, comparte con sus amigos y familia, que su novia vive con diabetes Tipo 1, y confirma con ellos que es conmigo con quien quiere estar en el presente y futuro y yo lo amo por muchas cosas, por sus cualidades y por todo aquello que lo hace único.

En fin, somos novios porque juntos nos vemos cumpliendo planes de vida y, esos planes de vida, incluyen a mi diabetes Tipo 1.

 

 

ESCRITO POR DIANA NOVELO ALZINA, PUBLICADO 05/04/18, UPDATED 03/06/20

Diana fue diagnosticada con diabetes tipo 1 a la edad de 19 años. Ella vive en la ciudad de Mérida, Yucatán donde se dedica a dar consultas de Nutrición y Educación en Diabetes. Estudió la licenciatura en Nutrición en la Universidad Marista de Mérida y es Educadora en Diabetes por la Federación Mexicana de Diabetes, A.C. Además, forma parte de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste A.C donde participa activamente en los campamentos de verano para niños y jóvenes con diabetes tipo 1. Puedes encontrar a Diana en Puedes encontrar a Diana en @youngleadersindiabetes y @ZonaNutricionMID Instagram:   young_leaders_diabetes  , zona_nutricion