El país de las maravillas de Tipo 1

8/1/16
ESCRITO POR: Elizabeth Maxon

Su nombre significa “luz”.

Cuando era bebé era la que más duro lloraba y la que más fuerte se reía. Yo tenía amigos con niños dóciles y tranquilos, de los que uno ni cuenta se da que están bien envueltitos en su silla de auto puesta en el suelo junto a la mesa.

Lucy odiaba la silla de auto y las sillas tronas y estar envueltita en mantas; y cualquier otra cosa que amenazara con dejarla confinada. Incluso su propia piel, a veces, parecía demasiado restrictiva.

Su brillo nunca podría estar contenido o ser ignorado.

Desde el momento en que pudo hablar fue una narradora de historias. Ella contaba acontecimientos reales que le habían impactado, con gestos exagerados y expresiones faciales animadas. Ella creaba aventuras de ficción de forma dramática con habilidades dignas de un Premio de la Academia.

Yo también soy una narradora de historias. Su historia es una de mis favoritas para contar.

A veces la narración de historias debe esperar mientras cambiamos a toda nuestra energía de dirección para vivirlas. En las semanas siguientes al diagnóstico de diabetes tipo 1 (DM1) de Lucy, centramos todo nuestro tiempo y energías en aprender a vivir una nueva historia.

A medida que el shock de tener una hija con una enfermedad crónica se disipó, empecé a enfrentar la realidad de que mi historia de ahora en adelante sería muy diferente a lo que podía haber imaginado. Su historia también sería diferente.

Una cosa es llorar por los sueños perdidos en tu propia vida. Es muy diferente llorar por los de tus sus hijos. Es doloroso. Es doloroso al punto de que tu cuerpo entero se estremece.

Nunca planifiqué pinchar sus brazos con agujas varias veces al día

ni arrugar la cara cada vez que alguien le ofrece un pedazo de caramelo

ni leer las etiquetas de todo en el apestoso almacén

ni en obsesionarme con el número que aparece en el monitor de su azúcar en la sangre

ni planifiqué los accidentes de azúcar que podrían dejarla inconsciente

ni mirar sus ojos llenos de lágrimas y decirle: Sí, vamos a tener que seguir haciendo esto todos los días durante el resto de tu vida.

Me he llenado de dolor.

Pero lo que pasa con el dolor es que es un proceso de aceptación.

A veces se le debe privar a nuestros dedos el sueño de una buena vida para que así nuestras manos estén abiertas para recibir una mejor.

Es difícil de creer que el hecho de que a tu hija de cinco años de edad se le haya diagnosticado diabetes tipo 1 (y un trastorno de la tiroides) sea algo bueno. Así que no creo que sea algo “bueno”. Pero sí creo que en el fondo se encuentra algo mejor.

Creo que por razones que aún no puedo ver totalmente

su vida será más significativa,

su luz brillará aún más,

su fe se enraizará más profundamente,

su amor se ampliará mucho más,

su gracia se extenderá más allá,

y todo porque su historia tuvo este giro.

Y entonces no vivimos derrotados por la diabetes tipo 1. Vivimos esperanzados. Es una elección que hacemos diariamente y eso hace toda la diferencia.

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Para encontrar esperanza en los lugares difíciles de la DM1, elige:

Agradecimiento – habla abiertamente sobre todas las formas positivas en las que tu familia es diferente debido a la DM1.

Risa – es divertido cuando las personas oyen por casualidad que estás hablando que tu hijo anda en lo “alto” y lo malinterpretan, ¡mejor ríete!

Unidad – las luchas nos pueden dividir o nos pueden unir, decidan luchar contra la DM1 juntos como una familia.

Compasión – recuerda las formas en que otras personas te han ayudado en esta travesía y ve a ayudar a otra persona.

Valentía – no dejes que el miedo evite que tú y tu hijo(a) vivan una vida plena.

Alegría – DM1 fue el diagnóstico, no la definición de sus vidas. ¡Asegúrate de que sus vidas estén definidas por algo más grande!

Esperanza – considera todo lo que tu hijo(a) con DM1 (¡y tú!) han logrado y esperen lograr cosas aún mayores en el futuro.


Lée “Get Well Soon” (Que te mejores pronto) de Elizabeth Maxon.

Elizabeth ofrece más esperanza en los lugares difíciles en su libro electrónico Type Onederland (el país de las maravillas del tipo 1). Encuentra más información AQUÍ.

¡Mira su entrevista sobre su nuevo libro!

 

Elizabeth Maxon

Elizabeth es una lectora, escritora, limpia narices y quitadora de manchas. Con frecuencia tiene platos sucios en el fregadero, pero siempre tiene flores en el alféizar de la ventana. Ella es la madre de Lucy, una niña guerrera de siete años con DM1 y escribe blogs acerca de su travesía en Type Onederland (el país de las maravillas del tipo 1) en www.mywordsandwonder.com. Recientemente, escribió su libro electrónico Type Onederland (el país de las maravillas del tipo 1).