Enfermedad Renal


 

La nefropatía diabética, también conocida como enfermedad renal diabética, afecta del 20 al 40% de las personas con diabetes.  La principal causa de enfermedad renal crónica y enfermedad renal en etapa terminal es la nefropatía diabética. Aunque existe una predisposición genética a la nefropatía diabética, el nivel de glucosa en la sangre crónicamente alto es el factor de riesgo más importante.[1,2,3,4,5]

Hechos

  • Del 30 al 40 % de las personas con diabetes Tipo 1 tienen nefropatía diabética.
  • Del 25 al 40 % de las personas con diabetes Tipo 2 tienen nefropatía diabética.

Los riñones son dos órganos con forma de frijol que se encuentran a cada lado de la columna en la parte inferior de la espalda que funcionan como sistema de filtración del cuerpo. Una de las funciones principales de los riñones es filtrar los desechos, los químicos y el exceso de líquido de la sangre. Los desechos se eliminan del cuerpo a través de la orina. Los riñones también ayudan a regular la presión arterial y a producir hormonas.

Cada riñón está formado por alrededor de un millón de pequeños sistemas de filtración llamados nefronas. Cada nefrona tiene un glomérulo y un túbulo. Cuando la sangre ingresa al riñón, el glomérulo la filtra y luego el túbulo devuelve a la sangre las sustancias que el cuerpo necesita y elimina los desechos.

Los niveles altos de glucosa en la sangre crónicos dañan lentamente estos diminutos sistemas de filtrado. Si los riñones no pueden filtrar los desechos, los químicos y el exceso de líquido del cuerpo de manera adecuada, estos se acumulan en la sangre. Además, los riñones pierden proteínas en la orina que el cuerpo necesita.

Generalmente, las primeras etapas de la nefropatía diabética no presentan síntomas. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza a etapas posteriores, puede afectar otros sistemas del cuerpo. A medida que avanza la enfermedad renal, la persona podría experimentar:

  • presión arterial alta;
  • proteína en la orina (según la medición del médico);
  • hinchazón en manos, pies, tobillos y ojos;
  • aumento de la orina;
  • disminución del apetito;
  • fatiga;
  • problemas para dormir;
  • falta de aire;
  • dificultad para concentrarse;
  • náuseas o vómitos;
  • picazón.

Diagnóstico

La enfermedad renal crónica se diagnostica cuando hay un nivel alto de albúmina urinaria (un tipo de proteína que normalmente se encuentra en la sangre) o una tasa de filtración glomerular estimada baja (una medición de la función renal).[2,6]

El médico ordena un análisis de orina en el consultorio (la persona orina en un recipiente) para medir la cantidad de proteína (albúmina) en la orina (denominada relación albúmina-creatinina o UACR, por sus siglas en inglés). La albúmina es una proteína que se encuentra en la sangre y que ayuda al cuerpo a desarrollar músculo, reparar tejido y combatir infecciones. Debe estar en la sangre, no en la orina. Cuando hay albúmina en la orina, es una señal de enfermedad renal, llamada albuminuria o proteinuria.[2,6]

Además, el médico también mide la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), que se mide con un análisis de sangre y muestra la filtración del riñón (la eficacia con la que funciona el riñón). Esto ayuda a identificar la etapa de la enfermedad renal. [2,6]

Tratamiento

El tratamiento de la enfermedad renal depende de su etapa. En todas las etapas de la enfermedad renal, es fundamental mantener los niveles de glucosa en la sangre dentro del rango objetivo tanto como sea posible. Además de un estilo de vida saludable (realizar actividad física con regularidad, dormir lo suficiente, manejar el estrés, etc.), manejar la presión arterial y el colesterol, se podría recomendar modificaciones en la ingesta diaria de proteínas o sal. Hay ciertos medicamentos de venta libre que se deben evitar.[6]

En las primeras etapas de la enfermedad renal, se podrían recetar medicamentos para ayudar a manejar la presión arterial. Estos medicamentos también pueden reducir el riesgo de albuminuria y el riesgo de progresión de la enfermedad renal. Los medicamentos reductores de glucosa más nuevos, llamados inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (inhibidor de SGLT-2, por sus siglas en inglés) y agonistas del receptor de péptido similares al glucagón (agonistas del GLP-1, por sus siglas en inglés), que se usan para tratar la diabetes Tipo 2 (algunas personas con diabetes Tipo 1 les dan un uso fuera del indicado en la etiqueta además de la insulina) también actúan para proteger los riñones y ayudar a que la enfermedad renal no progrese.[6] Recibir un tratamiento temprano es clave para retrasar un daño mayor y la progresión de la enfermedad.

A medida que la enfermedad renal crónica progresa a etapas posteriores, (enfermedad renal en etapa terminal o ERT) podría ser necesaria la diálisis renal. Este tratamiento filtra la sangre, elimina los desechos, los químicos y el exceso de líquido de la sangre porque los riñones ya no pueden hacerlo. Hay opciones para recibir tratamiento en un hospital o centro de diálisis, así como en casa después de recibir capacitación; el médico determina cuál es la mejor opción. Un trasplante de riñón también podría ser una opción. Si una persona recibe un trasplante de riñón, con frecuencia se realiza un trasplante de páncreas al mismo tiempo. Se necesitan medicamentos adicionales en curso después del trasplante.[6]

Prevención de la Enfermedad Renal [6]

Aunque la genética de una persona juega un papel en el desarrollo de complicaciones renales, hay muchas cosas que podemos hacer para reducir el riesgo de desarrollar nefropatía y su progresión:

  • La glucosa en la sangre debe ser tan cercana al rango objetivo como sea posible.
  • Dejar de fumar.
  • Manejar la presión arterial.
  • Manejar el colesterol.
  • Mantener un estilo de vida saludable: hacer actividad física con regularidad, manejar el estrés, etc.
  • Tomar los medicamentos recomendados (por ejemplo, medicamentos para la presión arterial).
  • Llevar una dieta saludable (incluyendo las recomendaciones específicas de un dietista).
  • Evaluar la función renal regularmente (albúmina urinaria y tasa de filtración glomerular estimada (TFGe).

Diabetes Tipo 1 – después de 5 años de diagnóstico al menos una vez al año.
Diabetes Tipo 2 – al menos una vez al año.

Aspectos psicosociales de la nefropatía

Lidiar con la nefropatía puede ser abrumador, especialmente en etapas. Podría haber problemas en el funcionamiento físico, así como limitaciones sociales.[7] Las personas con diabetes que viven con enfermedades renales también informaron sobre una menor calidad de vida.[8] Más de una cuarta parte de las personas con nefropatía diabética informaron tener depresión.[9]

Si tienes diabetes y enfermedad renal, es una buena idea recibir apoyo adicional para ayudarte a sobrellevar la situación. Muchas personas tienen dificultades para manejar la noticia de que tienen nefropatía o que ha progresado. Con frecuencia, necesitan apoyo adicional para adaptarse a su nueva normalidad. Habla con tu proveedor de atención médica para la diabetes sobre lo que sientes y lo que te preocupa. Puede darte algunos consejos prácticos para adaptarte a tu nueva normalidad y también recomendarte a un proveedor de salud mental que tenga experiencia en ayudar a los pacientes a lidiar con las complicaciones de la diabetes. Cuidarte tanto médica como psicológicamente puede ayudarte a mejorar tu calidad de vida en general.


 [1] Afkarian M, Zelnick LR, Hall YN, et.al. Clinical manifestations of kidney disease among US adults with diabetes. Journal of the American Medical Association. 2016;316(6):602–610.

[2] Gross J.L., de Azevedo M.J., Silveiro S.P., Canani L.H., Caramori M.L., Zelmanovitz T. Diabetic Nephropathy: Diagnosis, Prevention, and Treatment. Diabetes Care. 2005;28:164. doi: 10.2337/diacare.28.1.164.

[3] Van der Kloet F.M., Tempels F.W.A., Ismail N., van der Heijden R., Kasper P.T., Rojas-Cherto M., van Doorn R., Spijksma G., Koek M., van der Greef J., et al. Discovery of early-stage biomarkers for diabetic kidney disease using ms-based metabolomics (FinnDiane study) Metabolomics. 2012;8:109–119. doi: 10.1007/s11306-011-0291.

[4] 16. Parving H.H., Lehnert H., Brochner-Mortensen J., Gomis R., Andersen S., Arner P. The effect of irbesartan on the development of diabetic nephropathy in patients with type 2 diabetes. N. Engl. J. Med. 2001;345:870–878. doi: 10.1056/NEJMoa011489.

[5] Schena F.P., Gesualdo L. Pathogenetic mechanisms of diabetic nephropathy. J. Am. Soc. Nephrol. 2005;16(Suppl. S1):S30–S33. doi: 10.1681/ASN.2004110970.

[6] Microvascular Complications and Foot Care: Standards of Medical Care in Diabetes−2020. American Diabetes Association .Diabetes Care Jan 2020, 43 (Supplement 1) S135-S151; DOI: 10.2337/dc20-S011

[7] Tsutsui H, Nomura K, Ohkubo T, Ozaki N, Kusunoki M, Ishiguro T, Oshida Y. Identification of physical and psychosocial problems associated with diabetic nephropathy using the International Classification of Functioning, Disability and Health Core Set for Diabetes Mellitus. Clin Exp Nephrol. 2016 Apr;20(2):187-94. doi: 10.1007/s10157-015-1143-x. Epub 2015 Jul 4. PMID: 26141244.

[8] Tönnies T, Stahl-Pehe A, Baechle C, Castillo K, Yossa R, Holl RW, Rosenbauer J. Diabetic nephropathy and quality of life among youths with long-duration type 1 diabetes: A population-based cross-sectional study. Pediatr Diabetes. 2019 Aug;20(5):613-621. doi: 10.1111/pedi.12837. Epub 2019 Apr 16. PMID: 30806008.

[9] Palmer S, Vecchio M, Craig JC, et al.. Prevalence of depression in chronic kidney disease: systematic review and meta-analysis of observational studies. Kidney Int 2013;84:179–191

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