“Everesting” por la diabetes en Nueva Zelanda

9/20/16
ESCRITO POR: EMILY WILSON

Emily_wilson_NZ_2A las 8:00 p. m. del viernes 13 de noviembre, partí para dar mi primera vuelta a la montaña, escoltada por mi hermano gemelo y tío. Fue hermoso contar con la compañía a medida que oscurecía y conforme entraba bien la noche. Estaba llevando a cabo vueltas de 2 horas, las cuales incluyeron paradas rápidas en la carpa de asistencia en la parte inferior de la montaña, y solamente con la compañía de Mumford y sus hijos en las vueltas tres y cuatro, registré mi mejor tiempo. A partir de ese momento, las cosas comenzaron a estancarse cuando un viento frío comenzó a azotar el valle, y recuerdo que temblaba incontrolablemente al final de la cuarta vuelta. Fue más o menos en este momento cuando sentí un fuerte dolor en mi espalda y me sentí muy feliz al ver aparecer a mis tres impresionantes amigos Simone, Ailsa y Floortje afuera de la oscuridad de la quinta vuelta. Ellos le dieron un empuje a mi bicicleta, así como a mi espíritu, y llegamos a tiempo para ver un hermoso amanecer en la parte superior. Las montañas estaban rodeadas por anillos resplandecientes de color rosa brillante y las luces de Wanaka titilaban tranquilamente al lado del lago.

Como la líder de jóvenes de la International Diabetes Federation en Nueva Zealand (N.Z.), había decidido que en el Día mundial de la diabetes 2015 haría algo que fuera un poco descabellado para crear conciencia sobre la diabetes y sobre el trabajo que hace Diabetes N.Z. (especialmente para las personas con diabetes que viven en pequeñas comunidades rurales).

Decidí montar mi bicicleta de montaña por la ruta de acceso del campo de esquí Treble Cone, con una altura igual a la del Everest (8,848 m), cerca de la pequeña ciudad de Wanaka en el Día mundial de la diabetes, el 14 de noviembre de 2015. El concepto de Everesting tiene que ver con escoger una montaña o colina para escalar y ser la primera persona en lograr hacer un ascenso vertical de 8,848 m sin parar en ese ascenso. No se han ganado muchos títulos de Everesting en toda Nueva Zelanda y definitivamente muy pocos en una montaña con una pendiente media del 11 % y 7.5 km de grava suelta.

Alrededor de la vuelta siete, estaba empezando a tener dificultades, el cansancio realmente me había afectado y mi estómago ya no toleraba los alimentos. Tuve que luchar mucho para liberarme de mis pensamientos negativos; este trabajo pesado no era nada en comparación con lo que la mayoría tiene que soportar a diario y tuve que recordarme por qué estaba allí: por las personas con diabetes. A veces este tipo de bajones se sustituyen por cosas que realmente te suben el ánimo y me sentí muy satisfecha al ver a un constante flujo de ciclistas que se abrían paso hacia la montaña a las 8:00 a.m. ¡A partir de entonces, siguieron llegando! Estaba totalmente sorprendida por la cantidad de personas que llegaron a apoyarme en la parte inferior de la montaña y montaron conmigo una o dos vueltas, incluso tres. Amigos, familia y extraños… todos aportando su grano de arena para apoyar esta causa y no podría haberme sentido más feliz. Fue en esas últimas vueltas cuando toda el esfuerzo de la semana me empezó a afectar. Después de hacer unas pocas paradas más sociales en la parte inferior y de recibir un increíble gran aliento por parte de mis compañeros ciclistas, lento pero seguro había logrado recorrer los últimos metros.

De pronto todo había terminado, después de 22 horas, 9.3 vueltas de bajar y subir, y de recorrer 130 km, había alcanzado la parte superior (8,848 m) y podía reflexionar sobre lo que habíamos logrado ese día y sobre lo que había aprendido. Me emocionó más haber podido probar el sistema de monitoreo rápido de glucosa Freestyle Libre durante el viaje, lo cual me permitió monitorear continuamente mis niveles de glucosa al simplemente pasar un dispositivo de lectura más pequeño sobre el sensor en mi brazo. Esto me proporcionó datos muy útiles para analizar, para comprender mejor el efecto que los diferentes alimentos, horarios y ejercicios tenían en mi control de azúcar en sangre. ¡Espero que esta tecnología pronto sea asequible y accesible en Nueva Zelanda!

Completar mi misión Everesting pone de relieve una de las preguntas más grandes que me he hecho a medida que emprendo mi travesía con la diabetes. ¿Por qué muchas personas con diabetes evitan el ejercicio por temor a que sus niveles bajen o se salgan de ‘control’? Diría que muchas personas con diabetes dejan que este miedo les impida salir y explorar más de la naturaleza, al desafiarse a sí mismos e ir más allá de sus límites. Tal vez este tipo de actividades no es para todos, pero todos somos conscientes de las complicaciones de salud graves que enfrentamos si no cuidamos de nosotros mismos. La razón principal por la que bajan nuestros niveles es porque nos inyectamos demasiada insulina o tomamos demasiados medicamentos. Así que, ¿por qué no ajustar la bomba, pluma o tabletas y salir? Solamente hay una manera de aprender ¡y posiblemente te sorprenderás!

No me considero alguien particularmente inspiradora, pero esta misión si hizo bastante conciencia y recaudó fondos para la diabetes en Nueva Zelanda, y no habría sido posible sin la increíble ayuda de negocios locales, familiares y amigos. Gracias a todos los que participaron. Espero que esto haya demostrado el poderoso efecto que el ejercicio tiene en reducir y estabilizar los niveles de azúcar en sangre y, en definitiva, lo que es posible lograr con la diabetes. ¡Estoy emocionada por ver lo que depara el futuro!

 

 

EMILY WILSON

Emily Wilson es una joven aventurera y entusiasta de 25 años de edad que vive en Wanaka, Nueva Zelanda. Emily fue diagnosticada con diabetes hace dos años y actualmente es líder de jóvenes de la International Diabetes Federation para Nueva Zelanda. Emily compite tanto a nivel nacional como internacional en diversos deportes y carreras de aventura, y le apasiona mucho empoderar a la juventud, especialmente a los que viven con diabetes, para que asuma la responsabilidad de su salud y lograr lo mejor. La diabetes es solo una palabra, no una oración.