Ezequiel de la Ciudad de Santa Fe. Aprendizajes de la Vida.


 

Tenía 5 años cuando todo comenzó. Como me lo recuerda mi mamá, volvíamos de viaje de Bahía Blanca a Santa Fe. Ella me cuenta que hubo dos causas probables, entre otras, que pudieron desencadenaron el debut: una fue que había fallecido mi abuela (su mamá) y la otra una fuerte dosis de corticoides que me habían indicado producto de un bronco espasmo.

Supongo que en ese entonces no fue tan impactante empezar los tratamientos ya que, desde el momento en que nací, siempre vi a mi papá ponerse insulina y medirse la glucemia (si!, mi papá también tiene diabetes tipo 1). A los 6 años ya empecé a colocarme la insulina solo y fui a mi primer encuentro en Sierra de la Ventana (Buenos Aires). 

Era un bebé al lado de todos los demás, pero desde chico quería hacerme responsable de mí enfermedad; capaz por eso fue que nunca se me borró la imagen de ver a un chico de pelo negro y largo al que los doctores le colocaban la insulina y yo, muy inocente, les pregunté por qué no se la colocaba él mismo. 

Mi familia siempre estuvo y está ahí, como los médicos estaban en ese momento para ese chico, y 20 años después me enteré que mi mamá no me había dejado ir solo a ese encuentro. 

Ella, sin decirme nada, estaba a 2 cuadras, en un hotel, por si me pasaba algo.

Soy Ezequiel de la Ciudad de Santa Fe

¿Quién soy hoy? Soy Ezequiel, de la ciudad de Santa Fe, tengo 30 años y hace 25 años que tengo diabetes. Pertenezco a la Asociación Santafesina de Diabéticos (ASDI), estudio Administración de la Salud, formo parte de la Red Solidaria FAD (Federación Argentina de Diabetes) y llevo adelante un emprendimiento sobre diabetes (DIACCE). 

Como se puede ver, la diabetes me acompaña desde muy chico y, evidentemente, está muy presente en mi vida ya que en todo lo que estoy involucrado, resuena la palabra “diabetes”. 

Pasé por muchas etapas de negación, enojos, tristezas, pero lo importante de esto fue lo que me enseñó. Me enseñó a crecer, a conocerme, a poder valorar aún más a todas esas personas que me acompañaban, a confiar y apoyarme en otros, me hizo más humano.

Hoy puedo decir que soy quien soy, en gran parte, gracias a la diabetes; a la que no veo como algo malo sino como una compañera, donde siempre existen y existirán momentos de enojo, frustración, cansancio… pero de los que siempre han salido, luego, buenos momentos y cosas buenas. 

La diabetes es un motor

Hice muchos amigos, gente a la que nunca pensé querer tanto y personas a las cuales les voy a estar muy agradecido. Entre otras cosas, me dio la oportunidad de subir al Cerro Champaqui y vivir 3 días espectaculares con personas que comparten, sienten y viven lo mismo que yo. Entonces, la diabetes en mi vida ¿qué es? Es un motor, una fuerza impulsora, algo que me dice “dale, vos podes”, me da un motivo más para hacer deporte, para comer más sano, para conocerme y escuchar lo que necesito. Antes, a las verduras no las veía ni en figurita; hoy no solo que las como, sino que me gustan.

En el 2016 viajé a Europa, 1 mes con mi familia y me quedé 2 meses más solo, en España, en un pueblo del país Vasco (El Goibar) casi en la cima de una montaña (allí nació el gusto por las verduras, pues estaba conviviendo con 2 vegetarianos) y esto lo pude vivir gracias a que entiendo mi diabetes (aunque sé que aún, me falta mucho por aprender), gracias a mi mamá y mi hermano que siempre me apoyan y, por qué no, a una obra social que me brindó todo y más de lo que necesitaba para 3 meses, a miles de kilómetros de Argentina, la diabetes no me limita de ninguna forma.

Aprendizaje constante de la vida

Por lo tanto, lo que puedo decir es que vivir con diabetes es un aprendizaje constante de la vida misma; y en lo personal aún más complejo, porque tenés que aprender a entenderla y aprender a escucharte, pero jamás una limitante. 

Como conté, la diabetes me abrió muchas puertas y me permitió vivir muchas cosas. 

Luego de tantas vivencias, aún hoy me pregunto ¿y si me dieran la posibilidad de decidir si tener diabetes o no, que haría?

Hoy esa pregunta no la logro responder, pero sí que agradezco quien me hizo ser, el tener diabetes.

 

ESCRITO POR Ezequiel Rodrigues Regoli, PUBLICADO 09/01/21, UPDATED 09/05/21

Ezequiel Rodrigues Regoli, vivo en santa fe (argentina), tengo 30 años, soy emprendedor y estudiante universitario y tengo dm1.