Hipoglucemia, el Enojo y Bemoles

5/14/20
ESCRITO POR: Mariana Gómez

 

 

Hoy les escribiré sobre hipoglucemia….(escuché que alguien gritó a lo lejos “¿otra vez Mariana?) Sí, sepan que otra vez hablaremos sobre hipoglucemia pero esta vez proporcionaremos consejos a quienes tenemos cerca.

Desafortunadamente para quienes vivimos con diabetes, la hipoglucemia es un escenario del cual intentamos mantenernos terriblemente lejos pero cuyo riesgo acompañará siempre a nuestra vida especialmente si hacemos ejercicio, si utilizamos insulina como parte de nuestro tratamiento, si cambiamos la rutina y un millón de otras posibles causas y variables. Nuestro tratamiento necesita tomar en cuenta este riesgo y es así que muchos de nosotros trabajamos arduamente en el análisis de datos para minimizar el riesgo lo más posible.

Si leyéramos en estos momentos cualquier sitio web, revista  o folleto sobre hipoglucemia encontraríamos una lista con la sintomatología:

  • cansancio
  • mareo
  • dolor de cabeza
  • confusión
  • temblorina

Entre muchos otros puntos representando síntomas. Desconozco la razón por la cual jamás me ha sido sencillo encontrar una lista que mencione enojo como uno de los principales síntomas.

Del enojo y la hipoglucemia

La hipoglucemia y sus síntomas son muy variables, dependen en gran medida de la edad de la persona, del tipo de hipoglucemia (severa, moderada, ligera) y de todas las características que hacen a una persona un individuo con diferentes peculiaridades.   Las listas mencionan los síntomas generales pero al platicar con personas que han vivido muchos años con diabetes podrás observar que los síntomas y la intensidad de los mismos son muy variables. Algunas personas incluso reportan que sus síntomas han ido sufriendo cambios con el paso del tiempo. Otros incluso, reportan que no presentan síntomas.

Lo cierto es que revisando foros de diabetes he podido encontrar que uno de los síntomas de los que nadie se ha salvado es el enojo. Ira repentina, sin causa aparente debida en gran medida a la confusión gigantesca que acompaña un nivel de glucosa muy bajo en sangre. Nosotros los pacientes ya sabemos qué hacer.

Medir glucosa y tomar una fuente de 15 gramos de hidratos de carbono (o de los hidratos de carbono que sean necesarios en tu caso), esperar 15 minutos y volver a medir.

Pero …. si eres el acompañante, amigo, novio, esposo o hijo hoy te traigo otros consejos que quizá quieras leer. Si eres persona con diabetes seguramente comprenderás de lo que hablo.

Si notas que la persona está pasando por una hipoglucemia:

1. No grites

Sabemos que son momentos de mucha ansiedad y preocupación en las que deberás arreglártelas para sacar de tu manga una fuente de 15 gramos de hidratos de carbono y ayudar a tu ser querido a medir su glucosa…quizá el o ella actúen somnolientos pero porfa….no grites. Eso sólo aumentará la confusión y la ira podrá hacerse presente y dificultar la recepción de la ayuda.

2. No discutas con el afectado

Un episodio de hipoglucemia puede ser tan confuso que la persona puede discutir sin parar. Se rumora que en lo personal puedo ser más necia de lo habitual cuando he tenido hipoglucemia. Si eres mamá de un pequeño con diabetes quizá ya hayas pasado por el “no quiero jugoooo, déjame” Sabemos que tu agobio como mamá será dar ese jugo al peque pero…. quizá si intentaras frases como “ya sé que no quieres, pero mira está muy rico” en vez de  “tienes hipoglucemia debes tomarloooooo” ayude en este proceso.

3. No te ofendas

El grado de enojo y confusión pueden ser tales que la persona que atraviesa por una hipoglucemia puede ser realmente grosero y ofensivo. No lo tomes personal, con frecuencia la persona a la que ayudas ni recordará lo que dijo ni cómo lo dijo. Sobre todo si hay niños en casa, deberás explicarles que fue algo que se hizo y dijo sin querer y por la confusión ocasionada.

4. No salgas corriendo

Primero ayuda a tu ser querido a salir de la hipoglucemia y luego sal corriendo si quieres. Primero lo primero. ¿Una hipoglucemia da miedo? sí, da mucho miedo. ¿Preocupa y asusta? sí, preocupa y asusta mucho pero una vez pasado el incidente todo puede regresar a la normalidad. Una persona, por muchos años que lleve con diabetes, necesita apoyo no sólo durante la hipoglucemia sino después de haber tenido una y este apoyo incluye también el apoyo emocional que puede resumirse en “apapachos”.

5. El apoyo adicional 

Ya saben quienes me leen que exagero con frecuencia. Pero mis amigos con diabetes estarán de acuerdo en que no hay nada más espantoso que volver en sí y encontrarse en un lugar desconocido, con el cabello lleno de miel o con azúcar por todo el cuerpo. No únicamente es sentirse mal físicamente sino ¿emocionalmente”?

No saber qué rayos hiciste o dijiste en los últimos minutos es aterrador. Saberte haber estado muy cerca a cruzar del otro lado (al lado donde uno no regresa y donde no hay internet para quejarse de los demás) no es divertido, es realmente angustiante y preocupante. Por favor muestra tu empatía a alguien que regresa de una hipoglucemia.

6. No platiques las anécdotas

“Mariana fue horrendo, decidiste ponerte a gritar, golpeando a todos y cuando intentamos darte jugo decidiste convertirte en luchador de zumo”

Disculpe narrador de historias de terror pero lo más seguro es que la pobre Mariana ni se acuerde de haber hecho tal cosa y que se sienta de por si vulnerable, atemorizada, preocupada, confundida y ahora gracias a ti….avergonzada. Evítenlo porfi.

Las hipoglucemias son asuntos serios, hablarlos con naturalidad puede ayudarnos a aprender y descubrir la mejor forma de atender estas dificultades que se presentan con frecuencia. Acércate a tu equipo de profesionales al cuidado de la salud para trabajar en un plan que se adapte a tu estilo de vida y que así puedas prevenirlas tanto como sea posible. Si eres papá o mamá, guarda la calma, vivir con diabetes requiere de paciencia y gracias a ti que haces todo en tus manos por mantenernos a salvo es que aprendemos a vivir bien.

 

 

Mariana Gómez

Mariana fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 en el verano de 1985. Ella es psicóloga y Educadora en Diabetes. En 2008, Mariana comenzó un blog donde comparte su experiencia de vida con otros convirtiéndose así en una vocero por la diabetes Tipo 1 en América Latina y en las redes sociales. Mariana trabajó con la Federación Mexicana de Diabetes hasta 2012 y hoy en día es Gerente de Proyectos en Beyond Type 1 en Español. Es mamá de un adolescente.