La diabetes Tipo 1 y el sentimiento de culpa de los padres: la reflexión de una hija

6/5/17
ESCRITO POR: Rachel Fenske

Estoy segura de que estás familiarizado con la frase ampliamente utilizada “siempre y cuando mi bebé sea feliz y saludable”, la cual se usa con las mejores intenciones y esperanzas, pero, para ser honesta, considero que es algo que le causa un sentimiento de culpa a los padres.

Me encuentro aquí para explorar el sentimiento de culpa en los padres desde mi perspectiva: la hija por la que los padres se sintieron culpables. Tal vez, al final de esta publicación estés de acuerdo conmigo y tal vez no. De cualquier modo, está bien. Espero que al escribir esto yo pueda compartir una nueva perspectiva contigo y que consideres mis palabras la próxima vez que digas o escuches aquellas palabras conocidas: “siempre y cuando mi bebé sea feliz y saludable”.

Traer a un nuevo ser humano a este mundo es algo emocionante, alegre y hermoso, pero también puede ser algo aterrador, difícil y devastador; y, en muchas circunstancias, estos sentimientos aparecen mucho antes de la labor de parto y del parto, puesto que los padres se preocupan y temen y cada cita médica durante el embarazo lleva consigo una posible noticia de celebración o de preocupación. Muchos bebés no nacen 100 por ciento saludables. Y, aún para aquellos bebés que parecen felices y sanos, no siempre es algo fácil de llevar. Elemento probatorio A: Yo.

Adelanta rápidamente 17 años desde mi infancia y me verás cuando era una estudiante de último año de la secundaria sin ninguna responsabilidad en el mundo. Ningún hueso roto, ningún déficit de aprendizaje, ningún problema de salud de ningún tipo. Una visita a la sala de emergencias y muchas citas con doctores después y aquella versión de mí a los 17 años aparentemente “feliz y sana” fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 y la enfermedad celíaca.

Ahora, casi ocho años después, recuerdo aquel tiempo. Intento imaginarlo tal como mis padres lo experimentaron y me compadezco con ellos. Realmente creo que, como padres, fue más difícil para ellos que para mí. Su hija, quien ellos creyeron que estaba a salvo de lo desconocido de las dificultades médicas, fue diagnosticada con una enfermedad incurable y crónica, la cual requiere cuidado en todo momento. Su hija ahora tendría que luchar para la cobertura de su seguro de salud. Su hija estaría ahora en riesgo debido ante la gran variedad de posibles condiciones mortales. Ellos, como padres, habían fallado en traer una niña “feliz y sana” al mundo. Y yo no les facilité la tarea, estoy segura, con mi sarcasmo constante y desenfadado, porque me empecé a referir a mí misma como “mercancía dañada” y comentarios atrevidos como, “¿Qué es otra aguja más si me debo inyectarme de 5 a 7 veces al día?”

Realmente deseo poder regresar a ese tiempo y recordarles a mis padres que yo seguía siendo yo, que yo seguía siendo “feliz y sana” y que ellos no hicieron nada malo.

Aunque perdí mi oportunidad en aquel momento hace ocho años, intento asegurarles esas cosas hoy, porque sé que en muchas formas ellos llevan una carga más pesada que la mía. Todas aquellas veces en que ellos me preguntaron si había tomado mi Lantus o si había preparado suministros adicionales para mi próximo viaje, a lo cual yo respondía diciendo yo era una adulta y no necesitaba de su ayuda, que tenía que hacer esto por mí misma y que nadie podía ayudarme. Bueno, ahora sé que ellos estaban expresando su sentimiento de culpa mientras yo no hacía nada para facilitarles la carga. Los estaba alejando cuando todo lo que ellos querían hacer era ayudar, porque ellos sentían que me habían defraudado como padres y habían fallado en protegerme. Esa culpa es algo que ningún padre debería sentir nunca.

La diabetes Tipo 1 es horrible. Es desmoralizante, agotadora, dolorosa y no se la desearía a nadie. Pero una persona con diabetes Tipo 1 es una contradicción a todas esas cosas. Cada una es asombrosa, fuerte, valiente, especial y perfecta. Tener diabetes Tipo 1 me ha enseñado mucho. Ninguna palabra puede siquiera acercarse a describir las formas en la cuales he crecido y, por eso, estoy agradecida.

Estoy agradecida con mis padres. Estoy agradecida de que ellos tomaron la oportunidad de traer al mundo a un bebé “feliz y sano”, pero me obtuvieron a mí: un humano. Nada perfecta bajo ninguna definición. No siempre feliz. No siempre exitosa. No soy muchas cosas. Pero siempre soy yo y, por eso, les debo todo.

 

 

 

Rachel Fenske

Rachel es de Wisconsin. ¡Vamos, Pack, vamos!  Actualmente, en su tercer año de la universidad, estudiando para obtener su doctorado en Nutrición Bioquímica y Molecular en la Universidad de Wisconsin Madison. ¡Vamos, Badgers! Fue diagnosticada con diabetes tipo 1 en el 2009 y con la enfermedad celíaca en el 2010, lo cual ha alimentado su interés en la intersección de la diabetes tipo 1 y la nutrición. Actualmente, Rachel se encuentra entrenando para su primera media maratón y ¡le gustaría escuchar cualquier consejo o truco que puedas tener para controlar de mejor manera la diabetes tipo 1 a lo largo de 21 kilómetros!