LA NATACIÓN DE HANNAH

7/28/16
ESCRITO POR: Petra Vester

 Hannah-vester_3-1-300x300El sábado 22 de enero, luego de una práctica matutina de natación, Hannah me dijo que había perdido 20 libras en las últimas semanas. Haciendo rápidamente las cuentas mentalmente de lo que ella había consumido y cuánto había ejercitado, supe que era imposible. Pero sus quejas de sed y de necesidad de orinar frecuentes, además de la pérdida de peso nos llevó hasta el Dr. Google: diabetes tipo 1. Luego de que su padre regresara de correr, se lo dije. Se conmocionó. Decidimos que era buena idea visitar al doctor el lunes. Esa tarde le prestamos especial atención durante un encuentro de natación. Tomó cuatro botellas de agua Gatorade, ganó las competencias pero con dificultad, tenía los ojos cansados y tomó varias pausas para ir al baño, le pedimos a mi esposo que hiciera una parada en Walgreens (supermercado) cuando íbamos de camino a casa para comprar un medidor de glucosa. Cuando estábamos en casa, un examen rápido dio como resultado “nivel alto.” Le pedimos que empacara una maleta y nos dirigimos al hospital infantil de Cincinnati. La confirmación del hospital de que la lectura de su glucosa era sobre los 600 significó pasar cuatro días en el hospital. Ella fue diagnosticada a la edad de 16 años mientras cursaba la secundaria.

Hannah ha nadado desde los 7 años. Su meta era nadar en la universidad en la división 1 de la NCAA (Asociación Nacional Atlética Colegial, por sus siglas en inglés) su primera pregunta al endocrinólogo fue: “¿Aún puedo nadar? ¡Tengo campeonato en la secundaria este sábado!” la respuesta fue contundente: “Sí, pero será difícil”.

Cinco semanas luego de su diagnóstico, Hannah se paró sobre el podio en el campeonato de la secundaria del estado de Ohio, quedando en el 7.° lugar en los 200 metros libres. Esa participación la llevó a ser reclutada por universidades. Una visita oficial a la universidad William and Mary la llevó a hacer una solicitud que luego fue aceptada.

En septiembre del 2012 iniciaron sus prácticas. La natación en la universidad es más difícil que la de la preparatoria. Mucho más difícil. Agrégale a esto la diabetes tipo 1 y la combinación de la escuela y natación, ciertamente lo vuelve todo más difícil. Planificar el almuerzo, administrarse el bolus, saber cuándo reducir el índice basal, qué debe comer antes y después de la práctica, ordenar suplementos, mantener bocadillos en su bolsa, en la  bolsa de natación y en su armario de la escuela, requiere de planificación. Mucha planificación. Tener el azúcar baja durante las prácticas y tener que salirse de la piscina también era frustrante. Sus compañeros de equipo no entendían. Los entrenadores trataban de entender pero era difícil.

Se planificarían encuentros importantes de natación. Era imprescindible que tomara su desayuno antes que sus compañeros. Tener ciertos bocadillos en su bolsa de natación era muy importante, revisar su glucosa en la sangre era constante. Encontrar un balance adecuado entre adrenalina, carbohidratos e insulina era dificultoso. Con el tiempo, con más competencias en su camino, Hannah con la ayuda de su papá, se hizo muy buena en ello.

Lo que más me sorprende de ella es que nunca se da por vencida. Algunas competencias fueron perfectas y algunas no. Una cirugía para eliminar un tumor suprarrenal en octubre del 2014 tampoco la detuvo; regresó a la piscina seis semanas después.

Este último fin de semana, Hannah terminó su carrera de natación con su mejor registro de 1650 en estilo libre, el más largo que alguien puede nadar a nivel universitario. Asegurarse de que su nivel de azúcar fuera perfecto les llevó unHannah-vester_1-1 (1)a planificación de todo el día. Lo que comió en el desayuno y almuerzo fue tan importante como el bocadillo de las 5 p. m. los carbohidratos adicionales junto con la insulina adicional fueron clave para que su cuerpo tuviera la energía necesaria para completar la competencia. Verla haciéndose el examen de glucosa e inyectándose sobre la cubierta fue desgarrador algunas veces. Quería tanto que se enfocara únicamente en la competencia como los demás competidores.

Hannah ahora es una nadadora retirada, su carrera como nadadora universitaria ha llegado a su fin.  Ahora cursa su último año y se graduará en mayo. Terminó su carrera como nadadora de una manera maravillosa y les probó a los jóvenes nadadores con diabetes tipo 1 que es posible nadar en la universidad.

Posdata: Además Hannah es una increíble recaudadora de fondos y ha recaudado cerca de $75,000 (como familia hemos recaudado cerca de $100,000).


Lee la carta escrita por Hannah, la hija de Petra “Querida diabetes”

 

Petra Vester

Petra es la mamá de Hannah (21), Sarah (19) y Sam (18). Ha estado casada con Russ durante 26 años, también es una ávida ciclista en JDRF Ride to Cure (Carrera para la Cura de la Fundación de Investigación para la Diabetes Juvenil, por sus siglas en inglés.) y este año se convirtió en entrenadora.