LAS COMPLICACIONES DE LOS PIES Y LA DIABETES

¿Has revisado tus pies hoy? Tus pies pasan por mucho diariamente. ¡Siendo una persona con diabetes, tienes que prestarles atención adicional! Incluso el más pequeño de los problemas podría empeorar y provocar complicaciones más graves en el futuro.

Neuropatía

La neuropatía, o daño en los nervios, es el problema de los pies más común para las personas con diabetes. La neuropatía puede causar hormigueo, dolor (ardor o escozor) o debilidad en los pies. Puede causar pérdida de sensibilidad en los pies, lo que puede disminuir tu capacidad de sentir dolor, calor, frío o lesiones. ¡Podrías estar caminando por ahí con una lesión seria o una ampolla infectada y no estar consciente de ello! El daño en los nervios también puede causar que haya un mal flujo de la sangre o cambios en la forma de los pies o los dedos de los pies.

Cambios en la piel

Échale un vistazo a la piel de tu pie. La diabetes puede causar que la piel de tus pies se vuelva muy seca, lo que provoca descamación y agrietamiento. Esto sucede porque los nervios que controlan el aceite y la humedad en los pies ya no funcionan.

¡Abastécete de suministros! Después de bañarte, sécate los pies y frótate cualquier producto de aceite o crema que funcione para aliviar la sequedad. No te eches aceite o crema entre los dedos de los pies para evitar infecciones. Evita poner los pies en remojo ya que es otro problema que puede secar la piel.

Callos

¡Piensa en todos los saltos, caminatas y movimientos por los que pasan tus pies diariamente! Todo el movimiento que realizas puede causar que se formen callos en las áreas donde hay alta presión en tus pies. Las callosidades ocurren más a menudo y se acumulan más rápido en los pies de las personas con diabetes. Las callosidades pueden llegar a ser muy gruesas, a agrietarse y a convertirse en llagas abiertas si no se recortan. Deja que los profesionales se encarguen de tus callos. No trates de recortarte los callos por tu cuenta, o podrías causarte una úlcera o una infección.

Invierte en una piedra pómez y ùsala todos los días en tus pies para mantener los callos bajo control. Lleva la piedra pómez al baño o la ducha y termina tu rutina de baño con una crema humectante.

Úlceras en los pies

¡Oh no, úlceras! Las úlceras ocurren con más frecuencia en la bola del pie o en la parte inferior del dedo gordo del pie. También se pueden formar en los lados del pie debido al uso de zapatos mal ajustados. Aunque algunas úlceras no causan ningún dolor, asegúrate de que tu proveedor de atención médica revise cada úlcera de inmediato. Si evitas el tratamiento, las úlceras pueden provocar infecciones graves.

Tu médico te informará cuál es el mejor tratamiento para la úlcera, así que escucha sus instrucciones para asegurarte de que la úlcera no se descontrole. Darles mantenimiento a tus pies es muy importante cuando tienes una úlcera para evitar más daños.

¡La clave para evitar cualquier complicación adicional con úlceras es controlar tus niveles de azúcar en la sangre! Mantén tus niveles en el rango óptimo. Los altos niveles de glucosa en la sangre hacen que sea difícil para tu cuerpo luchar contra una infección.

Mala circulación

La mala circulación (flujo sanguíneo) puede hacer que tus pies tengan menos capacidad de combatir infecciones y de sanar. La diabetes causa que los vasos sanguíneos de los pies y las piernas se estrechen y se endurezcan.

PUEDES controlar algunas de las cosas que causan un flujo sanguíneo deficiente:

  • ¡No fumes! Fumar hace que las arterias se endurezcan más rápidamente. Afecta a los vasos sanguíneos pequeños, causa disminución del flujo sanguíneo a los pies y hace que las heridas se curen lentamente. También aumenta tus posibilidades de desarrollar claudicación intermitente (dolor resultante de la falta de suministro de sangre y ocurre durante el ejercicio).
  • Mantén tu presión arterial y tu colesterol bajo control
  • Si tus pies están fríos, la mejor manera de ayudarlos es usar calcetines calientes, sólo asegúrate de que la banda no esté demasiado apretada. El agua caliente y las almohadillas de calefacción podrían causar quemaduras si tus pies no pueden sentir el dolor.
  • ¡Haz ejercicio! El ejercicio estimula el flujo sanguíneo en las piernas y los pies. Toma un buen par de zapatos que sea cómodo y ponte en movimiento.

Amputación

Si no haces caso de los riesgos mencionados anteriormente para los problemas de los pies en las personas con diabetes, la amputación podría ser tu último recurso. Las personas con diabetes son mucho más propensas a que les amputen un pie o una pierna que otras personas.

Muchas personas con diabetes tienen enfermedad arterial periférica, lo que reduce el flujo sanguíneo a los pies. Otro factor común es la enfermedad de los nervios, que reduce la sensación. Ambos problemas facilitan la aparición de infecciones y pueden provocar una amputación.

La buena noticia es que la mayoría de las amputaciones se pueden prevenir con cuidado regular y calzado adecuado.

Recuerda

Sólo tienes un par de pies. Son una parte muy importante de tu cuerpo, ¡así que dales el cuida que se merecen! Sé consciente de cualquier cambio en tus pies y asegúrate de ver a tu proveedor de atención médica si tienes alguna pregunta o inquietud.


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