LO QUE ME HACE UNA CORREDORA

12/20/17
ESCRITO POR: MAGGIE ERICSON

Nota del editor: Maggie es parte del equipo Beyond Type Run, patrocinado por Medtronic. Ella estará participando en el maratón de TCS en la Ciudad de Nueva York del 2017.

Correr es difícil. Creo que la mayoría de la gente estaría de acuerdo con eso. Duele, es incómodo, y si eres como yo, se suda mucho. A veces hace que se te caigan las uñas de los pies, te obliga a lavar tu ropa más de lo que quieres, tienes que levantarte temprano hasta en los fines de semana, tienes que correr cuando estás cansado, toma mucho tiempo, y toma todas tus energías. 26.2 millas (42 km) es un largo camino. A pesar de todas estas cosas, no puedo pensar en una razón lo suficientemente buena para no correr el maratón de la ciudad de Nueva York.

Mucha gente habla de cómo el hecho de correr es liberador porque cuando corren pueden dejar todo atrás. No tienen que pensar en nada más que correr y respirar. Mi experiencia es diferente Cuando tenía seis años, me diagnosticaron diabetes tipo 1. Cuando corro, estoy constantemente pensando en cómo me siento, si mi nivel de azúcar en la sangre está subiendo o bajando, cómo voy a tener que ajustar mi índice basal, cuántos geles o gominolas necesito consumir, con qué frecuencia debería estar comiéndolos, cómo voy a llevar todo conmigo, dónde voy a llenar mi botella de agua, cómo comer cuando mi nivel de azúcar en la sangre está alto mientras estoy corriendo, si el nivel se va a ir en picada en mi última milla, si es necesario detenerme o si puedo seguir. Mi mente corre tan rápido como mi cuerpo. Se siente como si fuera lo opuesto a liberador. Cuando corro no puedo cerrar mi mente o dejar atrás todo lo que hay en ella. Sin embargo, de vez en cuando me pierdo en las millas. Me pierdo en el martilleo del pavimento. Por un minuto, no siento el peso de todas las cosas que cargo, solo voy corriendo y respirando.

“Correr es divertido”, dicen. Aunque suene loco, ¡estoy de acuerdo! En los últimos ocho meses, he corrido casi 600 millas. Cada milla me ha enseñado mucho sobre correr y mucho más sobre mí.

Durante el primer mes, corrí dos o tres millas a la vez. Mi ritmo era decente y mis piernas estaban doloridas. Entonces, comencé a aumentar la cantidad de millas. Primero cinco millas, luego seis, y luego siete y media. Después de alcanzar cada uno de esos hitos, me sentí imparable, como si hubiera logrado lo inimaginable.

Pensé que la sensación me cansaría, pero todavía no ha pasado. Tres meses después de empezar a correr, realicé mi primer recorrido de 10 millas (16 km). Cuatro meses después, corrí un medio maratón. Seis meses después, corrí un segundo. Mis carreras largas ahora eran de 15, 18 y 20 millas. En algún momento en el camino, entre todas las carreras largas, nuevos pares de zapatos y músculos doloridos, me convertí en corredora.

Correr con diabetes tipo 1 es difícil, y también lo es la preparación para asegurarme de comenzar con un nivel constante de azúcar en la sangre y empacar suficientes geles para que duren por varios días. El proceso puede ser una prueba mental y física cuando me siento mareada y tengo que detenerme.

El asunto de correr es que todos atan sus zapatos con sus propios dedos, y resulta que los míos están llenos de callos. Eso no quiere decir que todos los demás no tengan su

 propia historia, sus propios momentos difíciles, sus propias cosas que cargar. Correr con diabetes tipo 1 me convierte en una corredora.

Me di cuenta de que ser capaz de correr una milla a cierto ritmo o mantenerlo a cierta distancia no me convierte en una corredora. Tener que detenerme y bajar la velocidad cuando mi nivel de azúcar en la sangre está bajo o tomar mucha más cantidad de agua que cualquier otro corredor porque mi nivel de azúcar en la sangre está alto no me hace que sea menos corredora.

Cada milla tiene su propia lucha. A veces, cada paso es difícil. Cada vez que enfrento un momento difícil y me pregunto cómo puedo recorrer otra milla, trato de recordarme mis opciones. Puedo esforzarme para seguir o puedo elegir renunciar. Renunciar nunca me atrae. La sensación de terminar algo retador es, para mí, la mejor sensación que hay.

Correr es más que la incomodidad. Correr es más que las millas. Correr se trata de algo más que yo misma. Sé que correr el maratón va a ser difícil. Me va a doler y voy a luchar en algún momento. Debido a que ya sé que esas cosas son inevitables y que esos momentos difíciles van a ser abundantes, voy a centrarme en hacer lo que mejor sé hacer: poner la cabeza hacia abajo, empujar a través de la pared, y llevarme a mí misma a través de la línea de meta porque definitivamente cada momento difícil vale la pena.

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Lee más acerca de Beyond Type Run en el maratón de TCS en la Ciudad de Nueva York del 2017.

 

MAGGIE ERICSON

Maggie es estudiante universitaria y atleta que fue diagnosticada con diabetes tipo 1 en 2003 a la edad de seis años. Ella ha sido una nadadora competitiva por 11 años y está estudiando educación para primaria. Cuando no está nadando o estudiando, ¡Maggie está entrenando para su primer maratón con Beyond Type Run!