Lo que Me Hubiera Gustado Saber: Bombas de Insulina

 

Usar una microinfusora de insulina ha sido una de las experiencias más sorprendentes de mi vida. Algo que nunca imaginé que sucedería y que no voy a negarles, me generaba mucho nerviosismo. Desde que mi cerebro descubrió, comprendió y asimiló lo que era una microinfusora de insulina, me pareció la idea más maravillosa de todos los tiempos. Dejar de recibir múltiples inyecciones y que un aparatito hiciera por mí muchos de los cálculos que yo hacía de manera rústica, con mi pobre cerebro desordenado, era la idea más maravillosa de todos los tiempos, aunque en ese momento era un sueño muy lejano.

Tiempo después, tuve la oportunidad de obtener una microinfusora gracias a un ángel que, al igual que yo, vive con diabetes. Nunca había visto actos tan llenos de empatía como en la comunidad de diabetes. Nunca. Es una de las cosas que siempre hacen mantener mi fe en la humanidad y que intente siempre devolver lo mucho que se me ha dado, toda la bondad, amistad y cariño que mis ojos han podido presenciar. Ahora, tenía en mis manos uno de las tecnologías para la diabetes más increíbles y útiles que he podido utilizar. Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas. Hoy te voy a contar todo lo que me hubiera gustado saber, desde los detalles más escandalosos hasta los más mínimos.

Un dolor en mi bolsillo

Es el tema más espantoso e incómodo, pero hay que hablar de ello: usar una microinfusora de insulina es un golpe económico fortísimo. Contar con ella viene acompañado de poder costear lo que representa utilizarla. Comprar los insumos y sensores (aunque sé que es posible usarla sin necesidad de un sensor) considero que el uso de éste saca más provecho a su funcionamiento. Así que desembolsar dinero constantemente para poder mantenerla puede ser una de las grandes limitantes para usarla; y aunque es algo que ya sabía, me hubiera encantado saber que además de generar una preocupación considerable en torno a lo económico, también aprieta otros gastos en mi vida.

Volver a aprender

Todas las diabetes cambian. Muchos factores a lo largo de la vida pueden generar que nuestros requerimientos de insulina cambien y nuestros niveles de glucosa fluctúen de maneras extrañas. En la diabetes hay que ser observadores de manera continua, saber adaptarnos. Pues bien, usar una microinfusora de insulina representa volver a aprender. Aprender cómo va a enviar insulina, sus funciones, analizar qué comportamiento tiene tu glucosa durante el día y aprender a tomar decisiones mucho más exactas y detalladas, obviamente, con ayuda médica. Me hubiera gustado saber que puede llegar a ser un poco frustrante no saber cómo controlar el ejercicio, consumir algunos alimentos, o qué hacer para que tu glucosa suba o baje. Me hubiera encantado saber que me sentiría tan poco hábil en el cuidado de mi diabetes como cuando fui recién diagnosticada. Todo se resume a lo siguiente: es una curva de aprendizaje, sólo que llena de subidas y bajadas de glucosa.

¿Y esto dónde lo pongo?

Esta es la sección de las preguntas que parecen obvias pero no lo son. Me hubiera gustado saber que es muy fácil hacer cualquier cosa. Que con el tiempo todo se vuelve rutinario y que somos increíblemente adaptables. Mi mayor miedo era saber qué haría con ella al bañarme o incluso al tener intimidad. Mi consejo es: revisa tu glucosa, ponla a un lado y haz lo que tengas que hacer.

Adaptarse… suena a discurso motivacional, pero así es, todo esto se trata de adaptarse.

No es perfecta

Claro que es un gran aliado, claro que es un recurso increíble pero NO ES PERFECTA, aún tienes que tener un PLAN B por si no funciona, por si no puedes seguir utilizándola. No es un recurso definitivo y a veces tendrás que “ayudarle” usando insulina por fuera. A veces se doblan las cánulas, aparecen burbujas en el tubo o sorpresivamente darás con algún nervio con la cánula y tu tubo se volverá rosa. Las primeras semanas tu glucosa se volverá loca y necesitarás continuamente que tu médico modifique los patrones de la microinfusora, incluso mucho tiempo después si tienes alguna variación en tu glucosa, tendrás que modificar cosas. Me hubiera encantado saber que no es todo miel sobre hojuelas y que es una curva de aprendizaje constante.

No permitas lo que otros digan te afecte

Este puede ser un consejo de vida, pero hoy te va a servir por si quieres usar una microinfusora y no quieres, como yo, angustiarte mientras te adaptas a los puntos de arriba. No permitas que alguien te haga sentir extraño por decirte que llevas un aparato médico a todas partes. No permitas que alguien te haga sentir culpable porque gracias a muchos sacrificios, estás teniendo el privilegio de usarla.

No permitas nunca que te hagan sentir menos por usar tecnología. No dejes que ellos crean que gracias al uso de la tecnología eres fuerte, eres fuerte porque has logrado llevar una relación sana con tu diabetes.

Soy Karime, tengo 27 años y vivo con diabetes tipo 1 desde hace 12 años. Soy egresada de la licenciatura Lengua y Literatura Hispánica por la UNAM. Soy mamá de un maravilloso ser humano y de dos hijas perrunas. Mi diabetes me ha llevado a informarme y reconocerme. Creo firmemente en que las experiencias de las personas nos nutren y enriquecen, es por eso que comencé a escribir mi historia, para devolver un poco de aquello que aprendí leyendo y escuchando de aquellos que, como yo, también viven sus diabetes. Mis redes: Instragram: @t1d_karmoncada / @sindosdeazucar Mi blog: sindosdeazucar.com Mi página de Fb: https://www.facebook.com/sindozdeazucar/