Manual de Supervivencia de Una Adolescente con DT1 y Burnout


 

 

 

La apertura cliché de cualquier blog relacionado con diabetes empieza así  “el 2 de octubre de 2002 a la edad de cuatro años mi vida cambió para siempre. Fui trágicamente diagnosticada con diabetes tipo 1.” Te voy a ahorrar todas esas cosas aburridas y exageradas, pero sí,  sorprendentemente o no, tengo diabetes tipo 1. He vivido con esta enfermedad por más de 12 años y aún cometo errores.

Como fui diagnosticada a una edad tan temprana (cuatro) no conozco nada más que estar todo el tiempo preocupada por mi azúcar. Cuando era niña simplemente asumí que todos tenían que lidiar con diabetes, que era parte de la vida diaria y simplemente algo con lo que teníamos que lidiar.

Avanzando rápidamente unos años hasta llegar a la escuela intermedia mi forma de pensar cambió drásticamente. No me molestaba tener diabetes, estaba furiosa. El pensamiento usual “¿por qué yo?” ocurría al menos dos veces al día. Era completamente injusto que yo tuviera que lidiar con la diabetes mientras que las mayores preocupaciones de mis amigos eran cómo iban a llegar a casa el viernes después del juego de fútbol. Yo me preocupaba por no despertar la siguiente mañana debido a una convulsión.

Al momento de llegar a la escuela preparatoria, estaba harta de la diabetes.

Como cualquier otro adolescente quería encajar y ser parte de los grupos más populares. Como puedes imaginar, era muy diferente a mis amigos; ninguno de ellos tenía una bomba de insulina conectada a su cadera ni tenía que pinchar su dedo cada vez que comía. Quería tener novio, pero, ¿qué chico podría salir conmigo con todo este equipaje? Quería usar vestidos bonitos, pero no podía encontrar uno en donde pudiera esconder mi bomba de insulina. Quería descansar bien por la noche pero me despertaba para examinar mi azúcar cada noche. Para mí, la diabetes evitaba que fuera una persona normal. Pasé la etapa del enojo y llegó la etapa de la tristeza y decepción.

Decidí que la solución más lógica a mis problemas era ignorar la diabetes por completo. Dejé de revisar mi azúcar y colocaba el bolus al azar cuando sentía que mi azúcar subía. No lo intetes, y lo repito, no intentes hacer esto en casa. Mi hemoglobina A1c estaba por los cielos y estaba muy enferma, afortunadamente pude escapar de una cetoacidosis diabética (CAD). Una noche de diciembre estaba sola en mi habitación orando, estaba cansada de tener una glucosa alta y sentirme enferma 24/7. Creo que Dios contestó mis oraciones y me enseñó claramente dos caminos que podía tomar: 1. caer en una CAD y morir rápidamente o, 2. controlar mi diabetes y usarla para ayudar a otros. En ese momento supe que no podía dejar que la diabetes ganara, tenía que afrontarla con la cabeza en alto.

Reflexionando acerca de mi primer año en la universidad, me di cuenta que estaba en un estado profundo de síndrome de burnout por la diabetes, cuando uno se cansa de la atención interminable que la diabetes requiere.

Luego de hacer varios amigos adolescentes que también padecían de diabetes tipo 1 a través de mi grupo social en Type one Teens (página web en donde adolescentes con diabetes tipo 1 se conocen) aprendí que es imposible vivir la adolescencia  sin sentirte completamente agotado por la diabetes. Al ser adolescente tú quieres ser independiente, pero la atención en el cuidado de la diabetes es demasiado extenuante como para ser manejada por una joven adolescente. Cualquier adolescente, con diabetes o no, de por sí se siente abrumado al empezar la preparatoria, hacer amigos, esforzarse en la escuela, buscar universidad, etc. Agrégale a todo esto la diabetes y es una cosa más que cae al fondo de la lista de prioridades.

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Comparto mi dura experiencia con la diabetes por dos razones: la primera, algunos de ustedes, los lectores, probablemente hayan experimentado lo que yo experimenté. Si es así, lo siento mucho, debes saber que no estás solo, la diabetes apesta, pero hay muchos de nosotros  que estamos pasando por eso y podemos ayudarnos mutuamente. Segundo, las cosas mejoran. Pasé por esta horrible fase de padecer el síndrome de burnout por la diabetes y ahora puedo controlar mejor mi diabetes y soy una persona más empática.

Para salir de este agotamiento seguí los siguientes pasos. Nueve de diez personas con diabetes pasarán por una etapa del burnout por la diabetes tarde o temprano. Confía en mí, estarás bien. No dejes que la diabetes gane, toma el control y patea a la diabetes en el trasero.

Manual de supervivencia de una adolescente con diabetes Tipo 1

  1.   Fija metas diarias.
  2.   Algo pequeño y que puedas cumplir, ejemplo: “hoy me colocaré el bolus en cada comida.”
  3.   No fijes metas mensuales, con la diabetes todo puede cambiar rápidamente.
  4.   “Nadie es perfecto”
  5.    No te desanimes, cometerás errores.
  6.    Si olvidas utilizar el bolus en una comida, el mundo no se va a caer en pedazos.
  7.    No te estanques en errores del pasado y sigue adelante.
  8.    Educa a tus amigos.
  9.    Vuélvete tú misma una partidaria.
  10.    ¡Encuentra a un amigo que te apoye!
  11.    Mantente positivo
  12.    Sigue sitios alentadores como lo es Beyond Type 1

ESCRITO POR Hadley George, PUBLICADO 07/30/16, UPDATED 05/20/19

Hadley es estudiante de último año en la preparatoria Mariemont y fue diagnosticada con diabetes tipo 1 a la edad de cuatro años. Ella no deja que la diabetes la defina, es la capitana de las porristas, presidenta unificada por Uganda, miembro del consejo de liderazgo. La diabetes no siempre fue sencilla para Hadley. Luego de un período de negación y casi llegar a tener CAD Hadley decidió que era momento de dejar que la diabetes controlara su vida. Fundó Type One Teens, un grupo social para adolescentes que padecen diabetes tipo 1, se reúnen mensualmente y conocen a otros adolescentes que enfrentan retos similares. www.typeoneteens.com