¿POR QUÉ AMO EL CAMPAMENTO DE LA DIABETES?

7/31/15
ESCRITO POR: KIP NILSSON, 9 AÑOS

Una de las cosas que más me gusta del Campamento de la Diabetes es que no me tengo que sentir avergonzado por mi condición con  otros niños en el campamento, o cohibido por llevar una bomba de insulina. En todos los otros campamentos de verano a los que voy, nadie sabe qué es mi bomba de insulina y los otros niños se mantienen haciéndome preguntas sobre ella. Me gusta explicar la diabetes a la gente para que aprendan (y no que lo haga otra persona). Pero algunas veces se vuelve algo molesto. Además, la gente se queda mirando a mi bomba y tratan de tocarla porque se parece a un teléfono celular. Tengo nueve años  y tengo diabetes desde que tenía dos. Yo siempre soy el niño con diabetes o con una bomba de insulina en el grupo. En el Campamento de la Diabetes, todos saben lo que se siente tener diabetes y todos se apoyan el uno al otro. Me hace sentir bien tener cerca a otras personas que saben cómo se siente la diabetes.

Este verano estaba regresando de acampar, pero no conocía a nadie de los que irían. En secreto yo sabía que iba a tener un buen tiempo pero me sentía un poco tímido al principio. Hice cuatro verdaderamente buenos nuevos amigos en el campamento: William, Loan, Steven y Juan. Todos estuvimos en la misma área para dormir, y yo supe inmediatamente que seríamos amigos, porque cuatro niños de tu misma edad tiene que ser algo bueno. Tuve una guerra de empujones con el dedo con William, aprendí a usar el Yoyo con Logan, dijimos insultos con Steven y jugamos kickball con Juan. También nos ayudamos el uno al otro con cosas de la diabetes. Cuando a William le estaban cambiando su equipo, él estaba molesto. Yo lo hice sentir mejor cuando hice el baile buguie para que se riera. Logan me ayudó animándome al decirme chistes después de que mi medidor continuo de glucosa se insertara. Esa aguja siempre duele.

Me gusta probar nuevas cosas en el campamento. Intenté hacer tiro con arco por primera vez allí. Este año le di a una botella de agua y a tres globos. Y después de dos años, finalmente salté en medio del lago oscuro, sólo para descubrir que tenía dos pies de profundidad. Podía pararme en medio de él porque los niveles de agua estaban bajos.

También intenté nuevas cosas para la diabetes, como colocarme mi medidor continuo de glucosa y mi bomba de insulina en el brazo. Descubrí que el equipo de mi bomba se estira cuando me siento en la mesa para cambiar mi ropa, así que lo hice a la manera antigua. Pero mi medidor continuo de glucosa se ve más preciso y se siente mejor de lo que se sentía en mi trasero.

Jugamos muchos juegos y deportes divertidos en nuestros grupos de campamento este año. Mis favoritos fueron el kickball y el tiro con arco. Todos los días revisamos nuestra azúcar en la sangre dos veces durante reuniones de grupos y los consejeros nos ayudaron a aprender a tomar alguna buena decisión para hacer que nuestros niveles de azúcar subieran o bajaran, dependiendo del caso Yo uso una bomba inteligente, así que practiqué darme bolus de insulina si estaba en un nivel alto. Les enseñaría a los consejeros los números que mi bomba recomendaba y ellos me dirían si ellos pensaban que era una buena idea. Luego yo podía poner un número y presionar el botón de Ingresar. Todos los consejeros estaban siempre tan dispuestos a apoyar acerca del número en el que estabas y cómo traerte de regreso al nivel normal. Mi consejera favorita era una chica llamada Taylor. Ella fue tan amable y sonreía bastante. Ella me mostró cómo funcionaba su bomba, porque era diferente a la mía.

Antes de ir al Campamento de la Diabetes tuve una gran oleada de pánico escénico. Pero desde el espectáculo de talentos del campamento, cuando vi a todo el mundo aplaudir y animar aún cuando cometí un error, ahora me gusta estar arriba del escenario. Este año fui el locutor principal en una comedia que a William se le ocurrió y toqué la trompeta.

Yo voy al Campamento de la Diabetes en el bosque. Hay árboles por todo alrededor del campamento y al menos tienen 100 años de edad y todo lo que ves son árboles gigantes. Nos dormimos debajo de las estrellas en la noche. Cuando vine al campamento este año, había un nido debajo de nuestra área con tres huevos azules en él, y cuando me fui, había un nido debajo de nuestra área con tres pequeños pájaros rosados en él. Espero que los pájaros estén allí el próximo año.


Nota del editor:

El campamento descrito en el campamento familiar Bearskin Meadow en California, trabaja a través de la  Diabetes Youth Foundation (fundación de diabetes juvenil).

KIP NILSSON, 9 AÑOS

Diagnosticado con diabetes tipo 1 a los 24 meses de edad mientras vivía en el sudeste de Asia, al entusiasta de campamentos, Kip, le encanta viajar para ver nuevos lugares. De hecho, él dio sus primeros pasos en un avión 747. Ahora que está en 4to grado, Kip compite en carreras de esquí y concursos de poesía. Y prefiere un saco de dormir que una cama. El planea ser un científico o un explorador cuando crezca.