¿Por qué apoyar la investigación en diabetes?

7/6/18

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Hace menos de cien años, la diabetes Tipo 1 era una enfermedad misteriosa y desalentadora. Los padres miraban cómo la salud de sus hijos se deterioraba rápidamente mientras esperaban su inevitable muerte prematura. A principios del siglo XX, los avances médicos, derivados de una intensa investigación, transformaron por completo el destino de las personas que viven con diabetes Tipo 1.

En 1889, al retirar y luego reemplazar el páncreas de un perro, los científicos descubrieron que el páncreas desempeñaba un papel importante en la prevención de la glucemia alta en la sangre, abriendo el camino para futuros avances diabéticos. Uno de estos avances importantes se produjo más de treinta años después en 1921 a 1922, cambiando radicalmente las vidas de miles: el descubrimiento y la purificación de la insulina animal. Si bien esta insulina aumentó en gran medida la esperanza de vida de las personas con diabetes, causaba reacciones alérgicas dolorosas en algunas de ellas debido a su origen exterior de cerdos y vacas. Sin embargo, en 1978, los investigadores descubrieron cómo crear insulina humana sintética a partir de la bacteria E. coli, permitiendo una mayor absorción de la insulina sin los efectos secundarios alérgicos.

Antes de la introducción de la jeringa desechable en 1956, y luego las plumas de insulina en la década de 1980, las agujas para inyecciones de insulina generalmente se afilaban en casa con una piedra de moler. Desde 1990, las plumas de insulina incluso pueden ser reemplazadas por una bomba de insulina externa, lo que permite más libertad y control para las personas con diabetes.

El primer trasplante exitoso de páncreas ocurrió en el Hospital de la Universidad de Minnesota en 1966. Los trasplantes de páncreas han proporcionado una opción que salva vidas para las personas con diabetes Tipo 1 con una salud extremadamente deficiente, y han seguido progresando en el refinamiento, con mejores técnicas de cirugía y el desarrollo de fármacos inmunosupresores mejorados.

Desafortunadamente, a pesar de los avances, las complicaciones a largo plazo de la diabetes Tipo 1 son numerosas. Sin embargo, las investigaciones han disminuido efectivamente su gravedad. En 1966, se desarrolló un tratamiento con láser que cambió la atención de la retinopatía diabética, una causa común de ceguera diabética. La prueba de A1c, desarrollada en 1976, evalúa el control general de la glucosa en la sangre en un lapso de tres meses, lo que muestra la eficacia del plan de tratamiento de una persona con diabetes.

Una persona con diabetes en la actualidad puede utilizar recursos y eso no hubiera sido posible sin una investigación científica. Los tratamientos médicos han pasado de seguir dietas de hambre a usar dispositivos compactos y portátiles que controlan, miden y llevan un registro de los niveles de glucosa en la sangre cada segundo del día.

La investigación diabética es relativamente joven pero avanza exponencialmente. La vida de una persona con diabetes diagnosticada en la última década y una persona con diabetes diagnosticada hace cincuenta años no se pueden comparar. Una cura significaría la liberación para las personas con diabetes de las inyecciones constantes, el monitoreo constante y la preocupación constante. Sin embargo, es completamente inalcanzable sin apoyo externo. La diabetes es una de las enfermedades más prevalentes en los Estados Unidos con una multitud de complicaciones costosas y potencialmente mortales.  Lamentablemente, las investigaciones de esta enfermedad siguen siendo unas de las menos financiadas por el gobierno nacional.

Para tener éxito, a fin de cambiar y salvar vidas, las investigaciones sobre la diabetes requieren financiación. Cuando alguien apoya a una organización que financia la investigación, se convierte en parte de un cambio positivo. El apoyo a las investigaciones científicas ya ha transformado el mundo en que vivimos: ya hemos curado muchas de las enfermedades devastadoras del siglo XX como la polio y la viruela. Sé parte de la profunda evolución científica que se está produciendo en el siglo XXI. Apoyar las investigaciones de la diabetes no solo financia a científicos y laboratorios, sino que también brinda esperanza a los millones de niños y adultos afectados por esta enfermedad crónica.

La prevalencia de la enfermedad versus la financiación

La diabetes solo recibe el 3 % del financiamiento total del NIH (Instituto Nacional de Salud, por sus siglas en inglés), en comparación con el cáncer (16 %) y el VIH/SIDA (9 %). Sin embargo, hay 29 millones de personas que viven con diabetes en los EE. UU., en comparación con 1.2 millones que viven con VIH/SIDA y 13.4 millones que viven con una experiencia actual o pasada con cáncer. Con estas estadísticas, el NIH gasta alrededor de $38 por año por persona con diabetes, $417 por persona con VIH/SIDA y $2,583 por persona con cáncer.

Complicaciones a corto plazo

Además de las complicaciones mayores a largo plazo, pueden ocurrir peligros inmediatos si una persona con diabetes Tipo 1 tiene niveles de glucosa en la sangre bajos o altos. Estos incluyen los siguientes:

  • Hipoglucemia severa: Los niveles extremadamente bajos de azúcar en la sangre pueden causar convulsiones, pérdida del conocimiento o la muerte. La muerte por niveles bajos de azúcar en la sangre no reconocidos al acostarse representa el 6 % de todas las muertes en personas con diabetes Tipo 1 menores de cuarenta años.
  • Cetoacidosis: Si alguien con diabetes Tipo 1 no recibe insulina, el cuerpo descompondrá la grasa para producir energía y liberará cetonas en el torrente sanguíneo. Cuando los niveles de cetonas aumentan demasiado, la cetoacidosis diabética (CAD) puede causar vómitos y deshidratación, e incluso puede causar que uno caiga en coma.

Complicaciones a largo plazo de la diabetes Tipo 1

Las personas con diabetes Tipo 1 pueden tener acceso a la insulina y a los monitores de glucosa en la sangre, pero dicho tratamiento aún no puede prevenir por completo las complicaciones futuras. Las complicaciones comunes incluyen:

  • Enfermedades de los ojos: La retinopatía diabética es la principal causa de ceguera en las personas con diabetes. El alto nivel de azúcar en la sangre daña los vasos sanguíneos en la parte posterior del ojo, lo que finalmente causa pérdida de la visión.
  • Enfermedad renal: Los niveles altos de azúcar en la sangre hacen que el sistema de filtración de los riñones trabaje de más. El filtro dañado permite que los productos de desecho se acumulen en la sangre y los riñones comienzan a fallar (enfermedad renal en etapa terminal).
  • Daño a los nervios: Los síntomas de la neuropatía diabética pueden ir desde el dolor hasta el entumecimiento completo en las piernas o los pies, lo que causa incapacidad grave.
  • Enfermedades cardíacas: Las personas con diabetes Tipo 1 tienen cuatro veces más riesgo de sufrir un ataque cardíaco.

Manejo diario de la diabetes Tipo 1

Para evitar riesgos de salud a corto y largo plazo, la diabetes Tipo 1 debe manejarse diligentemente. Las personas con diabetes Tipo 1 pueden tener un plan de tratamiento especializado, sin embargo, hay ciertas constantes para todas las personas con diabetes Tipo 1. La insulina se debe administrar después de cada comida y los niveles de glucosa en la sangre se deben medir varias veces al día. Se debe prestar especial atención a los alimentos que consume una persona con diabetes Tipo 1, para que su dosificación de insulina se calibre adecuadamente. Desde la infancia, estos procedimientos diarios intensivos se convierten en responsabilidades de todas las personas que manejan la diabetes Tipo 1.


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