Desarrollar la Práctica de Gratitud nos Ayuda a Aceptar nuestra Nueva Normalidad

 

 

Era un día de otoño como cualquier otro en su tercer año de bachillerato cuando mi hijo entró por la puerta trasera. Estaba actuando normalmente cuando se fue a la escuela esa mañana, pero no actuaba para nada normal cuando regresó a casa esa misma tarde.

Fatigado y pálido, dejó caer su mochila en el piso de la cocina, subió las escaleras y simplemente dijo que necesitaba tomar una siesta. Cuando salió del capullo que es su dormitorio tres horas después, se había producido una verdadera metamorfosis. Salió con un letargo encima como si fuera una pesada manta de plomo. En los siguientes días y semanas, apenas podía levantarse de la cama. Mientras sus ausencias escolares se acumulaban como muchas hojas de otoño caídas, y un buen día significaba pasar solo unas pocas horas en la escuela, vimos su crucial tercer año disolverse como copos de nieve bajo el sol de la tarde.

Diagnóstico

Después de lo que pareció una eternidad, pero en realidad solo fueron seis semanas, a mi hijo le diagnosticaron POTS (síndrome de taquicardia postural ortoestática, por sus siglas en inglés) un trastorno del sistema nervioso autónomo. Esta afección, en la que la sangre que se bombea desde el corazón no puede contrarrestar la gravedad para regresar al corazón y al cerebro, lo que da como resultado un estado casi constante de taquicardia, duró cerca de dieciocho meses variando en intensidad. Los médicos nunca pudieron indicar de manera concluyente si su diabetes Tipo 1 contribuyó o no a la aparición del POTS, pero siempre tendré mis sospechas persistentes de que tuvo alguna relación.

Cuando a mi hijo le diagnosticaron diabetes Tipo 1 a los cinco años, tuve problemas para aceptar nuestra nueva normalidad. Yo estaba enojada. Después de todo, la enfermedad le había quitado la vida a mi hermano cuando solo tenía ocho años, y también ha afectado a mi hermana mayor durante casi cincuenta años. Comprendía lo suficiente sobre la enfermedad como para saber que le tenía miedo y estaba enojada porque una vez más había invadido nuestras vidas.

Y así, me resistía a aceptar que la diabetes Tipo 1 era nuestra nueva realidad. Cuando la aceptación se fue, la ira, el miedo y el control estaban demasiado dispuestos a entrar.

Sin embargo, cuando a mi hijo le diagnosticaron POTS, yo tenía suficiente experiencia en el manejo de su diabetes Tipo 1 para saber que, por más que lo intentara, no tenía el control. Y eso en realidad fue una bendición. No intenté controlar el POTS, así que no me resistí a la aceptación.

Tomar las cosas día a día

Elegí en cambio notar y saborear los regalos que cada día me ofrecía, y practicar la gratitud de esa manera tan simple le trajo una gran libertad a mi alma.

Comencé a notar los regalos pequeños: la amabilidad de un amigo, la comprensión de un maestro o un administrador de la escuela, la alegría que experimenta mi hijo cuando toca la guitarra o la bendición de un día en que se sintió más fuerte, aunque solo fuera por unas pocas horas. Practiqué notar estos regalos y luego saborearlos como gotas de miel en la lengua reseca de un peregrino hambriento y cansado.

Cuando a mi hijo le diagnosticaron diabetes Tipo 1, no podía saborear ningún regalo porque mis ojos estaban tan nublados que ni siquiera lograba notarlos. Aunque haya experimentado bondad, compasión y amor, no reconocía que eran regalos. El único regalo que deseaba era despertar de la pesadilla y descubrir que mi hijo no tenía diabetes Tipo 1.

Aceptación y paz

Mientras nos neguemos a aceptar nuestra nueva normalidad, no podremos encontrar la paz. Pero ¿cómo comenzamos a aceptar una condición médica que sabemos que es muy difícil para nuestro hijo y para nosotros? Si la gratitud es un elemento fundamental para la aceptación, ¿cómo podemos comenzar a practicarla cuando nuestros corazones se resisten mucho a ella?

Cuando hay mucha resistencia, no podremos simplemente lanzarnos de lleno a la práctica de notar los regalos. Los días en los que nos sentimos abrumados por los rigores de manejar la diabetes Tipo 1, ya sea de nuestro hijo o el nuestro, necesitamos un poco de ayuda para ser agradecidos. Me he beneficiado de una práctica sensorial de quietud de cinco a diez minutos a la que el sacerdote anglicano Summer Joy Gross se refiere como una “vía de acceso a la gratitud”.

La práctica es simple pero efectiva. Ve a un lugar tranquilo, con un mínimo de distracciones a tu alrededor para que puedas estar quieto. Tómate un minuto para cada uno de los cinco sentidos: el tacto, el oído, la vista, el olfato, el gusto, solo para notar las cosas. Sin juzgar, cuestionar ni atribuir significado, simplemente recibe lo que notes. Darnos cuenta de lo que perciben nuestros sentidos profundiza nuestra capacidad para experimentar el presente, y mientras estemos comprometidos con el presente, podemos dejar de lado los “por qué” del pasado y los “y si” del futuro.

En este lugar de mayor quietud y conciencia, nos despertamos para notar los regalos que nos rodean. Involucrar nuestros sentidos en el presente abre una puerta a la paz y la gratitud. Cruza esa puerta y tómate dos minutos de gratitud.

Comenzar a practicar la quietud intermitente para notar nuestras percepciones sensoriales silencia nuestras mentes del parloteo incesante que nos recuerda todo lo que no es como debería ser, y nos lleva a un lugar donde notar nuestros regalos que podemos saborear.

Sin importar dónde te encuentres en tu travesía con la diabetes Tipo 1, algunos días son especialmente retadores, lo que hace que sea difícil notar cualquier regalo, y mucho menos saborearlo. Incluso en los días más difíciles de vivir con diabetes Tipo 1 hay innumerables milagros a nuestro alrededor esperando que los tomemos en nuestros brazos. Despertar nuestros sentidos más plenamente a todo lo que está aquí en este momento nos ayudará a practicar el espíritu de Acción de Gracias no solo durante el mes de noviembre, sino durante todo el año.


 

Dos capítulos anticipados gratuitos del próximo libro de Bonnie Chronic Hope (Esperanza Crónica) están disponibles en http://www.bonnieoneil.com/chronic-hope-book/.

Bonnie O'Neil es madre y hermana de tres miembros de su familia con diabetes Tipo 1. Su nuevo libro, Chronic Hope: Raising a Child with Chronic Illness with Grace, Courage and Love (Esperanza Crónica: Criando a un Niño que Tiene una Enfermedad Crónica con Gracia, Valentía y Amor) se lanzará en abril de 2021 y ya está disponible para preordenar en Amazon y Barnes & Noble. A través de la narrativa y la reflexión, su libro narra una historia de esperanza en medio de los retos de criar a un niño con diabetes Tipo 1. Como regalo para nuestros lectores de Beyond Type 1, Bonnie ha preparado dos capítulos avanzados gratuitos de Chronic Hope en formato de libro electrónico, que están disponibles en www.bonnieoneil.com.