Preocupación y la comida. Presente en la vida con diabetes.

5/13/20
ESCRITO POR: Eugenia Araiza

 

 

La diabetes requiere un control y manejo diario de porciones, tipo y calidad de alimentos, estas situaciones tienen un gran efecto en la forma de ver la alimentación además de la nutrición per se y el efecto de los alimentos en los niveles de glucosa en sangre.

Cuando vivimos con diabetes la alimentación toma una gran parte de nuestro día a día y nos hace ver la comida de una forma distinta. Estamos constantemente haciendo evaluaciones sobre qué comer, cuánto comer, qué y en qué momento comer de acuerdo a nuestras actividades y, además, tiene un efecto diferente en nuestro peso que antes de tener diabetes.

Trastorno poco conocido

Existe un trastorno de alimentación menos conocido y documentado que hasta hace poco formó parte del DSM-5 (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, publicado por la American Psychiatric Association) llamado diabulimia. En el DSM-5 se clasificó la omisión de insulina como un comportamiento de purga por lo que es considerado como bulimia nerviosa si la persona tiene atracones y luego limita la aplicación de insulina. Puede ser diagnosticado como un trastorno de purga si la persona come normalmente y restringe la insulina o bien, como anorexia nerviosa si la persona restringe severamente tanto la comida como la insulina. La diabulimia también se puede diagnosticar como otro trastorno específico de alimentación.

La diabulimia es un trastorno que combina la diabetes con la presencia de atracones seguidos de comportamientos compensatorios como la omisión o reducción de dosis de insulina. Uno de estos actos que pretende compensar la ingesta excesiva de comida es la modificación y/o restricción de las dosis de insulina. En este sentido, un estudio internacional reveló que 31 por ciento de las mujeres consultadas manifestó haber disminuido intencionalmente y sin consultar al médico, sus dosis de la insulina.  

Preocupación y la comida. Presente en la vida con diabetes.

Y es que la preocupación por la comida puede estar presente en todos los eventos diarios de las personas con diabetes causando cambios importantes en su convivencia y relaciones sociales. El alimento puede convertirse en el principal enemigo de adolescente con diabetes o en la principal razón de conflicto con los papás. La presencia de un trastorno de conducta de la alimentación cuando se vive con diabetes tipo 1 es más frecuente que en la población general: las adolescentes con diabetes tienen un riesgo más de dos veces mayor de desarrollar trastornos de la alimentación que las jóvenes sin diabetes.  

Razones y causas

Una de las principales razones para que se presente la diabulimia es la ganancia de peso durante la adolescencia y la juventud en personas con diabetes. Diversos estudios muestran que las adolescentes con diabetes tipo 1 son significativamente más pesadas que aquellas sin diabetes debido a la administración de insulina, especialmente en terapias intensivas en las que puede encontrarse una dosis mayor de la necesaria. 

Cabe recordar que la insulina es lipogénica, es decir, que ayuda a la producción de grasa, Lo que también ocurre en la adolescencia es que puede presentarse resistencia a la insulina por lo que se hacen necesarias mayores cantidades de insulina generando un círculo vicioso. Esto no quiere decir que las adolescentes con diabetes deben tener sobrepeso; más bien nos habla de la importancia de una alimentación balanceada y la promoción del ejercicio para buscar el equilibrio entre lo que se come y lo que se gasta. Otro factor importante que puede desencadenar la presencia de bulimia es la constante preocupación por el peso, un factor de por si importante en la adolescencia.   

 Parte del cuidado de quien vive con diabetes tipo 1 es el conocer la relación de los alimentos con las cantidades de insulina que debe inyectarse, este conocimiento es necesario para el adecuado manejo de la diabetes y su autocuidado diario. Sin embargo, las personas con bulimia o de la alimentación identificados utilizan esta información para realizar frecuentes reducciones de sus dosis de insulina con el fin de perder peso. 

Consecuencias de estas modificaciones

Esta modificación no deseada por los médicos en el tratamiento de la diabetes es la causa de elevaciones, aparentemente inexplicables de los niveles de glucosa así como de los niveles de hemoglobina glucosilada, disminución del tiempo en rango así como de  múltiples ingresos a urgencias. Es importante, además, estar alerta ante una preocupación extrema por el peso, ejercicio extenuante, episodios recurrentes (y aparentemente inexplicables) de elevaciones o bajas drásticas de glucosa en sangre, planes de comida anormalmente bajos en calorías, y repetidos casos de cetoacidosis. Otras observaciones marcan indicadores de diabulimia como la renuncia a ir al médico en el periodo recomendado así como el rechazo al monitoreo de niveles de glucosa en sangre y el seguimiento de estas mediciones en un libro de registro o bitácora.  

La coexistencia de diabetes y bulimia complica el manejo de ambas situaciones de salud, pero el problema no se queda ahí. Investigaciones reportan que 46 por ciento de las mujeres con complicaciones microvasculares causadas por la diabetes manifestaron haber hecho mal uso de sus dosis de insulina.  

La diabulimia incrementa la aparición temprana de complicaciones neurovasculares y el riesgo de muerte prematura. Realmente quien cree que estas acciones son un buen método para comer alimentos con alto contenido calórico sin engordar están poniendo en riesgo su vida. 

¿Cuáles son los signos y síntomas de advertencia de diabulimia?

Signos y síntomas emocionales y conductuales.

  • Descuido creciente del manejo de la diabetes.
  • Secreto sobre el cómo maneja su diabetes.
  • Evitar citas relacionadas con la diabetes con médico, nutriólogo o algún especialista.
  • Miedo a tener niveles bajos de azúcar en la sangre.
  • Temor a que “la insulina engorda”
  • Incremento o disminución extrema de la dieta.
  • Ansiedad extrema por la imagen corporal.
  • Restringir ciertos alimentos o grupos de alimentos para reducir las dosis de insulina.
  • Evita comer en familia o en público.
  • Se siente incomoda al inyectarse frente a otros, prefiere evitarlo.
  • Reglas sobre su alimentación demasiado estrictas.
  • Preocupación por la comida, el peso y calorías.
  • Ejercicio excesivo y de forma rígida.
  • Hay alteración en la forma de dormir, durmiendo más o menos de lo que se acostumbraba.
  • Evita actividades con amigos o familia.
  • Presenta depresión o ansiedad.
  • Recetas de medicamentos no surtidas o la insulina “rinde más” que anteriormente.

Signos y síntomas físicos.

  • A1c de 9.0 o superior de forma continua.
  • A1c que no coinciden con las lecturas del medidor (modifica el registro de las glucosas).
  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Episodios constantes de náuseas y vómitos.
  • Sed persistente y micción frecuente.
  • Múltiples episodios cetoacidosis o cerca de ella.
  • Bajo en sodio y potasio.
  • Infecciones frecuentes de orina.
  • Menstruación irregular o ausencia de esta.
  • Deterioro de la vista o visión borrosa.
  • Fatiga.
  • Cabello y piel seca.

Fundamental tomar acciones tempranas. 

La omisión de insulina o manipulación de dosis ofrece una forma única de compensación para aquellos con diabetes tipo I y esta manipulación de cantidades de insulina puede ser de una o de varias dosis, incluso estar un día entero sin inyectarse insulina. Hay que aclarar que no se trata de pacientes que no conozcan el peligro de esta conducta, generalmente son adolescentes que conocen muy bien la diabetes y saben cómo manejarla por lo que en su mayoría reconocen el riesgo en su magnitud real, este elemento puede hacer que el trastorno diabulímico sea fácil de ocultar en sus primeras etapas. Por esta razón, el médico, el nutriólogo y el educador en diabetes pueden y deben identificar rasgos que caracterizan esta problemática desde el primer contacto con el paciente. La consulta en nutrición es una buena oportunidad para detectar algunas acciones y actitudes de quien vive con diabetes que indiquen riesgo de diabulimia. Ante la sospecha de su presencia, los profesionales de la salud y los familiares deberán buscar el apoyo de un especialista en salud mental que se integre al equipo al cuidado del paciente con diabetes.

Referencias consultadas:  

  • GARCÍA, José Manuel y Pedro Olvera, Anorexia y Bulimia: Presentación Clínica de los Trastornos de la Conducta Alimentaria, Madrid, Ed. Díaz de Santos, 2003, 51 – 62 pp. 
  • CARRILLO, Verónica, Anorexia Nerviosa: Medios de Comunicación y Moda, Barcelona, Ed. Ariel, 2003, 257 – 268 pp. 
  • FRANZESE, Albert, “Comorbidity of Type I Diabetes and Anorexia Nervosa in a 6 year old Girl”, Diabetes Care, Estados Unidos, año XXV, num. 6, 2002, pp. 800 – 801 
  • NIELSEN, Susan, “Mortality in Concurrent Type I Diabetes and Anorexia nervosa”, Diabetes Care, Estados Unidos, año XXV, num. 2, pp. 309 – 312 
  • MELTZER, Lisa, “Disordered Eating, Body Mass and Glycemic Control in Adolescents With Type I Diabetes”, Diabetes Care, Estados Unidos, año XXIV, num. 3, pp. 678 – 682 
  • JONES, Joshua, “Eating Disorders in Adolescents Females With and Without Type I Diabetes: Cross Secctional Study”, British Medical Journal, Inglaterra, año XX, num. 4, 2000, pp. 1563 – 1566 
  • STEINHAUSEN, Christopher, “Eating Disorders in Adolescence in a Swiss Epidemiology Study”, Journal of Eating Disorders, Estados Unidos, año XXII, num. 2, pp. 147 – 151 
  • BRYDEN, Karen, “Eating Habits, Body Weight and Insulin Misuse: A Longitudinal Study of Teenagers and Youth Adults with Type I Diabetes”, Diabetes Care, Estados Unidos, año XXII, num.12, 1999, pp. 1956 – 1960 

Eugenia Araiza

Eugenia es licenciada en Nutrición y es Educadora en Diabetes. Ella fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 hace 23 años. Ella es creadora de Healthy Diabetes  Eugenia disfruta mucho estudiar y ayudar a otros en el manejo de sus diferentes tipos de diabetes y actualizar su práctica de nutrición.  Disfruta escribir especialmente sobre el impacto de la diabetes en su vida, confiesa que, lamentablemente el ritmo de vida la come y lo hace con menos frecuencia como la que le gustaría. Vive rodeada de amor en una familia compuesta por Luis Felipe, quien vive con diabetes tipo LADA y su hijo adolescente Índigo.