Celebrando al Primer Piloto Comercial con Diabetes Tipo 1

6/16/20
ESCRITO POR: Lala Jackson

 

¡Esta primavera, el primer piloto dependiente de insulina fue aprobado por la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) para volar comercialmente! El lunes 13 de abril de 2020, el piloto Pietro Marsala, a quien se le diagnosticó diabetes Tipo 1 en 2012 mientras estaba en la escuela de aviación, recibió un Certificado médico de primera clase, que lo autoriza para volar comercialmente en los Estados Unidos.

Antes de la aprobación de Pietro, ninguna persona dependiente de insulina estaba certificada para volar comercialmente en los Estados Unidos. En 2015, la FAA anunció que consideraría revocar esta política y el 7 de noviembre de 2019, anunciaron que comenzarían a revisar oficialmente las solicitudes de certificados médicos de primera clase de personas con diabetes dependiente de insulina. Muy pocos pilotos con diabetes dependiente de insulina han sido aprobados hasta ahora, pero se espera que la aprobación de Pietro allane el camino para futuros pilotos.

La clave para la aprobación de Pietro ha sido la tecnología de Monitoreo continuo de glucosa (MCG), ya que proporciona una retroalimentación clara y constante sobre los niveles de azúcar en la sangre, haciendo que volar sea más seguro. La compañía de MCG Dexcom fue una parte integral del proceso, ya que los datos de CLARITY que proporcionan sus sistemas le dieron a la administración de la FAA una comprensión profunda de cómo funciona la tecnología.

El acceso económico a la mejor tecnología de su clase, como los MCG, será vital no solo para que más pilotos dependientes de insulina puedan volar, sino también para que cualquier persona con diabetes dependiente de insulina viva una vida segura y saludable.

Beyond Type 1 se tomó el tiempo de hablar con Pietro para celebrar la ocasión trascendental. Escucha a Pietro a continuación.

¿Cuándo supiste que querías ser piloto?

Crecí en Chicago cerca del aeropuerto O’Hare. Mis padres son inmigrantes italianos y la mayoría de mi familia todavía está en Italia, así que mis padres nos llevaban al menos cada dos veranos. Tenía 5 o 6 años cuando me enamoré de la aviación.

Cuando tenía 10 años nos mudamos a Phoenix, Arizona. Les rogué a mis padres que me compraran el Simulador de Vuelo de Microsoft, un programa de computadora que simula el vuelo en tiempo real. Mis padres y mi hermano se sentaban detrás de mí en el sofá y yo actuaba como si estuviera hablando desde la cabina de vuelo. Después de aproximadamente media hora de “vuelo”, se aburrían. “Despegaba” por la tarde, luego configuraba el programa en piloto automático, “volando” a Italia. Me iba a dormir en el sofá, ponía una alarma para despertarme por la mañana cuando estuviera “sobre Portugal y España”, y luego “aterrizaba en Italia”.

Más adelante, en la escuela secundaria, mi consejera me preguntó “¿qué quieres hacer cuando salgas de aquí?” No pensaba que fuera lo suficientemente inteligente como para ser piloto porque miraba a los pilotos como si fueran superhéroes. Pero ella me dio una revista sobre vuelo, en la que, después de algunos retrasos importantes de mi parte, encontré un anuncio que decía “Aprende a volar en la soleada Phoenix, Arizona”.

Era una escuela de vuelo que ofrecía lecciones de vuelo. Hicimos un vuelo de descubrimiento: subes con un instructor durante aproximadamente una hora. Me enamoré y supe que eso era lo que quería hacer. A las pocas semanas estaba asistiendo a mi primer día.

¿Cuándo te diagnosticaron diabetes Tipo 1?

En 2012. Tenía 21 años y estaba en medio de mi entrenamiento de vuelo. Durante aproximadamente 2 semanas seguidas, me sentí muy extraño. Tenía los síntomas clásicos: la boca seca, la pérdida de peso. Visite al médico de la familia y él me diagnosticó erróneamente con diabetes Tipo 2.

Inmediatamente ingresé al sitio web de la FAA para ver qué tipo de impacto tendría esto sobre si podía o no volar. Con la diabetes Tipo 2, si puedes manejarla con medicamentos orales, sin insulina, aún puedes volar. La FAA me exigió que estabilizara mi afección con metformina durante 6 meses. Ahora sé que estaba en la fase de luna de miel, mi cuerpo todavía producía algo de insulina por sí mismo, por lo que parecía que la metformina estaba funcionando. Volví a bajar mi A1c del 10 % a alrededor del 5 a 6 %. Subí de peso de nuevo.

Pero para ese otoño, comencé a ver un aumento en mis niveles nuevamente. No sabía lo que estaba pasando. Mi madre me recomendó ir por una segunda opinión, así que fui a ver a un endocrinólogo. Me hizo más pruebas. Se confirmó que en realidad tengo diabetes Tipo 1.

Escuchar eso fue aún más difícil que la primera vez que me dijeron que tenía diabetes. Sabía que, en ese momento, la insulina era una droga descalificante. Lloré como un niño pequeño. Había trabajado tanto para mantener mi salud bajo control y, de repente, me la volvieron a quitar. Sabía que mi carrera en la aviación había terminado.

Tuve que tomarme otros seis meses de descanso para comprobar que estaba estabilizado. Empecé a usar un MCG Dexcom bastante rápido después de que me diagnosticaron oficialmente con diabetes Tipo 1 y nunca he volado usando insulina sin él. Nunca he tenido episodios en los que necesite atención médica y sé que es por mi MCG.

Estaba restringido a una certificación médica de tercera clase, solo podía ser instructor de vuelo para ganarme la vida o simplemente volar por diversión. Así que terminé mi entrenamiento y comencé a dar clases de vuelo. Volaba con personas que no sabían cómo volar y yo era el encargado, volando entre tres y casi ocho horas todos los días.

Me di cuenta de que en realidad tenía más responsabilidad como instructor de vuelo; me monitoreaba a mí mismo y a mis alumnos. Así que decidí que era hora de volver a la FAA y demostrar que estaba lo suficientemente estable para una certificación comercial.

Cuéntanos acerca de trabajar con la Administración Federal de Aviación (FAA).

La primera vez que me reuní en persona con la FAA no fue planeada. Era 2016 y estaba en DC como turista. Decidí entrar a la FAA para presentarme ya que estaba allí. Ya había estado en contacto con el cirujano de vuelo, el Dr. DeVoll, así que le envié un correo electrónico rápido diciendo que estaba allí. Me concedió una cita al día siguiente.

Me habló durante una hora y media, quería entender mi historia. Acababan de emitir una declaración de que comenzarían a considerar casos de pilotos dependientes de insulina. Me dijo que aún no se había concretado, pero que estaban investigando más sobre los datos de MCG.

Entregaba muchísimos datos de mis niveles de azúcar en la sangre voluntariamente, lo que creo que fue útil para que vieran que estaba en condiciones de volar. No soy perfecto. No podemos serlo. Pero pude demostrar que ninguna de las veces que estuve fuera de alcance fue en un vuelo. Mi endocrinólogo y mi empleador respaldaron mi seguridad.

A fines de 2017, decidí que iba a crear una hoja de cálculo de Excel para que pudieran comparar mis datos de MCG con mis datos de vuelo. Puse todas mis actividades en una línea de notas: dosis de insulina, carbohidratos consumidos para mantener mis niveles equilibrados, cómo mantenía la curva lo más plana posible. El acceso a esa gran cantidad de datos es lo que ayudó a la FAA a crear sus protocolos para nosotros.

Estaba conduciendo cuando recibí los correos electrónicos que decían que me habían aprobado. Tuve que orillarme en un lugar seguro porque estaba muy nervioso. Abrí el correo electrónico y comencé a llorar como un niño pequeño. Era todo por lo que había trabajado. Sentí mucho alivio. Fue la mejor sensación que he tenido en mi vida.

¿Qué quisieras decirles a las demás personas que usan insulina y quieren volar comercialmente? 

Todo esto será un proceso continuo para que la FAA descifre cómo hacerlo bien y mantener a todos a salvo.

Y desafortunadamente volar requiere de mucho dinero. Para poder volar diariamente para mostrar todos los datos que necesitas para demostrar que es seguro que vueles, debes tener los medios para hacerlo. Para la certificación inicial, eso no es factible para todos. Pero sueña en grande porque sí es posible.

Estaba muy frustrado de que antes fuera un “no” rotundo, así que me dije que iba a cumplir mi parte, proporcionar mis datos, ser paciente y cooperar. No sucede de la noche a la mañana. Puede llevar mucho tiempo.

Reconozco que de cualquier otra enfermedad que podría haber contraído en mi vida, tuve la enfermedad que me descalificó de lo que amo. De toda mi gran familia, soy el único con diabetes Tipo 1, y el único que tiene un trabajo donde la diabetes Tipo 1 me descalificó inicialmente.

Me hace pensar que tal vez esto era lo que estaba destinado a ser. Tal vez este era el camino que se suponía que debía allanar. Me dolió. Estoy diez años detrás de todos los demás, pero hice la diferencia.


 

Nota del editor: Beyond Type 1 ha seguido las políticas de la FAA sobre la aprobación médica de pilotos comerciales que utilizan de insulina y sabe que, a pesar de la aprobación de Pietro, muy pocos pilotos con diabetes Tipo 1 han sido aprobados para volar. Continuaremos siguiendo esta historia en curso.  Esta información solo aplica en los Estados Unidos pero si tienes una historia que contar sobre las reglas en tu país por favor escríbenos a editor@beyondtype1.org 

 

Lala Jackson

Lala es una estratega de comunicaciones que ha vivido con diabetes tipo 1 desde 1997. Trabajó en tecnología médica, incubación de negocios, tecnología de bibliotecas y bienestar antes de aterrizar en el espacio sin fines de lucro T1D en 2016. Un poco nómada, creció principalmente rebotando entre Hawai y el estado de Washington y se graduó de la Universidad de Miami. Por lo general, puedes encontrarla leyendo, preferiblemente en la playa.