Recuperándome. Mi Historia con COVID-19.


 
Suena como una historia de terror ¿no es cierto?, pero me pasó, lo viví y ahora puedo contarlo. Todos nos encontramos viviendo nuestra propia película, algo que pensamos que nunca ocurriría, que estaba tan lejano como para prepararnos. En mi país, Ecuador, el 28 de febrero se conoció el primer caso de COVID-19, yo estaba muy tranquila, erróneamente pensé que eso no me pasaría, que la vida continuaría con total normalidad.

Los detalles del inicio

El fin de semana del 14 de marzo, tenía planes. Lo primero visitar a mi endocrinólogo para mi revisión trimestral. Ese día también planeaba reunirme con un grupo de amigos con diabetes Tipo 1 con quien he formado una linda comunidad. Los rumores empezaban a correr. Se decía que el Presidente iba a cerrar fronteras, que el país entraría en cuarentena y se escuchaba que había que empezar a abastecernos con lo necesario. En mi cabeza solo pensaba, ¿debo comprar insulina para 1, 2 o cuántos meses? Tenía miedo, principalmente por el factor económico.
El domingo 15 de marzo el Presidente dio la noticia. Mi hijo tuvo que quedarse en casa de su familia paterna porque acordamos que hasta que todo se calmara un poco, era mejor que yo estuviese en contacto con la menor cantidad de personas posibles, ya saben, “por mi condición vulnerable”.
Me quedé en casa de mi novio, pensando “bueno, al menos nos hacemos compañía y tratamos de disfrutar esta convivencia juntos”. Mi novio empezó con síntomas de algo que parecía un resfriado el martes 17  de marzo, tos seca, fiebre de más de 38 grados y malestar en su cuerpo. Yo le decía que quizás era solo un resfrío, que no se sugestionara con que era COVID-19 porque no habíamos estado en contacto con nadie cuya prueba hubiera salido positivo y que era prácticamente imposible si no habían tantos casos para ese entonces. Días después, compañeros de su trabajo confirmaron que dieron positivo en el examen de Covid y fue cuando realmente nos asustamos.

Mi sintomatología

El 20 de febrero mis síntomas empezaron, fueron fiebre, tos, dolor de cabeza y de cuerpo y mucho frío, mi novio me decía que si él era portador de Covid, lo más seguro era que me hubiese contagiado. Recordamos las recomendaciones que nos había proporcionado mi endocrinólogo con respecto al virus: que lo principal era estar pendiente de los niveles de glucosa. Esos días mi glucosa no se comportó bien, no bajaba de 280 mg/dl y tuve que subir mucho mis dosis de insulina que por lo general son bajas.
En Ecuador habilitaron una línea para atender a pacientes con síntomas pero si no se tenía complicaciones respiratorias, no les daban importancia a quienes llamaban. Llamé en varias ocasiones, indicando que estaba en casa con un posible contagiado de COVID-19, que había tenido contacto con personas que tenían el virus y lo más importante, que yo era del grupo vulnerable por la diabetes Tipo 1, pero ¿qué creen? aparentemente no tenía tanta importancia mi caso.
Tuve fiebre por 3 días, hubo un día que no tenía ánimo ni siquiera de comer pero debía hacerlo o mi glucosa se convertiría en un problema. A esto, se le suma la tensión del encierro. Tuve que aislarme en la habitación y a pesar de que mi familia política tenían todo el corazón para cuidarnos, yo sentía el riesgo de tener el virus.
Empecé a mejorar y a tener mejor semblante, estaba desesperada por poder saborear la comida u oler las cosas porque también tuve esos síntomas, pérdida de olfato y gusto. Poco a poco nos empezábamos a recuperar pero yo aún seguía sin poder realizarme la prueba.

Pruebas diagnósticas

21 días después logré hacerme una prueba pero el resultado ya sería negativo. A pesar de eso, estaba contenta de ya comprobar que no tenía el virus. Estos días después, los síntomas que me quedaron fueron cansancio extremo, muy parecido al cansancio de una baja de glucosa y un poco de tos que poco a poco parece irse.

Qué viene después de COVID-19

Lo más difícil para mi fue tratar de mantener mis niveles de glucosa correctos, me daba mucho miedo que por tenerlos altos, se complicara mi caso y yo resultara ingresada en un hospital. ¿Cuál es mi miedo ahora? Que la cuarentena siga y se me dificulte conseguir mis insumos, por el cierre de fronteras se que no podré comprar mis tiras reactivas fuera de Ecuador por un tiempo y comprarlas aquí me resulta demasiado costoso. Por los niveles inestables de mi glucosa también he usado muchas más tiras reactivas que lo acostumbrado. Pero, a pesar de todo esto, estoy enormemente agradecida de tener otra oportunidad, de que mi cuadro viral se haya desarrollado muy leve, y de que estoy aquí para contarlo. ¡Así incluso celebré mi cumpleaños número 31 en cuarentena pero feliz de vivir!

Recomendaciones

Mi recomendación a las personas que viven con diabetes y tienen sospechas de tener Covid es que mantengan la calma, busquen atención médica inmediatamente y cuiden mucho sus niveles de glucosa. Estoy segura de que pronto vendrán mejores días.

 

ESCRITO POR Gabriela Carreño, PUBLICADO 04/23/20, UPDATED 04/23/20

Gabriela Carreño tiene 29 años. Ella vive en Guayaquil- Ecuador. Gabriela es agente de viajes y mamá de Mateo de 11 años. Ella tiene una página en facebook donde comparte su vida con diabetes "Más allá de mi Diabetes 1".