SI TE GUSTAN LAS FIESTA Y TIENES DIABETES TIPO 1

12/19/17
ESCRITO POR: EMILY VIALL

A las 2:30 a. m., me sumerjo en mis antojos de tocino quemado de IHOP y le robo una mordida a los panqueques de mi hermana. Me duelen los pies. Bailamos durante tres horas. A mi alrededor, brigadas de mujeres con ojos delineados y hombres con trajes a la medida estallan con energía, brillantes y con vida.

Con una sonrisa, me pregunto: ¿Qué pensaría mi endocrinólogo?

Las personas dentro y fuera de la comunidad de personas con diabetes se han sorprendidos al saber que asisto a fiestas y tengo diabetes tipo 1. En círculos médicos, una persona con diabetes tipo 1 se considera “enferma” en cierto nivel y las personas enfermas no deberían beber alcohol o tener “mucha” diversión. ¿Cierto?

No es así.

Me he quedado despierta hasta el amanecer en clubes en Berlín y Ámsterdam. He ordenado un Bloody Mary en el bar al lado de la piscina en Las Vegas a las 10 a. m., he compartido cerveza fría con mi padre en un campo de Tennessee en el calor abrazador del verano en Bonnaroo. He tomado tragos y barriles y he ganado en torneos de beer pong.

No trato de volver atractiva una celebración peligrosa. Si no es tu estilo, está bien y te respeto.

Yo tomé la mentalidad de “podemos hacer de todo” y la apliqué a todas las aventuras, no solo para mis excursiones con mochila y paracaidismo. Puedo escalar las montañas nevadas de los Andes con diabetes tipo 1. Así que ¿quién puede decirme que no puedo unirme a una fiesta a altas horas de la noche antes de escalar?

Puedo vivir mi vida como yo quiera. Me gusta vivir la vida de esta forma; exprimir hasta la última gota de energía y belleza en el tiempo que tengo. Hacerlo es mi forma de frotar la nariz de mi enfermedad en la VIDA. Es como decir, ¡Esto es lo que obtienes por intentar matarme!

Admitiré que he salido de fiesta de forma segura y no tan segura con diabetes tipo 1. ¿Aquella gran noche que tuve en Berlín? Cuando regresé a mi hotel a las 6 a. m., mi bomba de insulina falló y no tenía insulina de acción prolongada de respaldo. Me aterré, lloré, perdí mi vuelo y terminé inyectándome Novolog cada tres horas.

Estas cosas pueden resultar terriblemente mal. Pero vivir constantemente con miedo de que las cosas salgan mal no es la forma en la que elijo vivir.

Así que, si decides ir de fiesta, debes seguir algunas reglas:

  • La más importante para mí: mantén tu cordura sobre ti mismo.
  • Significa no perder el conocimiento.
  • Significa ir despacio en el pre juego.
  • Significa no tomar tanto como tus amigos (confía en mí, te sentirás mejor por la mañana).
  • También significa, para mí, no drogas que alteren la mente.
  • Regula tu ritmo.
  • No tomes para embriagarte.

En la secundaria, vi lo estúpida que se ve la gente cuando perdía el conocimiento. No veía en eso ninguna apariencia de un buen momento, así que prometí siempre seguir mi regla más importante. Si te estás sintiendo bien, entonces no, no necesitas otro trago de Jameson. Y si el salón está girando, tienes que detenerte e ir a casa porque no impresionarás a nadie cuando vomites en el lavabo.

“Mantén tu inteligencia” es decir, no importa qué pase, no debes llegar tan lejos como para olvidar que tienes diabetes y que te inyectas una droga que puede matarte. Debido a que ha matado a adolescentes y adultos con diabetes tipo 1 quienes mezclaron alcohol o drogas, o ambas, con insulina.

Los siguientes son imperativos

  • Revisa el azúcar en tu sangre.
  • Toma insulina o glucosa (como sea necesario).
  • Ten un plan de seguridad.

Mi plan de seguridad es educar a las personas a mi alrededor, como si tuviera un monitor continuo de glucosa (CGM, por sus siglas en inglés). Mi novio sabe dónde encontrar mi kit de glucagón. Y llevar un CGM me permite ver qué está sucediendo dentro de mi cuerpo y modificar mi comportamiento. Si estoy en la pista de baile y me percato que el azúcar en mi sangre está aumentando, puedo pausar y pedirle al camarero un vaso de agua, por ejemplo.

Quizás a algunas personas (como a doctores, educadores de la diabetes o padres) no les guste lo que tengo que decir: o me pueden acusar por promulgar insalubridad o minimizar el riesgo de una sobredosis o adicción. Pero no solo estoy compartiendo contigo mi realidad a mis 6 años. Las lecciones que he aprendido de 11 años de diabetes tipo 1, a lo largo de la secundaria, universidad y post universidad. También estoy pidiendo no ser juzgada por el modo en que elijo vivir. Por ejemplo, me encantó escalar el Gran Cañón y disfrutar una cerveza después de ello en el morado atardecer. Pero sé que mi estilo de vida no es para todos.

Hasta el momento, he vivido una vida rica y texturizada, llena de traspiés y errores, pero sigo con buena salud. Mi última hemoglobina A1c fue de 6.6, por lo menos. Tal vez la vida sea un poco como una fiesta sin fin, para mí. Mi propósito es evitar que la diabetes la destruya.

Échale un vistazo a la Guía de licores de Beyond Type 1.

 

 

 

EMILY VIALL

Emily Viall vive en Washington DC. Trabaja como Enfermera Registrada y Educadora de Diabetes Certificada en pediatría. Disfruta escribir, leer y estar al aire libre. Cuando no está trabajando con sus maravillosos pacientes, la puedes encontrar leyendo un libro en su sofá, disfrutando de un concierto o vagando con sus mejores amigos. Ha tenido diabetes tipo 1 desde que tenía 14 años. La mejor fiesta a la que ha asistido fue una fiesta de Navidad en donde conoció a un hombre que lleva gafas y guapo quien es ahora su novio y el amor de su vida.