Sobrevivir a la hipoglucemia en el trabajo de parto

4/26/17
ESCRITO POR: RUBY MCGILL

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Sentí que el sistema de salud pública me había defraudado cuando la señorita cinco (mi hija Olive) llegó al mundo. Todo parecía ir terriblemente mal. Cuando mi nivel de azúcar en la sangre disminuyó drásticamente durante el trabajo de parto, era obvio que el personal del hospital sabía muy poco sobre la diabetes. Mi esposo tuvo que hacerse cargo y ayudarme con la hipoglucemia. Medirme los niveles de azúcar en la sangre y alimentarme, todo mientras convencía al personal que tomaría más de 30 segundos para que la glucosa tuviera un efecto.

Desperté horas después en la sala de recuperación, sola. Necesitaba una cesárea de emergencia bajo anestesia general. Me acompañó una enfermera y le hice la aterradora pregunta: “¿Todavía tengo al bebé?” ¡Si lo tenía! Qué alivio.

Hayden y yo nos ajustamos lentamente a la vida con un bebé, seguros de que nunca volveríamos a pasar por eso. Pero a medida que pasaba el tiempo y los recuerdos se desvanecían, nos encontramos preparándonos para la llegada del bebé número 2. Iba a hacer todo lo posible para garantizar que este parto fuera diferente. Busqué la experiencia de un obstetra privado, comencé a usar una bomba de insulina, importé un Freestyle Libre para medir mi nivel de azúcar en la sangre e hice arreglos par una cesárea programada.

A las 38 semanas ingresé en el hospital para administrarme inyecciones de esteroides para acelerar el desarrollo pulmonar del bebé porque se tenía previsto que llegaría antes de tiempo. Esto es común para las madres con diabetes. Como era de esperar, los esteroides aumentaron mis niveles de glucosa en la sangre. Los monitoricé de cerca y aumenté mi dosis de insulina para reducirlos. Tuve que explicarles a las parteras que tenía suficiente insulina activa para que mi nivel de azúcar en la sangre volviera a estar dentro del rango, por lo que no había necesidad de entrar en pánico. ¡Parecía que una vez más el equipo en la sala no tenía experiencia en diabetes!

Mi azúcar en la sangre se calmó, pero después de la inyección final de esteroides aumentó nuevamente y desarrollé cetonas en mi sangre. Todavía tenía 12 horas hasta que hicieran la cesárea…

La partera de turno no tenía idea de qué hacer. Entonces me di cuenta que, por supuesto, no iba a saberlo porque era una experta en embarazos y partos. No era realista esperar que ella fuera también experta en diabetes. En ese punto, dependía de mí. Traté de recordar todo lo que había aprendido sobre las cetonas. Inyecté insulina adicional y me rehidraté por goteo. Poco a poco mis niveles de azúcar en la sangre volvieron a la normalidad y las cetonas desaparecieron. ¡Ya no más pánico! Había evitado la cetoacidosis diabética (CAD). Todo iba a estar bien. Gracias a la ayuda del equipo de diabetes del Hospital Hutt durante mi embarazo y al uso de una bomba de insulina, me convertí en la experta en diabetes que tanto había ansiado ser durante el parto de la señorita cinco.

Una sensación de calma me invadió. La sala estaba en silencio, mis niveles de azúcar en la sangre estaban bajo control y en unas pocas horas nos encontraríamos con nuestro nuevo miembro de la familia.

El 30 de septiembre a las 10:52 a. m. Félix Mckechnie McGill llegó sano y salvo a este mundo, con un peso de 8 libras y 3 onzas.

¿Con diabetes Tipo 1 y embarazada? Los mejores consejos de Ruby

Me ha llevado más de 17 años sentirme segura manejando mi diabetes, lo que sin duda me ayudó durante este embarazo y el parte del bebé número 2. Pero, ¿y si no tienes 17 años para dominar la diabetes? ¿Qué pasa si solo tienes nueve meses para ordenarlo todo? Estas son algunas cosas que realmente hicieron la diferencia:

  • Usar una bomba de insulina durante el embarazo significaba que podía ajustar fácilmente mis índices basales, las proporciones de carbohidratos, el factor de sensibilidad a la insulina y ver la insulina que tenía activa con solo hacer clic en algunos botones.
  • Una Freestyle Libre me permitió ver mi nivel de azúcar en la sangre con un escaneo de un segundo sensor en mi brazo sin dolor, midiendo automáticamente y almacenando continuamente las lecturas día y noche. ¡Hacía mediciones frecuentes mientras estaba en el hospital y mientras alimentaba o acomodaba a nuestro hombrecito!
  • Hablé sobre mi ”plan de parto con diabetes” con el endocrinólogo y el equipo de diabetes. Pasarán los últimos 9 meses trabajando juntos, preparándote para la llegada de tu bebé. Asegúrese de mantenerte informada y que todos entiendan qué hacer si tus niveles de azúcar en la sangre se descarrían durante el parto.
  • Recuerda que se necesita un pueblo entero para criar a un niño, de modo que si no puedes ser la experta en diabetes durante el parto (es muy probable que estés algo preocupada), asígnale el papel a alguien en quien confíes, como tu pareja, un padre o un amigo

Consigue más información sobre el embarazo con diabetes Tipo 1.

 

RUBY MCGILL

Ruby vive en Wellington, Nueva Zelanda con su esposo y su hija de seis años, Olive y su hijo de cinco meses, Félix. Recientemente se unió al equipo de Diabetes New Zealand como Directora de Juventud y dirige un negocio de plomería con su esposo. Ella ha estado viviendo con diabetes Tipo 1 desde que tenía 14 años y se niega a dejar que la defina y está decidida a llevar una vida normal. Ruby está en una búsqueda para dominar la diabetes, ¿seguramente es posible? Ella comparte su experiencia por medio de las redes sociales y aunque ciertamente no afirma tener todas las respuestas, espera aprender de la gran cantidad de personas afectadas por la diabetes o de ayudar a las personas con diabetes en todo el mundo y espera que las personas también aprendan de ella.