Soñar con ser Mamá. Una Experiencia.


 

Toda mi vida soñé con ser mamá. Desde el diagnóstico con diabetes Tipo 1 siempre me dijeron que la concepción y el embarazo serían una hazaña casi imposible. En 2014 me diagnosticaron Endometriosis Severa y en 2016 detectaron fibroadenomas en ambas mamas. Por lo que  pensar en un posible embarazo siempre me traía temor y angustia; sin embargo en agosto  de 2018 me realizaron varios exámenes que comprobaron que estaba en condiciones óptimas para embarazarme.

Con gran esfuerzo en octubre de 2018 empecé a usar el medidor flash de glucosa FreeStyle Libre 1, que literalmente cambió mi vida y el manejo de mi diabetes. Tristemente, este dispositivo aún no se encuentra en venta en Guatemala.

Una mezcla de emociones

En junio de 2019, mi esposo y yo vimos el positivo en la prueba de embarazo. Teníamos una mezcla emociones, traducidas en lágrimas y risas: el milagro de la vida estaba sucediendo dentro de mi. Estábamos tan emocionados y agradecidos con Dios que queríamos contarle a todo el mundo pero decidimos que lo más prudente era esperar. Sabía que de todos los retos a los que me había enfrentado antes ninguno sería como el embarazo.

Durante todo el embarazo me acompañaron náuseas y vómitos, en el día y la noche. Por lo que las hipoglucemias eran difíciles de evitar; durante el primer trimestre con mi endocrinóloga decidimos dividir la dosis de insulina a aplicar; me inyectaba la mitad antes  de iniciar las comidas y el resto al finalizar.

Con estas adaptaciones de insulina, el medidor Flash y un promedio de 14 glucosas capilares al día mis glicemias, a grandes rasgos  estuvieron bajo control. La hemoglobina glucosilada estuvo entre 5.7% y 6%. Mis necesidades de insulina basal y rápida disminuyeron durante este trimestre.

Primer trimestre: náuseas y vómitos

En la cita control de la novena semana detectaron un desprendimiento de membranas en el útero, como parte del tratamiento me indicaron progesterona, por lo que las nauseas y  vómitos se exacerbaron, además me indicaron reposo absoluto lo cual era complicado para mi estilo de vida.

A las 12 semanas a causa de los vómitos mas frecuentes y la poca tolerancia a los alimentos tuve una hemorragia gástrica, estuve hospitalizada, y tuve que lidiar con médicos poco actualizados que querían cambiar mi esquema de insulina, no sabían manejar una  hipoglicemia por vía intravenosa, lo cual fue realmente decepcionante.

Segundo trimestre: incremento en necesidades de insulina

Durante el segundo trimestre, en la semana 17,  mis necesidades de insulina empezaron a incrementarse semana a semana. En conjunto con la endocrinóloga modificamos las dosis de insulina. Ahora aplicaba toda la dosis de 10 a 20 minutos antes de comer para evitar los picos postpandriales.

Las náuseas y vómitos aun estaban presentes, lo que ocasionó que mi ganancia de peso no fuera óptima a pesar de llevar una dieta adecuada, sin embargo  nuestra bebé seguía una curva adecuada de crecimiento.

La estrategia que utilicé durante este trimestre fue realizar varios tiempos de comida (pequeños) al día cada 3 horas procurando que fueran altos en calorías, con ello mejoro un poco la tolerancia y la ganancia de peso. La hemoglobina glucosilada estuvo entre 5.2% y 5.6% y el tiempo en  rango entre 89 -98%.

A las 18 semanas en la ecografía control encontraron dos bandas amnióticas que ponían en riesgo la salud de nuestra bebe, era una situación realmente preocupante porque con  sólo moverse podía ocasionarse graves lesiones que pondrían en riesgo su vida. Para ello no había ningún tratamiento, necesitábamos un milagro.

Estaba ansiosa que llegara 24 semana porque fue cuando me realizaron el ultrasonido  estructural y funcional donde las estructuras y órganos de nuestra bebé estaban bien, no se  detectó ninguna malformación, y el milagro había ocurrido las bandas amnióticas ya no se  observaban. Ademas nos confirmaron que sería una niña. Nuevamente estaba agradecida  con Dios y sorprendida de que a pesar de las dificultades, todo iba bastante bien.

Tercer trimestre: un reto

El tercer trimestre fue un RETO. Las nauseas y los vómitos continuaron aunque a veces  cedían, por fin volvía a tener apetito , pero a esto se le sumó una mayor resistencia a la insulina que con el pasar de cada semana se hacía más notoria. El tiempo de espera se  prolongo hasta 45 – 60 minutos antes de empezar a comer, y siempre empezando por los  vegetales, proteínas y grasas y por último los carbohidratos; los días que aparecían los  vómitos todo el plan se venía abajo y debía ponerme creativa para mantenerme en rango.  La hemoglobina glucosilada estuvo en 4.8 y 5.2%.

Justo iniciando el trimestre en la semana 27 en el ultrasonido se evidenció una maduración  placentaria temprana, que podía afectar el crecimiento y desarrollo de nuestra bebé. Sin  embargo en las mediciones realizadas me informaron que ella estaba en el percentil adecuado según las curvas de referencia para su edad gestacional. Me prescribieron  ampollas de enoxaparina, las cuales debía inyectar todas las noches hasta finalizar el  embarazo, ademas de controles de presión arterial diarios y monitoreo fetal semanal para  evitar cualquier sufrimiento en el útero.

Todos los viernes a partir de la semana 28, me presentaba con mis controles semanales de glicemias y presión arterial al consultorio; me realizaban la medición de líquido amniótico y  monitoreo fetal.

Después de informarnos muy bien y estar conscientes de los riesgos y complicaciones que  podían existir al momento del parto, debido a mis antecedentes y complicaciones durante el embarazo, programamos la cesárea para cuando cumpliera 37 semanas con 6 días.

Sin embargo, un día antes de lo programado cuando me presenté a la evaluación de  monitoreo fetal el liquido amniótico estaba bajo, y los signos vitales de nuestra bebé estaban alterándose; además en la madrugada había tenido vómitos y varias hipoglucemias que por la poca tolerancia a los alimentos me estaba costando regularlas.

Trabajo en equipo: un anestesiólogo con diabetes Tipo 1

Por lo que la cesárea se adelantó, el anestesiólogo también vive con diabetes Tipo 1 por lo que él se  encargó del monitoreo de mis glucosas con el medidor flash; para que mi esposo y yo nos enfocáramos en ver nacer a nuestra bebé. Yo estaba tan nerviosa en la mesa de cirugía, por mi mente pasaba todo el camino recorrido desde mi diagnóstico hasta llegar a este  momento, entonces la escuché llorar y la conocí, pude ver por fin su carita; sentí una inmensa dicha, di gracias a Dios por el milagro de su vida, también un gran alivio al tenerla en mis  brazos.

Lactancia materna, una experiencia

Nuestra bebé nació con una puntuación excelente, su peso fue de 3.8kg y midió 52 cm. La  pude tener un pequeño instante sobre mi pecho. Sin embargo su glucosa al nacer estaba un poco baja, por lo que necesitó de un período de observación y fue aquí donde le ofrecieron formula infantil con biberón (sin consultarme si estaba de acuerdo). Al cumplirse dos horas de su nacimiento, sus glucosas estuvieron estables y no necesitó de cuidados  especiales, por lo que pudimos tener alojamiento conjunto y establecer contacto piel con piel (tardío), así como iniciar lactancia materna. Desde el embarazo había decidido alimentar de forma exclusiva con leche materna.

Los primeros días fueron complicados para establecer la lactancia materna, mi bebé y yo no lográbamos una buena posición, lo que ocasionaba un mal agarre, que posteriormente  generó grietas en mis pezones. Pero a los 10 días ya teníamos una adecuada posición y agarre, las grietas ya habían cicatrizado y logramos por fin la tan anhelada lactancia  materna exclusiva, que a la fecha continúa (llevamos 1 año y 3 meses)

Aprender a ser mamá y manejar mis glucosas

Al regresar a casa y adaptarme a una nueva vida como mamá, también estaba  aprendiendo nuevamente a controlar mis niveles de glucosa. Con todos los cambios en mi,  la falta de sueño, el cóctel de hormonas mezclado con la lactancia materna exclusiva y  un cuerpo en el que seguían cambiando las necesidades de insulina, durante las primeras  semanas la diabetes se hizo muy complicada de gestionar; las hipoglucemias estaban a la  orden del día, pero trataba de verlo como algo positivo, finalmente podía darme gusto con  los “antojos del embarazo”.

Trataba de medir mi glucosa antes de iniciar cada toma y dependiendo de los valores  comía 1-2 porciones de carbohidratos; ademas siempre tenia a la mano un jugo o pastillas  de glucosa. Con la nueva rutina me resultaba complicado estar pendiente de mis niveles  de glucosa, por lo que establecí que en este período de adaptación mediría con glucómetro antes de las comidas principales y para otros momentos utilizaría el medidor Flash.

Tres meses después del nacimiento, ya había logrado prevenir las hipoglucemias ocasionadas por amamantar, adaptando y haciendo ajustes mediante prueba y error, de mis necesidades de insulina. Mi hemoglobina glucosilada para esta fecha estaba en 5.9%.

Después de los primeros meses tan cansados, poco a poco logré regresar a mi rutina de autocuidado, y es que ahora tengo una gran inspiración.

Nunca he considerado la  diabetes como algo negativo, sino como una herramienta que me ha forjado, donde me  he demostrado que puedo ser mas fuerte, mas valiente y mas resistente de lo que podría  imaginarme; sin embargo ha sido un camino desfiante, agotador, en ocasiones frustante, pero nunca me ha detenido.

ESCRITO POR Ceci Gutierrez de Monterroso, PUBLICADO 05/18/21, UPDATED 05/18/21

Ceci es Nutrióloga especialista en diabetes. Ella además es atleta. Puedes leer más sobre Ceci Gutiérrez en su página de FB https://www.facebook.com/ceci.gutierrez.505 y siguiéndola a través de instagram en @cecigutty