Tu Hijo Puede Ejercitarse de Manera Segura con DT1

2/5/20

Nota del editor: Este contenido fue producido originalmente por la JDRF (Fundación para la Investigación de la Diabetes Juvenil, por sus siglas en inglés), compartido aquí como parte de la Alliance de JDRF – Beyond Type 1. Puedes encontrar más contenido valioso sobre el ejercicio con diabetes Tipo 1 en la guía de ejercicios de la JDRF.


Todos los niños necesitan mucho ejercicio y los niños con diabetes Tipo 1 no son diferentes, pero manejar los niveles de azúcar en la sangre con la actividad de tu hijo puede ser un reto. En esta publicación y el video adjunto, aprende pautas útiles sobre cuándo reducir la insulina, aumentar los carbohidratos y responder a varios niveles de azúcar en la sangre.  

En general, los niños deben realizar 1 hora de actividad física moderada a vigorosa cada día. Idealmente, esa hora debe incluir actividades de alta intensidad al menos tres días a la semana y actividades de fuerza al menos tres días a la semana también. 

La mayoría de los niños realizan actividades físicas regularmente. En un día escolar normal, pueden participar en clases de gimnasia, jugar en el recreo, caminar de una clase a otra y tal vez participar en deportes después de la escuela. Sin embargo, durante la infancia, la actividad puede ser impredecible: el recreo puede depender del clima, y ​​en la clase de gimnasia podría correr una milla un día y aprender a lanzar una pelota al siguiente. 

Dados esos retos, es fundamental comprender la importancia del monitoreo de la glucosa, los retos de la hipoglucemia nocturna (niveles bajos de azúcar en la sangre durante la noche) y cómo puedes prevenir y manejar la hipoglucemia asociada con la actividad física, especialmente las actividades que tienen lugar durante y después de la escuela. 

El monitoreo cuidadoso de los niveles de glucosa antes, durante y después de la actividad física es clave para tomar decisiones sobre las dosis de insulina y la ingesta de alimentos. 

La mejor manera de evitar los niveles bajos de azúcar en la sangre

Para evitar que bajen los niveles de glucosa, que generalmente ocurre con la actividad física, se puede reducir las dosis de insulina o aumentar la ingesta de carbohidratos. Sin embargo, los ajustes de insulina a menudo requieren una planificación anticipada, que puede ser un reto con los patrones de actividad no planificados o variables. Por lo tanto, puede ser más fácil proporcionar carbohidratos adicionales, especialmente para actividades escolares, como el recreo o la clase de gimnasia. 

  • Durante un día escolar, si un niño hace menos de 30 minutos de ejercicio aeróbico de baja intensidad poco después de un refrigerio o almuerzo, como correr por el patio de recreo, generalmente no se necesitan carbohidratos adicionales. 
  • Si un niño hace de 30 o 45 minutos de ejercicio de intensidad moderada, como jugar fútbol, ​​se pueden necesitar de 10 a 20 g adicionales de carbohidratos de acción rápida, como una caja de jugo de 4 oz, 3 tabletas de glucosa o un paquete de salsa de manzana.
  • Para deportes después de la escuela en horarios predecibles, puedes reducir la insulina activa que está activa durante la práctica. Si se extiende la actividad, como correr vueltas adicionales o un juego que dura mucho, de 10 a 15 g de carbohidratos adicionales por cada 30 minutos de tiempo extendido es un buen lugar para comenzar. 

Responder a los niveles de azúcar en la sangre

Por lo general, durante un día escolar, a tu hijo se le medirá la glucosa en la sangre varias veces con pinchazos en los dedos o MCG. Es realmente importante observar estos niveles de glucosa antes de realizar actividad física y observar la dirección en la que se dirigen los niveles de glucosa si es posible. 

Habla con los maestros y entrenadores sobre los métodos para evitar niveles bajos de azúcar en la sangre. Como regla general para los niños, es excelente comenzar la actividad física con un nivel de glucosa en la sangre de 100 a 200 mg/dL (5.6 a 11.1 mmol/L). Si el nivel de glucosa es de 250 a 300 mg/dL (13.9 a 19.4 mmol/L), puede ser necesario medir la presencia de cetonas en la sangre o la orina. 

Si el nivel de glucosa es superior a 400 mg/dL (22.2 mmol/L) o si los niveles de cetonas se encuentran en cantidades moderadas a grandes en la orina, los niños no deben realizar actividad física y deben recibir insulina adicional de acuerdo con su plan de atención médica. Si los niveles de cetonas se encuentran en pequeñas cantidades en la orina, los niños deben hacer ejercicio con precaución o según lo recomendado por el equipo de atención médica. 

 

Para recibir estos y más consejos y trucos para controlar la diabetes Tipo 1 y garantizar que tu hijo realice suficiente actividad física, ¡mira el video a continuación!