Mi vaso de la diabetes está medio lleno: El poder de una actitud positiva


 2022-06-27

Un día muy difícil.

Hace poco, tuve un día en que la diabetes tipo 1 retó mi cordura.

Me desperté con un nivel alto por el “fenómeno del alba”: una lectura de glucosa (azúcar) en sangre de 170 mg/dL. Naturalmente, tomé mi microinfusora de insulina y me administré una dosis de corrección. Me administré mi dosis de corrección normal calculada, lo que generalmente funciona. ¡Hoy no!

Parece que ese día estaba más sensible a la insulina de lo habitual. Mi nivel de glucosa (azúcar) en sangre se desplomó. En poco tiempo, las alarmas de mi medidor continuo de glucosa (MCG) se activaron: mi nivel estaba bajando rápidamente. Tuve un breve momento de pánico, luego tomé jugo de manzana para que las cifras volvieran a subir. ¡BUM! ¡La glucosa se disparó como un cohete!

El resto del día transcurrió así. Perdí seriamente la confianza en mi capacidad para manejar esta loca enfermedad. Al final del día, pensé: “¡Basta! ¡No puedo más!”

LA COMUNIDAD DE LA DIABETES: QUEJAS

Al día siguiente, busqué en línea y visité sitios web donde las personas con diabetes podían desahogarse. Leí sobre las pruebas y tribulaciones de mis compañeros con diabetes tipo 1. ¡Tenían mucho de qué quejarse! Pasé una hora leyendo sobre sus problemas. Escuché su sufrimiento.

¿Todas estas quejas me hicieron sentir mejor? ¿Estaba mejor psicológicamente? ¿Podría ahora reunir fuerzas para volver a la batalla contra la diabetes? La verdad, no.

Leer las quejas de los demás no es bueno para llegar a tener una actitud positiva.

Mirando el lado positivo

Podría haber una mejor manera de enfrentar la diabetes. Podemos elegir ver el vaso medio lleno… en lugar de medio vacío.

Es más fácil decirlo que hacerlo. ¡Todos necesitamos desahogarnos! Pero ¿qué sucede cuando tendemos a revolcarnos en nuestra miseria? Quizás eso sea parte de la condición humana. Pero una vez que dejamos de autocompadecernos, ¿no es más sabio mirar el lado positivo?

Cuando se vive con diabetes, parece fundamental, porque cuanto más tiempo pasas autocompadeciéndote, es más probable que no estés buscando soluciones, experimentando, tomando notas y mejorando la comprensión de tu diabetes.

¿Podemos mirar el lado positivo y reconocer esas partes frustrantes de la diabetes? Creo que sí. Creo que con suficiente pensamiento razonable, podemos optar por un enfoque más positivo de nuestra diabetes.

Exploremos esto más a fondo…

LA DIABETES ANTES DE 1921

Imagina, si quieres, que acabas de marcar el comienzo del nuevo año: 1920. Todo está bien en el mundo. ¡No más gripe española y la bolsa está a la alza!

Sin embargo, te has dado cuenta de que últimamente has estado orinando demasiado, siempre tienes sed y te sientes mal. Visitas al médico. Orinas en un recipiente. Tu médico te enseña la muestra. Se ve turbia y huele dulce.

El doctor luce muy sombrío. Más tarde te enteras de que tienes diabetes. Te preguntas qué es eso. Te enteras de que es una sentencia de muerte. Quizá te quede un año de vida como máximo.

La idea de un mundo antes de la insulina me da una pausa para estar agradecido de estar viviendo en el siglo XXI.

Mi vaso está medio lleno.

PINCHAZOS EN LOS DEDOS

¿Alguna vez te cansas de clavarte una aguja en la punta de los dedos para medir tu nivel de glucosa (azúcar) en sangre? ¡Yo sí! Dicen que las personas con diabetes tipo 1 con el tiempo nos acostumbramos tanto a las agujas que apenas nos damos cuenta. Yo no. Ya sea que me esté administrando insulina por medio de inyecciones diarias múltiples, insertando un nuevo sensor o conectando un equipo de infusión, la sensación de la aguja nunca será algo que disfrute.

Pero hay una diferencia entre los pinchazos en los dedos para medir el nivel de glucosa (azúcar) en sangre y otros usos de las agujas. ¡Los pinchazos en los dedos siempre duelen! ¡Mi dedo favorito donde me pincho parece un alfiletero!

¿Merece la pena quejarse por esto? Para muchos de nosotros que vivimos con diabetes tipo 1, sí. Pero una mirada rápida a la historia nos hace agradecer el ¡ay! cuando nos pinchamos los dedos.

En los años 60, realmente no era posible medir el nivel de glucosa (azúcar) en sangre. En cambio, debías orinar en un recipiente y usar una tira reactiva para ver de qué color era. El color indicaba una amplia gama de lo que había sido tu nivel de glucosa (azúcar) en sangre hace unas horas! ¿Más fácil y más placentero que el pinchazo en el dedo? No necesariamente. Tenía que haber un baño cerca, y no era una manera muy apetecible de ver si tenías un nivel alto. ¡Imagina tener que hacerlo durante una comida!

Peor aún, las tiras reactivas no podían medir los niveles bajos. Además, el tono del color de la tira con frecuencia era ambiguo. Las medidas eran aproximadas en el mejor de los casos. ¿Cuántas veces al día podrías orinar en un recipiente?

Volviendo al pinchazo en el dedo. Es increíblemente preciso. Es fácil. Se puede hacer con frecuencia y en público. ¡Sin orina maloliente!

Mi vaso está medio lleno.

MEDIDORES CONTINUOS DE GLUCOSA: ¡QUEJAS, QUEJAS, QUEJAS!

En mis interacciones con otras personas en línea, con frecuencia escucho comentarios negativos sobre los medidores continuos de glucosa. La mayoría de las personas con diabetes tipo 1 que usan un medidor continuo de glucosa probablemente estarían de acuerdo con el tipo de quejas que escucho:

  • “Mi Dexcom tarda dos horas en calentarse”.

Es muy cierto, y por mi parte me siento bastante inseguro durante el calentamiento. Me refiero a ello como guiarme por mis instintos. Corro a pincharme el dedo cada 15 minutos para asegurarme de que no tengo un nivel bajo o alto.

  • “Mi medidor continuo de glucosa me duele cuando lo instalo y tengo que usar uno nuevo”.

Sí, de hecho, esto sucede con más frecuencia de la que me gustaría. A veces tengo “sangrados” cuando trato de colocar el medidor continuo de glucosa sobre los sitios de infusión anteriores. ¡No es divertido!

  • “Mi Dexcom no es muy preciso”.

Es un buen punto. Las empresas de medidores continuos de glucosa se jactan de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) exige el cumplimiento dentro del 20 % de una lectura de glucosa (azúcar) hecha en un laboratorio. Por lo general, es así. A veces no lo es. El problema es que si no puedes confiar en tu medidor continuo de glucosa, ¿en qué puedes confiar? Estoy muy de acuerdo con muchas de las deficiencias de los medidores continuos de glucosa.

Sin embargo, ¡qué maravillosos son realmente esos pequeños medidores continuos de glucosa! En mi caso, envío los datos del medidor continuo de glucosa a mi teléfono inteligente, y de mi teléfono inteligente a mi reloj inteligente. Luego configuro mi reloj para que siempre me muestre mi cifra cuando giro la muñeca. ¡Eso es a lo que le llamo progreso de la tecnología de la diabetes!

Mi vaso está medio lleno.

MICROINFUSORAS: ¡MÁS PROBLEMAS!

Algunas personas con diabetes tipo 1 han probado la microinfusora y han vuelto a las inyecciones diarias múltiples.

¿Por qué?

Las microinfusoras no son perfectas, son solo otra forma de administrar insulina.

  • Seguridad: Las personas con diabetes tipo 1 necesitan estar seguras de que cuando se administran insulina, esta llega al torrente sanguíneo. Las microinfusoras simplemente no están a la altura. Las microinfusoras pueden tener obstrucciones o inflamación en los sitios de infusión. Pueden tener tubos retorcidos. Pueden tener problemas técnicos internos. Entonces, si alguien con diabetes tipo 1 realmente quiere estar seguro de que la insulina ingrese al cuerpo, nada es tan seguro como una buena jeringa a la antigua.
  • Control: Varias microinfusoras se jactan de “administración automática de insulina” de circuito cerrado. Algunas anuncian que usar una microinfusora de circuito cerrado es como un páncreas artificial. Pero las personas con diabetes tipo 1 sabemos la verdad. Incluso con las opciones de cierre basal, todavía estamos a años de lograr el circuito cerrado perfecto.

La microinfusora es una bendición. Tiene sus defectos. Sin duda seguirá teniendo sus inconvenientes durante algunos años más a medida que esta tecnología continúe desarrollándose. Aunque uso mi microinfusora en modo manual completo, lo cual requiere atención constante, estoy feliz de presionar algunos botones para agregar bolos.

¡Mi vaso está medio lleno!

INYECCIONES DIARIAS MÚLTIPLES: ¡AGUJAS EN ABUNDANCIA!

Para aquellos que desconfían de la microinfusora, las inyecciones diarias múltiples son la opción obvia. No hay panacea aquí… ¡el enfoque de inyecciones diarias múltiples puede ser molesto!

Cuando salimos, debemos recordar llevar plumas de insulina, agujas y toallitas con alcohol. Debemos tenerlas con nosotros en todo momento: si la parafernalia se pierde, estamos en serios problemas. También tenemos que encontrar un lugar privado para inyectarnos. A muchas personas no les parece atractivo ver a alguien inyectándose insulina, por lo que nos vemos obligados a buscar baños y otros lugares privados.

Si retrocedemos en el tiempo, antes las personas con diabetes tipo 1 tenían que usar agujas largas y gruesas. Las jeringas estaban hechas de vidrio y requerían hervirlas diariamente para que fueran estériles y afilarlas para no dañar la piel. ¡Hoy tenemos jeringas desechables ultrafinas y agujas para las plumas! La última vez que me inyecté insulina, no la sentí en absoluto. Las plumas de insulina son un sueño, al igual que las agujas microfinas.

Mi vaso está medio lleno.

LA DIABETES: UNA ENFERMEDAD EN PERSPECTIVA

Cuando mis compañeros que padecen diabetes se quejan de lo frustrante que es la enfermedad, estoy completamente de acuerdo. En el transcurso de un día, a veces tengo que pasar mucho tiempo tratando la enfermedad.

La diabetes es como tener un bebé: nos mantiene despiertos por la noche, requiere cuidados constantes, hace sonar la alarma cuando las cosas no van bien y nos preocupa.

Sí, la enfermedad es un dolor de ya-sabes-qué. Siempre es molesta. Con frecuencia es irracional. Es una rutina. Puede crear síndrome de burnout. Tiene cien formas de volvernos locos.

Pero la verdad es que todos somos afortunados. La diabetes tipo 1 ya no es una sentencia de muerte automática. La diabetes tipo 1 nos da mejores pronósticos que muchas enfermedades terribles. Tenemos el poder dentro de nosotros para luchar contra la enfermedad. Por lo general, este no es el caso con otras enfermedades.

Sonrío mientras enfrento la batalla de hoy. Me siento empoderado para dar lo mejor de mí. Me siento afortunado de que sea el año 2022, con muchos avances que hacen que la vida sea mejor.

Mi vaso está medio lleno.

 

ESCRITO POR David Bernstein, PUBLICADO , UPDATED 06/27/22

David Bernstein fue diagnosticado con diabetes tipo 1 a los 68 años, después de haber sido diagnosticado erróneamente con diabetes tipo 2 a los 65. Tiene un doctorado en lenguaje y literatura francesa y fue profesor en el sistema estatal de Oregón antes de dedicarse a la enseñanza en el bachillerato, lo que se convirtió en su verdadera pasión. Hoy dedica su tiempo a la música, al arte y al cine. Ha estado casado durante 52 años. Tiene dos hijos y tres nietos. La diabetes tipo 1 ha sido parte de su vida durante más de 10 años. David hace todo lo posible por disfrutar cada día y nunca dejar que la enfermedad controle su vida: ¡el vaso siempre está medio lleno!