Mi Vida Tras Covid-19


 

 

Hola, mi nombre es Leticia Esparza, tengo 34 años de edad y soy oncóloga pediatra de profesión. Desde hace 8 años vivo con diabetes Tipo 1 la cual me fue diagnosticada tras una cetoacidosis diabética cuando cursaba mi especialidad en pediatría. Dos años posteriores en uno de mis estudios de rutina mi médico detectó alteraciones en la función tiroidea y se agregó tiroiditis de Hashimoto a mi condición.

Covid-19 como parteaguas

Siempre he tratado de ser muy disciplinada en el cuidado de mi diabetes. Sin embargo, el inicio de la pandemia de Covid-19 ha sido un parteaguas en mi vida para tomar mas acciones que me lleven a un mejor control metabólico ya que como es sabido, el que tenga un adecuado control disminuye las posibilidades de complicaciones por la infección de este virus.

A pesar de todos los cuidados que pude haber tenido el Covid-19 llegó y en el mes de julio presenté la infección.

Antes del diagnóstico de Covid-19

Días antes de saber que tenía la infección mis niveles de glucosa comenzaron a elevarse demasiado sin una explicación en ese momento. Al segundo día inicié con fiebre elevada, dolor de cabeza, detrás de los ojos y un poco de tos seca, por lo que me comuniqué con mi endocrinóloga y mi educadora en diabetes y me ayudaron por vía telefónica para hacer ajustes en mi tratamiento con microinfusora en base a los reportes de mi monitoreo continuo de glucosa.

Durante Covid-19

Todas estas acciones evitaron que tuviera una complicación por cetoacidosis diabética. Así mismo, sugirieron hacer una prueba de PCR para corroborar lo que me temía.

Efectivamente tenía infección por Covid-19. Al ver el resultado me llenaba de miedo y angustia la incertidumbre de no saber qué sucedería y las interrogantes vinieron a mi cabeza, ¿cómo sucedió?, ¿qué hice mal?,  el hecho de tener que estar aislada de mi familia y mis seres queridos, pero a la vez tenía que mostrar esa fortaleza para superar lo que viniera.

Mi manejo fue en casa los primeros días,  agregándose a los síntomas pérdida del sentido del olfato y al día 5 las cosas se complicaron con un neumotórax (colapso pulmonar) que hizo que tuviera que continuar mi manejo en hospital por 8 días más, siempre apoyada por mi endocrinóloga estando al tanto de mis glucosas mediante el monitoreo continuo de glucosa.

En ese entonces mis requerimientos de insulina incrementaron a más del doble de lo que usaba normalmente y mi tiempo en rango bajó de manera muy significativa. Por si fuera poco, mis hormonas tiroideas eran un completo desastre y tuve que subir mi dosis de levotiroxina la cual en todos los años que llevaba con tiroiditis de Hashimoto nunca había tenido que modificar ya que siempre me caracterizaba por llevar un muy buen control.  Finalmente me egresaron del hospital sin complicaciones aparentementemente.

Tras Covid-19

A la semana posterior a mi egreso del hospital nuevamente repetí la prueba de PCR la cual se reportó como negativa. Para entonces ya no tenía los síntomas característicos de la infeccion por Covid-19 pero continuaba con mucho cansancio y contracturas musculares.

Continué mi recuperación y seguimiento por mi médico y educadora en diabetes pero, a pesar de que la infección se había ido, mis cifras de glucosa continuaban altas, con mucha variabilidad glucémica y cada vez requiriendo mas dosis de insulina, al igual que mis hormonas tiroideas cada vez tenían mayor descontrol y mis niveles de calcio sérico muy bajos. Todo esto me tenía tenía física y emocionalmente agotada ya que cada vez me exigía más por tener un adecuado control y simplemente no lo lograba.

Las secuelas y mi sistema autoinmune

Justo hace unas semanas mi médico mandó hacer estudios de laboratorio complementarios ante la sospecha de que la infección por Covid-19 pudiera haber desencadenado una reactivación de autoinmunidad debido a que no era un comportamiento habitual el que estaba teniendo. La sorpresa fue que mi hormona paratiroidea era demasiado baja que no lograba estabilizar mis niveles de calcio, así como anticuerpos para enfermedad celiaca los cuales se reportaron como positivos.

Finalmente mi diagnóstico fue un síndrome poliglandular autoinmune. Que si bien es cierto no podemos asegurar que haya sido secundario a la infección por Covid-19 pero sí creemos que fue un detonante para la reactivaciòn de la autoinmunidad y se agregara hipoparatiroidismo autoinmune.

Trabajo en equipo y motivación

En una de las tantas pláticas con mi nutrióloga y educadora en diabetes se me sugirió hacer adecuaciones en mi dieta. Fue así que bajamos la cantidad de hidratos de carbono en mi alimentación y restringimos ciertos tipos de alimentos aunado al tratamiento médico. Estos cambios me han hecho sentir mucho mejor y cada día logro de nuevo estar mayor tiempo en rango, disminuyendo mis dosis de insulina a los requerimientos que tenía previos a la infecciòn por Covid-19.

Ahora tengo una mayor estabilidad de mis hormonas tiroideas y de mis valores de calcio en sangre.

Pero, quizá lo más importante es que ahora me  siento motivada de saber que cada acción que tomo es con la finalidad de estar cada día mejor.

Para mayor info sobre diabetes y COVID-19 visita coronavirusdiabetes.org/es.

ESCRITO POR Dra. Leticia Esparza, PUBLICADO 10/28/20, UPDATED 11/02/20

Mi nombre es Leticia Esparza vivo en La Paz, Baja California, México. Tengo 34 años y 8 viviendo con diabetes tipo 1, la cual nunca ha sido impedimento para crecer profesionalmente. Soy oncóloga pediatra y apasionada de mi trabajo con los niños. En mi tiempo libre disfruto mucho ir a la playa y hacer actividades acuáticas como snorkel o paddle board.