Viendo mi diabetes a través de una lente más clara

5/4/16
ESCRITO POR: JESSE LAVINE

Realmente, nunca he creído en buscar apoyo para mi diabetes. Nunca hice un esfuerzo para conocer a otras personas con diabetes. Fui a un campamento de diabetes el primer verano después de mi diagnóstico, ¡y me encantó!… pero nunca regresé.

Siempre me había convencido de que no permitiría que mi diabetes limitara mi capacidad de ser un niño normal. Todos mis amigos tenían un páncreas funcional y quería estar al ritmo de ellos, a pesar de que no tenía uno que produjera insulina.

Quería comer pizza con ellos y tomarme unas ICEE de Coca-Cola con ellos. Si ellos lo hacían, ¿por qué no podía hacerlo yo también? Además, mi primer endocrinólogo me dijo que podía comer lo que quisiera, siempre y cuando tomara insulina para compensarlo. Así lo hice.

No fue sino hasta después de años de seguir esta práctica constante que mi cuerpo comenzó a rechazar las cantidades excesivas de azúcar, sin importar cuánta insulina bombeara. Pero yo seguí insistiendo. Aun así, quería ser “normal”.

A la edad de 18 años me mudé a California para ir a la universidad y traté de hacer lo mismo allí. Fui a fiestas, bebí y comí de todo en los comedores. Y, por Dios, los comedores de la universidad, son como los de Harry Potter. Solía comer una porción de pizza de queso y agregarle pasta tipo conchas, así como una galleta con chispas de chocolate. Solía bajarme eso con un poco de soda de crema de naranja, la cual mantenía fría y en abundancia en una jarra arco iris de 54 onzas.

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Comer de esta forma hizo que mi azúcar en sangre se disparara como una montaña rusa extrema y, como resultado, hizo que mi rendimiento como estudiante fuera bastante volátil. Algo tenía que cambiar. Por suerte, las escuelas pequeñas de artes liberales son puntos para el debate y análisis crítico sobre la comida. Un profesor me prestó el libro The Omnivore’s Dilemma [Dilema del omnívoro] de Michael Pollan. Estaba muy consciente sobre los alimentos que elevaron mi azúcar en sangre (y aún lo estoy). Fue entonces cuando comenzó mi experimentación con los alimentos. Comenzó con la idea de que si podía encontrar alimentos que no descontrolaran mi azúcar en sangre, entonces podría vivir una vida normal sin preocuparme por quedar incapacitado por un episodio de azúcar en sangre, y luego no poder salir con mis amigos como resultado de ello.

Ya no quería pensar en mi nivel de azúcar en sangre. Luego de esforzarme por estabilizarla, la diabetes pasó a ser el centro de todos mis pensamientos; además, se volvió algo que consumía todo mi tiempo y era mentalmente muy agotador. He aprendido que la diabetes es un lente permanente con el que viviré toda mi vida. Al entender eso, me esforcé por hacer que ese lente fuera menos difuso. Sin embargo, estaba en una situación difícil. Yo era un estudiante universitario. Aún lo soy, pero cuando decidí tener un mejor control de mi manejo de la diabetes, la universidad no era un ambiente propicio para lograr buenos resultados. Tuve que restablecer la salud como la prioridad número uno, al mismo tiempo que mantenía la confianza de que pronto gozaría de buena salud y que todas las otras piezas del rompecabezas de la vida encajarían. Un mañana de la última semana de febrero de mi segundo semestre, segundo año, me desperté, caminé a la oficina del registrador y me retiré de la escuela.  Tomé una licencia médica para poder dedicarme por completo a averiguar todo sobre la diabetes.

Durante ese tiempo, encontré a un endocrinólogo nuevo que creía que la dieta era parte esencial del cuidado de la diabetes. Me proporcionó recursos para superar mi miedo relacionado con la comida y me persuadió para que me conectará continuamente a un medidor continuo de glucosa (MCG). El MCG es la herramienta perfecta para el proceso de optimización de la dieta porque proporciona una retroalimentación instantánea sobre cada bocado que consumes. Ese verano fui a Boston por un capricho y me sumergí en el mundo de la diabetes. Resulta que al hecho de vivir con diabetes Tipo 1 durante diez años le acompaña una etiqueta que dice “experto”, algo que tiene que ver con una regla de las 10,000 horas o algo así. Hice amistades con personas que tienen diabetes y amigos que han establecido como su objetivo de vida mejorar las vidas de aquellos afectados por la diabetes Tipo 1. Con su apoyo, me sentí más cómodo al hablar sobre mi diabetes, y esa comodidad se transfirió a mi vida social fuera del mundo de la diabetes. Es una parte importante de mi vida, y las personas que están cerca de mí deben saber lo que significa para mí y cómo me afecta.

Ahora estoy en la escuela y sigo mi trayectoria con un objetivo claro. California se encuentra a varias millas de Boston, donde encontré gran parte de mi apoyo, así que decidí formar mi propio grupo de apoyo y llevar un capítulo de CDN a mi universidad. Me enteré sobre la CDN en Boston. Su misión llegó muy cerca de la casa, y quería ser parte de ella. La Universidad es dura, especialmente cuando vives con diabetes. No me preocupa si se pudo evitar o no el tiempo que me salí de la Universidad si hubiera contado con algo parecido a la CDN. Ahora solo soy un poco más sabio, y he aprendido cuán importante es el apoyo para el éxito en el manejo de la diabetes. Con ese conocimiento, estoy emocionado de ofrecer mi apoyo a quien está luchando con batallas similares con su diabetes, porque no tienen que pasar por ella sola, sé que no fue así.

La Red Universitaria para la Diabetes (CDN) es una organización sin fines de lucro, cuya misión es proveer programas innovadores basados en pares que conecta y empodera a estudiantes y jóvenes profesionales para que manejen bien la diabetes.  Para conectarse con otros jóvenes, o para obtener más información, regístrate AQUÍ.


Lee más: Síndrome de burnout por la diabetes y la comida normal de la universidad + el impacto en la glucosa en la sangre.

 

JESSE LAVINE

Jesse Lavine es un estudiante de penúltimo año de Pitzer College en Claremont, California. Él ha padecido diabetes Tipo 1 durante 10 años. Él disfruta el yoga, reír efusivamente, tocar la guitarra, leer buenos libros y pensar constantemente sobre formas en que puedo convertirme en un baluarte, sin importar la situación social. Recientemente se incorporó a la Red Universitaria para la Diabetes (CDN). Sus experiencias lo han impulsado a iniciar un capítulo en su universidad. Pitzer es una de las cinco universidades denominadas como Claremont Colleges. El capítulo CDN está abierto a estudiantes de esas cinco universidades. Es nuevo y él aún sigue buscando miembros, ¡pero está muy entusiasmado por las oportunidades que ofrece!