Cómo hablar a los niños sobre diabetes Tipo 1.

2/8/19
ESCRITO POR: Alexi Melvin

 

Esta semana en Diabetes Tipo 1 en el Mundo Salvaje, Alexi nos habla sobre cómo enseñar a los niños sobre diabetes Tipo 1. 


Si eres como yo, te estás acercando a la edad, has pasado la edad recientemente o estás justo a la mitad de la edad en la que aparentemente todos tus amigos con los que creciste tienen montones de bebés.O tal vez incluso tienes hijos propios que están empezando a tener citas para jugar con otros pequeños muerde tobillos.

Los niños son bendiciones, por supuesto. Los milagros de la vida. Pero, ¿qué sucede cuando comienzan a hablar para crear una tormenta y se vuelven insensiblemente observadores? Como, por ejemplo, cuando te pinchas con una aguja o sacas un montón de sangre de la punta de tus dedos o sacas tu pequeño dispositivo engañoso que parece como si fuera un juguete divertido durante la cena. ELLOS SE DAN CUENTA. Confía en mí, se dan cuenta.

¿Cómo explicas la diabetes Tipo 1 en un nivel algo básico que los niños entenderán sin intimidarlos, confundirlos o asustarlos? Explicar la diabetes Tipo 1 a un adulto o a un niño que realmente vive con la enfermedad son historias completamente diferentes.

La primera vez que me topé con este problema, sucedió indirectamente. Una de mis mejores amigas tiene una niña de dos años. La había invitado a cenar conmigo y con algunos otros amigos. Mi amiga me dijo que, cuando iban de salida, su hija le preguntó si habría un pastel en esta “fiesta”. Mi amiga le dijo que probablemente no habría, porque el pastel hace que le dé dolor de barriga a Alexi. Como mencioné anteriormente en mis columnas anteriores, elegí comer alimentos bajos en carbohidratos, así que ella tenía razón al suponer que no habría un montón de postres esa noche. Sin embargo, la forma en que ella eligió explicárselo a su hija no fue la forma en que yo hubiera preferido que lo hiciera. Pero no puedo culparla. “Hace que le duela el páncreas” no habría sido mucho mejor.

Aquí es donde se complica, porque nunca les diría a mis amigos cómo criar a sus hijos, pero al mismo tiempo, es mi enfermedad para explicarla, no de ellos. Estos son niños que voy a ver crecer. Estarán en mi vida a largo plazo, no solo son una niña y su madre que conocí en el supermercado una vez. Por suerte, se dio otra oportunidad para explicárselo a su pequeña niña. Estábamos todos cenando juntos una noche y ella notó que me inyectaba mi insulina. Me impresionó, porque me había vuelto bastante rápida con la pluma de insulina hasta el punto en que ya casi nadie lo notaba.Pero esta pequeñita sí se dio cuenta.

“¿Qué está haciendo ella?”. Le preguntó a su mamá. Antes de que mi amiga tuviera la oportunidad de responder, le pregunté si podía explicárselo. Ella estuvo de acuerdo. Entonces, le dije:

“Tengo algo que se llama diabetes Tipo 1. Necesito inyectarme algo de medicina cada vez que como”. Ella me miró fijamente, así que agregué: “Tú no tienes que hacerlo. Tampoco mamá. Pero yo sí”.

Aparentemente, lo asimiló todo y luego volvió a la satisfacción de colorear en el menú de niños.

Entonces, eso fue todo. Siempre hay alivio al afirmar la realidad, la simple realidad. Los niños con frecuencia nos pueden recordar que no siempre es vital adentrarse en los detalles profundos y complejos de cualquier faceta de tu vida. En un par de años, mi explicación para ella probablemente cambiará a algo más como:

“Esto se llama ‘insulina’. Es algo que nuestros cuerpos deben hacer para ayudarnos a procesar el azúcar en los alimentos que comemos. Pero mi cuerpo no puede hacerla solo, como el tuyo”.

Por supuesto, a medida que los niños crecen, se hace más necesario explicar cómo funciona el cuerpo y cómo a veces las diferentes partes del cuerpo deciden no trabajar tan perfectamente. Esta es la razón por la que deseo que los sistemas escolares expliquen las enfermedades autoinmunes (y otras enfermedades) de manera más efectiva a los niños, para que haya una mayor conciencia con respecto a la adversidad que muchos de nosotros experimentamos, así como las señales de advertencia que debemos observar. Pero esa es otra historia.

Siempre he sentido que es importante explicarles las enfermedades y las discapacidades a los niños más temprano que tarde para que no se aprovechen de las partes de sí mismos que son saludables y para que puedan comenzar a desarrollar un sentido de empatía por los que no son tan afortunados

Por ahora, los que tenemos diabetes Tipo 1, podemos hacer lo mejor para ayudar a inculcar ese sentimiento de empatía en los niños que tenemos cerca, compartiendo nuestras experiencias con ellos, y podemos esperar que ellos, a su vez, lo impartan a sus compañeros.

Y, eso comienza con: “Tengo algo que se llama diabetes Tipo 1”. 

 

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Alexi Melvin

Alexi Melvin es escritora, artista y actriz en el Área de la Bahía. Estudió en la New School University en Manhattan, así como en el Instituto de Cine y Teatro Lee Strasberg. Ha escrito para varias publicaciones como el San Francisco Chronicle y ha sido colaboradora habitual de Beyond Type 1 durante muchos años. También puedes escuchar su voz en dos películas de Star Wars. Ella ha sido una fiel activista para la concientización sobre la diabetes Tipo 1, la educación y la recaudación de fondos desde que fue diagnosticada en 2003. Ella espera continuar fortaleciendo y ser una voz para aquellos que deciden aceptar la diabetes Tipo 1 como parte de sus vidas, pero al mismo tiempo, que no permiten que los definan. Instagram: @alexienergyart Twitter: @aleximelvin