EMBARAZO, GEMELOS Y DIABETES TIPO 1

8/22/17
ESCRITO POR: Noor Al Ramahi
FOTO POR: Lindsey Freitas

Hace dos años, después de salir de la clínica del cuidado de salud previo al embarazo, decidí que nunca iba a desear quedar embarazada.

No es porque no quería un bebé, quería uno más que nada en el mundo. Pero después de estar sentada en la oficina del doctor por hora y media para que me diera un sermón de lo que se puede hacer y lo que no se debe de hacer, todo mientras que me daba detalles gráficos sobre cada posible escenario que podía salir mal, todo en lo que podía pensar era que no podía  poner en peligro a mi bebé de esa manera. Nunca me podría perdonar si algo salía mal. Supuestamente tenía que tener el nivel de azúcar en la sangre entre 70 y 100. ¿En serio? (información anticipatoria: era muy posible de llevar a cabo)

Mi esposo también estaba sorprendido, pero él tenía más fe en mí de lo que yo tenía en mi misma. Con él a mi lado y que personalmente conocía a muchas mujeres increíblemente fuertes con diabetes tipo 1 que habían tenido bebés sanos, yo me sentía con la fuerza de aceptar el desafío.

Yo sabía que lo primero era lo primero y mi prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1C) tenía que estar abajo de 6. Durante los siguientes meses observe mis niveles muy de cerca y en el momento de la concepción estaba en 5.9.

Nos enteramos que estaba embarazada y el sentimiento de euforia era fuera de este mundo, pero esto no duró por mucho tiempo. Mi “cerebro diabético” se hizo cargo y la preocupación se apropió del momento.

Tras más de dos años de tratar de quedar embarazada, descubrir que estaba embarazada fue una gran sorpresa. Pero nada nos pudo haber preparado para lo que vino después. ¡En nuestro primer ultrasonido nos enteramos que íbamos a tener gemelos! ¡Dos bebés! ¡El reto se duplicó! Iba a tener gemelos y esto significaba dos placentas que duplicaría mi resistencia a la insulina, pero en este punto no me importaba. Todo lo que sabía era que mis funciones maternales habían comenzado y que necesitaba controlar la diabetes por estos bebés.

Las siguientes semanas fueron de mucha tensión. Cada vez que subía a más de 100, visualizaba grandes moléculas de azúcar con caras furiosas atacando a mis bebés. Tuve que hacer un cambio paradigmático para mantener mi cordura porque el estrés estaba causando que el nivel de azúcar en mi sangre empeorara.

Después de numerosas conversaciones con mis doctores, enfermeras y varias madres con diabetes tipo 1, me sentí más tranquila que los ocasionales niveles altos no afectarían a mis bebés siempre y cuando lo corrigiera y tomará acción. Necesitaba hacerlo a un lado y seguir adelante porque el estrés tal vez podía hacer más daño que los ocasionales niveles altos.

Rápidamente aprendí unos trucos que me ayudaron a hacer que todo fuera factible. Sustituí mis dispositivos regulares por un Contact Detach (equipo de infusión) para que la cánula (catéter que va hacia el punto de infusión) no se torciera y de que iba a recibir la dosis de insulina de acuerdo al bolus administrado. Me administraba un bolus por lo menos con 15 minutos de antelación y a veces con 30 minutos de antelación, dependiendo qué tan alto estaba el nivel de azúcar en la sangre especialmente en las mañanas y  más que todo al final de mi embarazo. Caminaba vigorosamente durante 15 minutos después de cada comida.  SIEMPRE portaba mi Dexcom (monitor continuo de glucosa) y chequeaba mi nivel usando mi monitor por lo menos cinco veces al día para estar segura que iba por buen camino.

Si hay algo que mi embarazo con diabetes tipo 1 me enseñó fue a confiar en mi cuerpo, hacer mi propia investigación y abogar por lo que pienso que es correcto para mi.

Mi doctor quería que limitara mi consumo de carbohidratos y que siguiera el mismo plan alimenticio todos los días, pero me rehusé. Estaba trabajando las 24 horas al día, los 7 días a la semana para mantener mis niveles de azúcar en la sangre que tenía como objetivo (por lo menos dame la alegría de disfrutar mis comidas). ¡De forma reacia estuvo de acuerdo cuando vio mis números y mi prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1c) que estaba en 4.1! Siempre bromeo que el embarazo curó mi diabetes.

Durante los 21 años que he vivido con diabetes tipo 1, he aprendido a ver el lado positivo en cada escenario. Un aspecto positivo durante mi embarazo era que el agobio de ir a mi control semanal era menos pesado porque todas las semanas me hacían un ultrasonido.  Lograba ver crecer a mis bebés y escuchaba el latido de sus corazones cada semana.  Ese sonido me daba ánimos para seguir adelante y esforzarme más cada semana hasta que pudiera cargar a mis hermosos niños en mis brazos. Saber que mis bebés dependían de mí hizo lo imposible posible.

Una semana antes de la fecha de mi inducción fui hospitalizada con preeclampsia, pero no dejé que esto me distrajera ni me deprimiera. Usé este tiempo de inactividad para relajarme y recuperar mi energía antes de que los chicos nacieran. ¡El servicio de masaje a la habitación en el hospital definitivamente fue una ventaja! El 26 de enero me indujeron el parto y dos días más tarde les dimos la bienvenida a Raken (6.6 lbs, glucosa en la sangre 89) y Kareem (5.5 lbs, glucosa en la sangre 76). Todo el estrés y arduo trabajo durante el embarazo es sólo un vago recuerdo cuando veo sus sonrisas y escucho la risa de mis pequeños niños saludables. Definitivamente son la luz brillante al final del túnel.

Noor Al Ramahi

Noor ha estado viviendo una vida plena y hermosa con DT1 durante los últimos 22 años después de haber sido diagnosticada a la edad de 5 años. Nació y creció en Abu Dhabi, EAU. Ella dedicó su tiempo haciendo trabajo voluntario en los hospitales locales ayudando a niños que recientemente han sido diagnosticados a que se den cuenta de que nada puede obstaculizar sus sueños. Noor estudió mercadeo en Dubai y trabajó en el departamento de mercadeo de productos para Etihad Airways antes de casarse y mudarse al Área de la Bahía hace tres años. Rápidamente se dio cuenta que su pasión no era en el mundo corporativo. Quería estar involucrada con la comunidad de la DT1 y ayudar a darles oportunidades a las personas que vienen de tener una comunidad y es algo que no tuvo cuando estaba creciendo. Ahora Noor es una voluntaria activa con la Organización de Niños con Diabetes (y lo ha sido durante 8 años), es miembro del grupo “Sugar Mommas” y trabaja como la administradora de la comunidad CarbDM. Además de ayudar a las personas, ella tiene un profundo amor por la equitación, cocinar, la playa, la Coca Cola dietética, sus bebés peludos Bella la perra y Berkely el gato, viajar y explorar el mundo con su familia, la planificación de fiestas, el tiramisú, la ropa negra y Justin Timberlake.