Gina Pillina: Inspiración y Cambio


 2020-08-10

Me diagnosticaron el 18 de Agosto del 2007. Yo tenía 12 años y fue justo dos días antes de entrar a primero de secundaria. Semanas antes del debut tuve muchos calambres, comencé a tomar demasiada agua y también adelgacé. La pérdida de peso la atribuí a que yo estaba ya “embelleciendo” porque mi etapa adolescente estaba iniciando y ya no sería más un patito feo. Nunca me sentí mal, sólo cansada. Yo la verdad estaba muy feliz y ansiosa por entrar a la secundaria con varios kilos menos. Recuerdo que una semana antes hice una excursión con mis primos en la que cosechamos cacahuates y ocurrió algo muy curioso: habían muchos insectos que me seguían, se veían desesperados por picarme específicamente a mí. Probablemente haya sido que pudieron detectar mis niveles altos de glucosa. 

Mi diagnóstico y mis primeras semanas

El 18 de agosto fue un sábado en el que salí a comer con mi familia. Mis papás observaron cómo yo tomaba demasiada agua e iba a cada rato al baño. Se alarmaron. Ellos conocían bien los síntomas porque ambos son médicos, sabían que algo no andaba bien. Esa misma noche al llegar a casa me checaron la glucosa en sangre y orina. Estaba alta. Un par de horas después recibí mi primera inyección de insulina. Al día siguiente fuimos temprano a sacarme análisis de sangre y el lunes fui al endocrinólogo.

Nunca me dijeron tal cual que yo tenía diabetes, sólo me dijeron que tendrían que seguir inyectándome. Yo no entendía nada. Siempre le he tenido miedo a las agujas y recuerdo que hice un berrinche diciendo que no permitiría que me inyectaran de nuevo. Fue en este momento que mi mamá habló conmigo seriamente y me explicó lo que había sucedido en mi páncreas y me dijo tal cual “sin insulina te mueres”. Yo no sabía la gravedad del asunto hasta ese instante.

De sentirme valiente hasta esconder mi diabetes

Poco a poco comencé a sentirme muy valiente porque ya llevaba varios días con inyecciones de insulina lenta y estaba muy ansiosa por contarle a mis amigas. Mis papás me aconsejaron que no lo hiciera y mantuve mi diabetes en secreto. Había una razón, era porque en el colegio al que iba sufrí bastante rechazo. Si de por sí ya les caía mal a mis compañeros, me iban a destruir si se enteraban de mi condición. Sí fue difícil porque iba al baño a inyectarme o a tratar mis hipoglucemias cuidando que nadie me viera. Lamentablemente hay mucha desinformación acerca de la diabetes tipo 1 y si mis compañeros se llegaban a enterar podía correr el riesgo de que me hicieran comentarios negativos. Creo que la combinación de una escuela donde me rechazaban y mi reciente diagnóstico hicieron que todo fuese complicado emocionalmente.

Cambios, actores clave y adaptación

Mis papás fueron muy comprensivos y no me prohibieron alimentos. Ambos me mantuvieron siempre bien informada, me daban libros y revistas para que yo fuera conociendo más a fondo el tema. Mis hermanos eran más pequeños pero comprendían bien y siempre que escuchaban a personas hablando mal se enojaban y los regañaban aclarando que había diferentes tipos diabetes. También fui con una nutrióloga muy preparada y amable. Me explicó y me enseñó a contar carbohidratos.

Como mencioné antes, en mi escuela no sabían de mi diabetes y fue difícil. Fue un golpe emocional. Detestaba tener diabetes y ocultarla pero he de admitir que también me sentí especial: me creía como Hannah Montana viviendo lo mejor de dos mundos. Frente a los demás yo fingía no tener diabetes. Era una persona común pero cuando me iba al baño a tratar mi glucosa era otra persona totalmente diferente.

Un año después me cambié de secundaria y poco a poco revelé mi secreto (en verdad me sentía como Hannah Montana). Mis nuevos amigos y maestros me brindaron todo su apoyo, en especial mi amiga Tania. Seguramente muchos de nosotros tenemos una amiga como Tania. Siempre mostró interés, investigaba por su cuenta, llevaba dulces en su mochila por si se me bajaba el azúcar y me preguntaba seguido cómo estaban mis niveles. Una vez se me bajó la glucosa y salió corriendo del salón por una paleta helada de la cafetería y me salvó. Comprendí que estuvo bien revelar mi grande secreto porque hay personas tan hermosas como Tania que te animan a seguir adelante. También quiero mencionar a mi amigo Isaac porque recuerdo que me salvó de otras hipoglucemias.

En una ocasión salimos al cine y empecé a decir cosas incoherentes durante la función y él sin dudarlo salió rápido a la dulcería por refresco. Tania, Isaac, Isabel, Uzziel, Abraham, Mariam, Jessica, Paco y Victor fueron las personas más cercanas a mi proceso de adaptación y siempre trataron de incluirme. Rebeca, Paola y Kaory me acompañaban a inyectarme y a echarme porras. Mariana, Liz y Sarahi se sentaban a platicar conmigo para desahogarme. He ido conociendo a personas increíbles y de gran corazón que siempre están al pendiente de mis niveles de glucosa. Les agradezco infinitamente. 

Nick Jonas, con diabetes se pueden lograr muchas cosas

Y claro, Nick Jonas fue clave. Al enterarme que un miembro de los Jonas Brothers también tenía diabetes tipo 1 hizo que yo me sintiera más valiente. Fue de inspiración y también una distracción.Ya no me enfoqué tanto en lo negativo, sino en su música. Creo que todo hubiese sido diferente sin Nick Jonas. Cada que escuchaba su álbum sentía que con diabetes se pueden lograr muchas cosas.

El papel del arte en mi vida

Desde pequeña me encantaba dibujar caricaturas, especialmente anime. Estudié diseño gráfico, soy ilustradora e hice un máster en animación 3D. Siempre quise dibujar y fue en la carrera que un nuevo concepto llegó a mí; la ilustración. No es simplemente hacer dibujos, se trata de generar una historia visual, conectar ideas y comunicar un mensaje.

Me gusta expresarme a través de mis personajes. A partir de nuestras experiencias nos vamos formando como artistas y la diabetes ha influido demasiado en mi manera de contar historias. A lo largo de mi etapa universitaria fui aprendiendo que entre más conocimiento y cultura tengamos, más creativos podemos llegar a ser. Desde entonces trato de equilibrar mi aprendizaje artístico con conocimientos generales y de esta manera poder crear buenas soluciones gráficas. Soy comunicadora visual y me preparo para poder dar un mensaje de manera efectiva.

Gina Pillina: inspiración y cambio

Gina Pillina es la protagonista de mis tiras cómicas. Ella es una chica risueña y traviesa. Le encanta llevar su gran moño rosa y contar pequeñas historias de su vida. Usa una bomba de insulina y está perdidamente enamorada de Pancho. Tiene cicatrices en el abdomen que muestra con gran orgullo (cicatrices debido a una torsión intestinal tratada con colostomía temporal). Gina Pillina la pasa bomba. 

Este personaje está inspirado en mí y en mis experiencias de la vida diaria. Suelo ser muy ocurrente y me gusta hacer reír a mis amigos. También aprendí mucho de humor estando en clases de improvisación teatral. 

Comencé a dar algunas presentaciones y pláticas a otras escuelas teniendo como recurso mis ilustraciones y me di cuenta que la gente en verdad disfrutaba mis historias. En la vida siempre va a haber situaciones difíciles pero una vez superadas podemos sacarles provecho. Mis viñetas son anecdóticas con un toque de humor. Gina Pillina es un personaje que quiero dar a conocer. Quiero que tenga un gran alcance y que demuestre que la diabetes no la limita a hacer lo que le gusta.

La diabetes, una de tantas características 

La diabetes es una de tantas características de la pillina, ella también es cursi, enamorada y traviesa. La diabetes no es lo único que la define pero sí es una parte importante de su vida. Espero que a futuro sea un personaje icónico. Existen personajes que me encantan en el mundo de los cómics y la animación pero creí que era necesario crear uno que viviera con diabetes.

El target de mis viñetas es más amplio porque además de generar empatía en la comunidad dm1, quiero que también personas que no han tenido un acercamiento a la diabetes se vayan familiarizando.

Desde pequeña siempre me molestó que asumieran o hicieran conclusiones erróneas acerca de mi condición. También cuento un poco de mi experiencia al estar en coma debido a una torsión intestinal (situación 100% ajena a mi diabetes).

Voy dando mi testimonio a través de viñetas con algunos datos informativos. Quiero que mis lectores sepan un poco más y que se diviertan con mis dibujos porque así hay más retentiva. El humor es un excelente mecanismo para transmitir ideas. Narro historias y me presento como una ilustradora y diseñadora que no se limita. Lo que me encanta es que muchos se sienten identificados con mis experiencias. Mi personaje no sólo me ha permitido conocer a personas con diabetes, también a ilustradores, diseñadores e increíbles lectores. Me doy cuenta que no estamos solos y siempre con unas cuantas risas las cosas mejoran. 

Conoce a Gina Pillina

Conozcan a Gina Pillina en mi cuenta de instagram “@gina.pillina”. Quiero que ustedes sientan que forman parte de una increíble comunidad y que a pesar de tener diabetes podemos pasarla bien, divertirnos y reír mucho. 

ESCRITO POR Gina Anzures, PUBLICADO 08/10/20, UPDATED 08/10/20

Me llamo Gina Anzures, tengo 25 años y soy ilustradora mexicana. Llevo 13 años viviendo con diabetes tipo 1. Soy la creadora del personaje Gina Pillina, la protagonista de mis viñetas humorísticas.