HABLAMOS DE LA DIABETES TIPO 1 CON SAM FULD: JUGADOR DE LAS GRANDES LIGAS DE BEISBOL Y PADRE DE FAMILIA

5/23/18
ESCRITO POR: ALEXI MELVIN

Sabía quién era Sam Fuld desde hacía un par de años, desde que se unió a los Oakland Athletics en 2014.

“¿Sabías que hay un jugador en los Oakland Athletics que tiene diabetes Tipo 1?”, me preguntó un día uno de mis amigos. Inmediatamente llamé a mi papá (el director de los Oakland Athletics, Bob Melvin) y confirmé las noticias. De pronto me sentí incluso más orgullosa de estar relacionada con este equipo, el cual contaba con un atleta talentoso y exitoso que tenía diabetes Tipo 1.

De algún modo pasé el siguiente año y medio sin conocer a Sam en persona, pero me mantenía al día con lo que le sucedía y pude hablar con su encantadora esposa, Sarah, en varias ocasiones. Para mi deleite, empecé a escribir para Beyond Type 1, y me dieron la oportunidad de entrevistarlo a profundidad acerca de su rutina con la diabetes Tipo 1 como atleta profesional, y con su experiencia en el cuidado de sus cuatro hijos mientras al mismo tiempo maneja su enfermedad.

Sam acaba de ser sometido a una operación en su brazo y está terminando su terapia física en el campo de béisbol mientras lo espero en la oficina de mi papá. Sam entra, le dice un “hola” rápido a mi papá y finalmente nos conocemos.

Se sienta en el sofá en la oficina de mi papá y le pregunto por la operación en su hombro, curiosa por saber cómo fueron monitoreados sus niveles de azúcar en sangre durante las tres horas de cirugía. “Mi cirujano dijo, ‘Podrás revisarlos cuando estés en la sala de recuperación’”. Sam se ríe, y niega con la cabeza. “Pero por suerte, el anestesiólogo pudo revisar mis niveles durante la operación”, dice. Agrega que entró a la operación con los niveles un poco altos como precaución. “Reduje la dosis de Lantus la noche anterior”.

Sam ha estado usando las plumas Novalog y Lantus durante algún tiempo, y señala que su régimen le ha funcionado bien hasta ahora. “Hace un par de años probé usar una bomba, pero esta fallaba repetidamente”, dice. Le cuento que yo experimenté lo mismo hace poco y rápidamente regresé a las plumas. “Mi mayor pesadilla era cuando estaba jugando y la bomba fallaba”, añade, “me sentía tan fuera de control”.

Sin embargo, un avance en la tecnología de la diabetes por el que Sam tiene curiosidad es el MCG (medidor de glucosa en la sangre). Me pregunta si yo lo uso y le enseño el sensor o transmisor Dexcom que llevo en el brazo. “Quiero probarlo, especialmente ahora que estoy lesionado; sería una buena oportunidad para probarlo”, dice.

Sam fue diagnosticado con diabetes Tipo 1 a los 10 años de edad. Él reflexiona en que se adaptó bastante bien a la enfermedad. “Mis padres me dieron mucha libertad desde el principio, pero, sabes, había un equilibrio. Mi mamá puede preocuparse mucho. Yo podía ver que la alteraba más que a mí. Por suerte, yo era un niño de 10 años bastante maduro. Y siempre fui como un nerd para las matemáticas, así que esto ayudó que me sintiera cómodo con los números”.  

Él habla de ser diagnosticado en una época en la que los estereotipos en torno a la diabetes apenas estaban empezando a cambiar.

“Siempre pienso en Ron Santos, el tercera base de los Cubs que fue elegido para ingresar al Salón de la Fama. Cuando jugué para los Cubs, él era nuestro chico de la radio, así que llegué a conocerlo. Tuvo que ocultar el hecho de haber sido diagnosticado con diabetes Tipo 1 cuando jugaba en los años sesenta. No quería decirle a nadie porque las personas literalmente te decían que no creían que pudieras jugar”.

“Para cuando fui diagnosticado”, dice, “eso había cambiado. Todavía existe, pero ha cambiado”.

Sam sigue dirigiendo su campamento de la diabetes en USF, el cual está centrado en los deportes y fue establecido en 2011. Además, tiene planes de publicar un video en el que insta a los entrenadores de equipos juveniles a que se informen lo más que puedan sobre la diabetes Tipo 1, a fin de asegurar de que todos los niños que padezcan diabetes tengan la misma oportunidad de jugar. “No puedes culpar a los entrenadores por no estar bien informados”, dice. “Ellos simplemente no lo saben”.

Aparte de jugar en las Grandes Ligas, Sam juega el papel de padre de cuatro niños; el mayor de ellos de 6 años de edad. Le hago una pregunta para la que nunca podría adivinar la respuesta: “¿Es más difícil ser un atleta profesional con diabetes Tipo 1 o un papá con diabetes Tipo 1?”

Sam se ríe. “¡Esa es una buena pregunta!”. Se toma un momento para reflexionar.

“¡De muchas formas, es más difícil ser papá!”, concluye finalmente. “Especialmente con niños pequeños”, añade. “Sabes, yo realmente admiro a todas las mamás que padecen de diabetes Tipo 1. Yo cargo a mi bebé (de 3 meses) más o menos el diez por ciento del tiempo, y mi esposa lo carga el otro noventa por ciento del tiempo. Pero sabes, él se pone a gritar y a veces tardamos veinte minutos en calmarlo, y tengo que revisar mi nivel de azúcar, pero literalmente no puedo hacerlo. Hay muchos momentos en los que te sientes atado de manos”.

Le pregunto a Sam si les ha explicado su enfermedad a sus hijos en este punto. “Sí”, dice. “Quiero decir, incluso mi hijo de 2 años lo entiende en un nivel muy básico. Él ve una caja de jugo o una barrita por ahí y me dice ‘Oh, ¿esto es para tu azúcar? ‘”. Sonríe. “Creo que él sigue pensando que la enfermedad se llama ‘azúcar en sangre’ y no ‘diabetes’”.

“Casi es así”, le digo.

“Obviamente su entendimiento de la enfermedad mejora conforme crecen. Sabes, mi hijo de 6 años lo entiende. Definitivamente los informo tanto como sea posible”.

Sam se asegura de reconocer la labor de su esposa. “Te pones un poco sensible cuando se te baja el azúcar y estás rodeado de cuatro niños pequeños, así que mi esposa definitivamente me ayuda. Ella dice ‘Papá no se siente bien, así que dejémoslo solo o démosle un masaje en la espalda’”

Sam admite que se siente mucho más en control cuando se trata de manejar su diabetes en el campo de béisbol. “Nunca hay un momento en el banquillo en el que no pueda correr de vuelta a la casa club y revisar mis niveles de azúcar o administrarme insulina”, dice.

“¿Y qué pasa en el campo?”, le pregunto.

“Sí, bueno, ¡solo esperas que los innings no sean demasiado largos!”, se ríe.

sam_fuld_7Cuando le pregunto cómo maneja su rutina cuando está fuera vs. cuando está en casa, Sam hace énfasis en que cada día es diferente sin importar dónde se encuentre. “Si estoy jugando y voy 0 por 4 y no hay nada de acción en el jardín, esto hace una gran diferencia en el nivel de actividad frente a batear dos dobles y hacer varias corridas. Es realmente complicado pasar de tener un partido activo una noche y luego pasar directamente a un partido durante el día con un clima de 30 grados. Ahí es cuando realmente tienes que estar consciente de ser susceptible a las bajas”.

Cuando viaja con el equipo, ajusta su Lantus de forma mínima según sea necesario, y se mantiene consciente de los cambios de tiempo. “Al menos no hacemos viajes internacionales”, dice. “Como máximo, son más o menos tres horas de diferencia”.

En términos de su dieta, el jardinero definitivamente tiene estrategias que lo ayudan a mantenerse en las mejores condiciones.

“Siempre trato de minimizar las variables, así que trato de comer lo mismo, y eso lo puedes controlar bastante bien en casa o estando fuera. Después de un partido tiendo a relajarme un poco, sabiendo que lo peor que podría pasar es que tenga niveles un poco altos en la noche, y no que algo ocurra durante un partido”.

Le pregunto si prefiere optar por una dieta baja en carbohidratos. “No, no necesariamente”, dice. “Especialmente si eres atleta, ¡necesitas carbohidratos! Como avena en las mañanas casi todos los días. Me va bastante bien con una dieta alta en carbohidratos, así que no veo razones para cambiar”.

“Para mí, ¡son las grasas las que me matan”, añade. “Si me como unos pedazos de pizza en la noche, o una hamburguesa y papas, los niveles se me suben muchísimo durante la noche”.

“¿Han habido muchos momentos en los que sientes una baja intense durante un partido?”, le pregunto. En ese momento, mi papá rompe el silencio desde su escritorio.

“A veces me doy cuenta de cuando está un poco bajo antes de que suceda”, dice con una sonrisa astuta en el rostro.

“¡Sí!”, ríe Sam. “Sucede, pero no tan seguido”.

“¿Cómo te das cuenta”, lo presiono.

“Solo veo la misma expresión que tú tienes cuando sufres una baja”, dice mi padre, como sólo ellos saben hacerlo.

“No sé cómo me veo cuando tengo una baja”, digo.

“Probablemente enojada”, dice Sam. “¡Así es como yo me siento!”


Lee el artículo de Sam Fuld sobre cómo  El campamento para la diabetes Tipo 1 le cambia la vida a un jugador de las Grandes Ligas de béisbol.

 

ALEXI MELVIN

Alexi Melvin es una periodista independiente y guionista que reside en el Área de la Bahía de San Francisco. Fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 en 2003 y desde entonces le apasiona el crear consciencia. Sus otras pasiones incluyen el cine, los animales y la sanidad espiritual. Visita su página de Facebook @ https://www.facebook.com/healingwithalexi/.