IRONMAN- LOS CONTINUOS ESFUERZOS DE ABOGACÍA DE UNA MUJER POR SU HIJO


 

 

Cuando iba en camino a casa por avión después de nuestro primer campamento de esquí/snowboard del año en Big Bear, California, se me ocurrió a 35,000 pies por encima de Dakota del Sur que habían pasado exactamente cuatro meses desde el momento exacto en que yo ya había recorrido 30 millas en la carrera del equipo de resistencia de ciclismo de 112 millas para el evento Riding on Insulin —ROI— (en movimiento con insulina) en IRONMAN, Wisconsin. Con 62 compañeros de toda América del Norte, decidí tomar natación de 2.4 millas, ciclismo 112 millas y una maratón completa de 26.2 millas con sólo 17 horas para completar la tarea. (¡Ah! Así que, ¡de ahí es de donde vienen las pegatinas de parachoques que dicen 140.6!). Tal vez se pregunten qué me llevaría a hacer tal locura.

 

Tengo 37 razones y se las voy a contar todas.

Las primeras 36 razones son fáciles. De los 62 compañeros frente a los cuales me atreví a usar pantalones spandex durante el año de entrenamiento, 36 de ellos tienen diabetes tipo 1. Son el mayor número de personas con diabetes tipo 1 que hayan participado en una sola aventura de IRONMAN; sobrepasaron los límites, no sólo ese día, sino también por un notable año de natación en el lago de madrugada, carreras en horas de almuerzo y sábados llenos de ciclismo; todo en preparación para mostrar a sus amigos, su familia y el resto del mundo que las personas con diabetes pueden hacer cualquier cosa.

He tenido cuatro meses para reflexionar sobre ese día y para resumir lo que se siente al ver una cara amiga en cada esquina, no sólo con los atletas que compartieron el curso, sino con los cientos de aficionados, a quienes me gusta llamar “Espectatletas”, que salieron a apoyar a este equipo desde las 7 a. m. hasta la medianoche.

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Esta es la historia de mi travesía:

Empiezo mi día a las 4 de la mañana cuando la alarma de mi iPhone suena con un mensaje que he programado para que diga: “¡Hoy serás una IRONMAN!” (hombre de hierro) tomo mis cosas después de tragarme el desayuno rápidamente con un poco de café y me dirijo a la línea de salida de la carrera de natación del IRONMAN. Sé que cuando llegue allí, habrá compañeros de equipo de Riding on Insulin por todas partes. Decir que es todo un espectáculo, bueno, es un eufemismo. Siendo la “madre” autoproclamada del grupo, me encuentro preguntando a mis compañeros de equipo con DM1 cuáles son sus niveles de azúcar, cómo durmieron, y lo más importante, si recordaron traer formas de glucosa en las mangas de sus trajes de neopreno, en sus gorras de natación, etc. “Sí, mamá”, es lo que oigo repetidamente. Si bien a algunas personas les lleva unos 60 minutos para hacer el recorrido de natación, a otros les lleva unas 2 horas, ¡lo cual es mucho tiempo para estar sin alguna clase de glucosa para ayudar cuando hay bajas de azúcar en la sangre!

Cada uno de los atletas tiene imágenes que siempre destacan. Recuerdo la mesa médica que yo había arreglado con el director médico IRONMAN para que cada uno de los atletas colocara sus bombas de diabetes, CGM (monitores continuos de glucosa, por sus siglas en inglés), suministros para tratar bajas de azúcar, etc. Mollie Busby, Directora Ejecutiva de Riding on Insulin, y su esposo, Sean Busby, fundador, al extremo de la mesa médica deseándole buena suerte a cada atleta a medida que ingresan con nerviosismo al agua con 2,500 de sus mejores amigos. Después de una charla motivacional de parte de mi hija de 22 años de edad, Samantha, entro al agua también.

Michelle_Page-Alswager_7Cuando empezamos la carrera de ciclismo de 112 millas a través de campos, los bosques y las colinas, es asombroso para mí ver que muchos aficionados de “ROI” estén parados a lo largo de la orilla de la carretera, milla tras milla, con camisetas rojas gritando: “¡Vamos ROI!” Voy más o menos por la milla 60 cuando me doy cuenta de que ahora hay gente que no conocemos gritándonos palabras de aliento al ver pasar bicicleta tras bicicleta del equipo de ROI esforzándose por llegar a la meta. Es más adelante que nos damos cuenta que las redes sociales se llenaron de comentarios diciendo: “¿Quién es este ‘ROI’ y cómo podemos entrar a su equipo?”

Mientras bajo de mi bicicleta y me pongo las zapatillas para correr estoy pensando que “¡ya casi he terminado!” Sí, esto es lo que pasa por la mente de un participante de IRONMAN porque en este punto ya sólo hay un segmento más que llevar a cabo, ¡incluso en una maratón completa! El recorrido de la carrera es de dos bucles de 13.1 millas cada uno. Justo en la salida veo a Dan Hayward, un compañero del equipo DM1. Él ha estado teniendo calambres en las piernas (¡que, bueno, eso es algo increíble con lo que se tiene que lidiar mientras no sea un problema no relacionadas con la diabetes!), Así que corro/camino con él y charlamos sobre nuestro día.

Al hacerlo, vemos que muchos compañeros conocidos pasan corriendo, seguidos de muchos abrazos y chocando los 5. ¡Todos hemos llegado hasta aquí! Me despido de mis planes de batir mi propio récord en tiempo de la última vez que estuve en la carrera IRONMAN cuando veo a otro compañero de equipo, Shawn, que ha perdido su insulina en algún punto de la ruta y esto lo está perjudicando. Decido que es mejor terminar con un compañero de equipo de Riding on Insulin que acortar 15 minutos de mi tiempo.

Ahora, la razón 37 de por qué quería hacer esta carrera aparece en la curva de la milla 23 de mi carrera. Es en ese momento que veo el fundador de Riding on Insulin, Sean Busby, saltando de arriba y abajo y aplaudiendo una vez más. Pero esta vez —esta vez— tiene su teléfono en la mano y una foto de mi hijo, Jesse, para animarme a llegar a la meta. Es la siguiente milla en la que yo reflexiono sobre mi día, y por qué estoy ahí.

Jesse fue diagnosticado con diabetes tipo 1 a la edad de tres años. Jesse, mi mayor fan, le encantaba Riding on Insulin, amaba el snowboard y una vez escribió en un ensayo en la escuela lo mucho que admiraba mi valor para hacer cualquier cosa y todo lo que hice por él en el mundo de la diabetes y lo más importante, mi fuerza de mujer de hierro.

En el 2006 ese hermoso rostro cruzó la línea de meta conmigo. En el 2015 sólo pudo terminar conmigo en espíritu, ya que perdí a Jesse a la edad de 13 en el 2010 debido a esta enfermedad. Reflexioné en lo que mis propios compañeros de equipo dijeron sólo unos días antes de que muchos de ellos llegaran por primera vez para reunirse. Me presentaron una pieza enmarcada donde salían todos los miembros de mi equipo en sus implementos para la carrera y en el centro una imagen mía cruzando la línea de meta con todos mis hijos en el 2006.

Y dice: “Gracias, Michelle, por juntarnos y hacer que este equipo sea una realidad. La última vez que hiciste la carrera de IRONMAN, lo hiciste con tres niños sonriendo. Esta vez, la terminas con todos nosotros y un ángel en tu hombro. Celebramos a Jesse, celebramos la lucha contra la diabetes tipo 1, ¡y nosotros te celebramos a ti por hacer que nuestros sueños se hagan realidad! El 13 de septiembre, algunos se convertirán por primera vez en hombres de hierro y otros serán hombres de hierro una vez más. Pero todos vamos a llegar a ser hombres de hierro juntos debido a este equipo que has armado. Nos ha traído a todos aquí y, por eso, te damos las gracias”.

Mientras esta travesía en particular terminaba y yo veía la línea de meta, les sonreí a mis hijos y a los que estaban en la línea de meta que estaban allí para celebrar este logro en el mundo de la DM1. Reflexioné en lo que me había llevado a hacer algo tan loco.

La respuesta está en lo que supongo que es la razón No. 38: todos ustedes. Debido a que el viaje continúa.

Para saber más sobre ROI:

www.RidingOnInsulin.org

Mira el video


Lee más de Michelle – “La causa de muerte de Jesse Alswager”

ESCRITO POR Michelle Page-Alswager, PUBLICADO 08/02/16, UPDATED 08/21/17

Michelle ha sido una firme exponente en el mundo “d” desde que su hijo, Jesse, fue diagnosticado con diabetes tipo 1 en el 2,000, a la edad de 3 años. Después de la pérdida repentina de su hijo a los 13 años, hoy 16 años después del diagnóstico, ella continúa abogando, educando y rebasando los límites en el nombre de su hijo. Michelle es la fundadora y productora ejecutiva del documental The Science of Inspiration: Diabetes and Athletes (La Ciencia de la Inspiración: Diabetes y Atletas) – también se le conoce como “Triabetes”; sobre 12 atletas con diabetes que concluyeron el triatlón Ironman. Sus méritos con relación a la diabetes incluyen trabajar como moderadora en el JDRF Online Diabetes Support Team (Equipo de Apoyo En Línea para la Diabetes, de JDRF), como una directora ejecutiva para dos organizaciones para la diabetes, como la directora ejecutiva de la organización que creó Riding on Insulin (en movimiento con insulina) con Sean Busby, y también participa cada año en JDRF Ride to Cure Diabetes (Ciclismo para Curar la Diabetes, de JDRF). Actualmente es una columnista para dLife, el sitio web más importante que apoya a las personas diabéticas y también es una nueva contribuyente para A Sweet Life (Una Vida Dulce). Además de pasar mucho tiempo en su bicicleta, Michelle ha participado dos veces en el IRONMAN (de hecho ella compitió con el ROI Endurance Team [Equipo de Resistencia ROI] en el IRONMAN de Wisconsin en 2015). En su tiempo libre también trabaja con otras familias en todo el mundo, las cuales han perdido a sus hijos debido a la diabetes tipo 1. Michelle vive en Madison, Wisconsin con sus hijos Samantha y Joey.