Privilegio y diabetes Tipo 1

1/24/19
ESCRITO POR: Erika Arff

 

Quiero tocar el tema de los privilegios y la diabetes Tipo 1. No he hablado mucho sobre este tema en público porque temo pintar una imagen para una comunidad o grupo al que no pertenezco. Todos somos responsables, de alguna manera, de aprender y hablar sobre este tema. Solía pensar que no era “mi lugar” hablar al respecto porque no entiendo COMPLETAMENTE la dinámica sistemática que está ocurriendo; sin embargo, cada uno debe ser presentado al tema para que podamos entender mejor nuestro propio privilegio para ayudar a entender cómo nuestras palabras, sugerencias y comentarios pueden parecer tan cerrados y poco realistas para otras personas.

Antes de empezar, quiero agregar que soy una mujer blanca, cisgénero y con buena condición física, y provengo de una familia de riqueza moderada. Tengo algunas atribuciones en la vida que harían que se me considera menos privilegiada que otras personas (es decir, tener una enfermedad crónica y ser mujer), pero en su mayor parte, estoy bastante alto. También me gustaría agregar que estoy hablando en nombre de mis propias experiencias y en la forma en cómo yo interpreto el tema. Estas son mis conjeturas y mis reflexiones personales sobre cómo veo este tema presentado en nuestra DOC (Comunidad en línea para personas con diabetes, por sus siglas en inglés).

Llegando al punto

Recientemente publiqué sobre los privilegios y el tema del ejercicio y la cultura de la salud. Tuve una conversación bastante acalorada con una de mis seguidoras cuando nuestra conversación cambió de nutrición y ejercicio a diabetes Tipo 1 y los privilegios. La publicación abordaba más o menos que muchos profesionales de la salud y personas en línea sugieren rápidamente que hacer pequeños cambios dará como resultado grandes resultados; sin embargo, esos cambios quizás no sean alcanzables o realistas para otras personas. Mi seguidora sugirió que ella no veía su enfermedad crónica (también conocida como Diabetes Tipo 1) como algo que la hiciera menos privilegiada y que con su educación adecuada, ha podido mantener una salud increíble mientras hace ejercicio, y come alimentos de origen vegano, manejar el estrés de la universidad y las tareas cotidianas de “adultos”.

Quiero desglosar esta conjetura más claramente porque lo veo muy a menudo en línea y es TOTALMENTE justo tener esta opinión. Sin embargo…

El lugar donde vivimos tiene mucho que ver con la cantidad de atención médica que podemos recibir.  Vivir en un país con atención médica “gratuita” reduce enormemente la carga financiera.  Si no tienes que pagar por tus suministros, automáticamente tendrás un privilegio más alto que los que tienen que pagar de sus bolsillos (por ahí los veo guerreros).  *Probablemente nunca* te tendrás que preocupar por quedarte sin tu medicamento que sirve para salvarte la vida. No tienes que hacer reclamos por tu enfermedad a tu compañía de seguros para conseguir otro vial de medicamentos y no tienes que limitar tus medicamentos si comienza a agotarse. Asimila ese pensamiento…

Para muchos, vivir en un país con educación y universidad gratuita significa que tienes recursos para ganar conocimientos sobre el mundo y tu diabetes. No tienes que pagar primas extremas para aprender a leer o usar los artículos escolares en línea. No tienes que elegir una universidad o colegio en función de cuánto puedes pagar a la edad de 17 o 18. ¡Puedes terminar la universidad sin la pesada carga de deber miles de dólares durante los próximos 50 años!

En cuanto al tema de la nutrición, comer comida a base de plantas es un privilegio extremo y no se debe hablar de ello sin reconocerlo.  Algunos no viven en áreas con productos frescos, otros no tienen el dinero para pagar los precios cada vez mayores de los productos (¡vamos! ¿$2 por un pepino?), y algunos no pueden elegir lo que se les da para comer. Con frecuencia, juzgamos a las personas que comen alimentos que no son nutricionalmente densos; sin embargo, nos olvidamos de reconocer que, por muchas razones, estos alimentos, de hecho, no son tan prácticos para esas personas.

Por último, ser lo suficientemente capaz como para 1) hacer ejercicio con 2) una dosis adecuada de tu insulina es un privilegio en sí mismo por mucho. Cuando somos físicamente capaces, a veces olvidamos que no todas las personas lo son. Quiero agregar que está bien olvidarse a veces (a veces olvido que no todos pueden escucharme en las historias de mi Instagram o leer mis leyendas, por ejemplo).  Estoy trabajando en esto personalmente.  Tener la tecnología para disminuir y limitar las dosis de insulina durante un breve período de tiempo no se considera, por desgracia, un derecho humano básico, sino un lujo.  La educación para leer y aprender cómo probar y cometer errores con tu tecnología y tu cuerpo también es un privilegio en sí mismo.

Quería explicarlo porque estas son algunas conjeturas y sugierencias que veo a menudo en la comunidad en línea para un “mejor” cuidado, y las respeto porque para esa persona, es algo mantenible.  Pero para muchas personas, estas no son elecciones de estilo de vida realistas que todos puedan permitirse.  Algunos no pueden darse el lujo de unirse a nuestras conversaciones en línea.

¿Hacia dónde vamos entonces?

Siempre odio los artículos que te dicen el problema, pero no ofrecen la solución… ¿sabes a qué me refiero? Aquí hay algunas cosas muy simples que puedes hacer en tu vida cotidiana para practicar la forma en cómo se pueden reconocer los privilegios:

  1. Echa un vistazo a tu vida:¿Qué tan fácil es para ti conseguir tu medicamento?  ¿Medir tu nivel de azúcar en la sangre? ¿Buscar ayuda en línea? ¿Conseguir un trabajo? ¿Ir al trabajo? ¿Hacer ejercicio? ¿Comer una comida rica en nutrientes?  ¿Comprar algo en línea? ¿Ver a un médico? ¿Pagar tu tarjeta de crédito?
  2. Habla con las personas dentro de tu comunidad. Sigue a algunas personas de la comunidad de diabetes en línea  que podrían ser diferentes a ti: alguien de otro país, alguien con una segunda enfermedad crónica, alguien que pertenece a la comunidad LGBTQ+, alguien mayor, alguien más joven. Escucha sus historia.   Haz las preguntas apropiadas (sugeriría que lo hicieras a través de correo directo o correo electrónico), pregúntales si se sienten “escuchados”.  Apoya y comparte su voz si alguien necesita ayuda para hacerlo.
  3. Sigue las cuentas que te incomodan. Lo leíste 100 % bien.  Sigue a las personas que te hagan pensar en alguien que no sea tú.  ¡Es importante respetar que no todos experimentan la vida de la manera en la que tú lo haces!

Espero que esta nota te haga darte cuenta de lo importante que es aprender de otros en nuestra comunidad con quienes no te puedes identificar. Espero que hayas parado una vez mientras leías esto para pensar en una experiencia que te haya llegado a la mente y en la que sentiste tu privilegio. ¡Espero que tengas la esperanza de que con una pequeña cantidad de atención, puedas hacer una gran diferencia en nuestro mundo!

Tú puedes hacerlo.

XO Erika

Erika Arff

Erika Arff es una Coach en Salud en Canadá y recientemente lanzó su programa The Confidence Klinik. Ella vive con DT1 y quiere apoyar a otras personas que vivan con esta condición ya que reconoce lo solitaria que puede ser esta condición algunas veces. Puedes además encontrarla en Instagram en @theconfidenceklinik y @erikaarff. Su inbox siempre está disponible erikaarff@gmail.com.