TU DISCAPACIDAD ES GRACIOSA
11/10/17
ESCRITO POR: ANGELA WING

Nota del editor: Angela es una de las capitanas capitana de la campaña de recaudación de fondos 2017 de Beyond Type 1 POWER UP . ¡Puedes donar a su página hoy!

Todas las personas se emocionan mucho cuando alguien lleva dulces al trabajo. La oficina se vuelve un ajetreo durante 10 minutos mientras se corre la voz.

Si estás en mi lugar de trabajo, entonces también has escuchado que gritan lo siguiente desde varios escritorios: “Traje donas …. LO SIENTO, ANGELA, ja ja ja.”

¡¿Qué demonios?!

“¡Les voy a comprar zapatos nuevos a todos! LO SIENTO, JOSÉ SIN PIES. Ja ja ja”.

“Caminemos todos hacia la esquina para almorzar, LO SIENTO, KIM EN SILLA DE RUEDAS. Ja ja ja”.

“Mañana, todos tienen el día libre por el Día de la Familia. LO SIENTO, BLAKE QUE PERDIÓ A TODA SU FAMILIA EN EL INCENDIO DE SU CASA Y QUE TODA LAS PERSONAS QUE AMA ESTÁN MUERTAS. Ja ja ja”.

No lo entiendo. Nunca lo he entendido. La falta de entendimiento y conocimiento sobre la diabetes tipo 1 es muy vasta. Sin embargo ¿eso significa que alguien puede bromear acerca de eso?, ¿y frente a quien vive con esta condición?

No sé nada de la epilepsia. Nada. Pero no soy abusiva. Nunca le diría a una persona que sufre de epilepsia “Vamos a divertirnos muchísimo con nuestras luces estroboscópicas esta noche. LO SIENTO, HANNAH CON EPILEPSIA. Ja ja ja”. Las personas detendrían lo que están haciendo enfurecerían a nombre de Hannah, como debería ser. 

Pero, pareciera que las personas con diabetes tipo 1 simplemente tenemos que aceptarlo. Las personas piensan que es divertido que los alimentos o la falta de los mismos pueda matarnos.

Tampoco ESTÁ BIEN DECIR COSAS COMO ESAS A UNA PERSONA CON DIABETES TIPO 2, UNA PERSONA CON PREDIABETES O UNA PERSONA CON DIABETES GESTACIONAL. Simplemente, no está bien.

Lee 7 veces que los programas de televisión y las películas no entendieron a la diabetes por Thor Jensen.

 

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ANGELA WING

Angela Wing vive en las afueras de Chicago y ha tenido diabetes tipo uno desde 1999, a sus 18 años. Es madre soltera de dos adolescentes, tiene un gato que parece no quererla, realiza mejoras semanalmente en Chicago y escribe lo que sale de su corazón esperando ganar dinero. Aunque le gustan los refrigerios de fruta, realmente quiere una cura para la diabetes tipo uno. Hasta que llegue ese día, ella utilizará a la diabetes como una herramienta para evadir y una excusa para no obtener multas por alta velocidad.